una declaración sobre derechos de autor
   
Dirección de contacto   |   Búsqueda en EUROPA   
Logo I+DT infoRevista de la investigación europea N° 43 - Noviembre 2004   
Top
 INICIO
 ÍNDICE
 EDITORIAL
 Adiós Señor Busquin
 Seguir la pista de la inflamación
 Los alimentos de la infancia
 Una ciencia de proximidad
 Los cultivos y los árboles
 Instantánea
 PROMOVER LA CIENCIA
 EN BREVE
 PUBLICACIONES
 AGENDA
 CONVOCATORIAS DE PROPUESTAS

Descargar el pdf de en fr


ENTREVISTA
Title  Nuevas ambiciones para la investigación europea

Desde principios del año 2004, la Comisión ha abierto un debate muy ambicioso sobre el futuro de la política europea de investigación, de la que ha propuesto doblar el presupuesto. El pasado mes de junio esbozó las grandes orientaciones estratégicas de este refuerzo. De todo ello hablaremos con Achilleas Mitsos, Director general de la Dirección General de Investigación en la Comisión Europea.

Achilleas Mitsos, Director general de la Dirección General de Investigación en la Comisión Europea © Thierry Maroit
Achilleas Mitsos, Director general de la Dirección General de Investigación en la Comisión Europea
© Thierry Maroit
Entre las principales propuestas de la Comisión, la creación de un Consejo Europeo de la Investigación (CEI), solicitada con insistencia por la comunidad científica, constituye una innovación de primer orden. ¿Qué tendría que aportar este nuevo instrumento?

La orientación fijada por la Unión Europea (lo que se denomina la estrategia de Lisboa) pretende cimentar su prosperidad y su competitividad asumiendo los desafíos del paso a la sociedad del conocimiento. Para hacerlo, es evidente que tiene que reforzar sus capacidades y su excelencia igualmente en el campo de la investigación fundamental, cuyos objetivos a menudo son inciertos y cuyos resultados son tan inéditos como aleatorios, lo que plantea nuevas cuestiones. En efecto, es difícil concebir con qué conocimientos el Consejo, la Comisión o el Parlamento podrían decir a los científicos: “hagan investigaciones sobre tal o cual particularidad física o biológica enigmática y encuentren algo...”.

De ahí que la innovación singular de la puesta en marcha de un CEI consista en ofrecer autonomía a la comunidad científica para que elija prioridades de investigación que puedan ser financiadas con el presupuesto europeo. No se trata de “exceso de generosidad” con la ciencia. Lo que se pretende es instituir un principio riguroso de competición por la excelencia, arbitrado según el esquema de la revisión por pares, y en la que haya una gran competencia.

¿Aceptan los Estados miembros la idea de un CEI?, ¿cuáles serían sus medios financieros?

La idea poco a poco se abre paso. Es una fórmula que ya ha tenido éxito. El prestigio de las investigaciones llevadas a cabo bajo la dirección de la NSF en los Estados Unidos es mundialmente reconocido. Algunas estructuras de excelencia de este tipo existen en el Reino Unido y en otros países del Norte de Europa.

En cuanto a los medios, lo primero que debe hacerse es buscar el consenso en cuanto al aumento del presupuesto global concedido a la política europea de investigación. Después, hablaremos de la distribución. Digamos, no obstante, que para crear el CEI harán falta enormes recursos. En campos definidos con bastante precisión, podemos elaborar “instrumentos pilotos” que comprueben las necesidades que hay que satisfacer y las capacidades existentes. Pero no se puede hacer investigación fundamental a escala piloto, no tendría sentido.

¿Cuáles son las demás amplificaciones de la política de investigación que justifican la duplicación del presupuesto?

El aumento de los medios debe hacer posible el desarrollo de tres ejes propuestos desde hace ya tiempo. Al lado de la investigación fundamental, la estrategia de Lisboa insta por un refuerzo voluntarista de la excelencia tecnológica de Europa. Con este espíritu, estamos creando actualmente “plataformas” en las que los actores de la investigación (universidades, centros de investigación e industria) se conciertan con el mundo financiero y los organismos reglamentarios para definir agendas de desarrollo y reunir los recursos europeos y nacionales, públicos y privados, en campos bien definidos. Citemos por ejemplo la economía del hidrógeno, la energía solar fotovoltaica, la aeronáutica, las comunicaciones móviles y los sistemas informáticos a bordo, la nanoelectrónica... Se pretende movilizar una masa crítica de excelencia, de conocimientos y de medios que puedan traducirse en iniciativas conjuntas de mayor envergadura. Concretamente, podemos pensar en la creación de empresas comunes, una fórmula prevista expresamente por la Constitución de la Unión.

Un segundo eje es la financiación de la creación de infraestructuras de investigación de interés europeo. Sobre este asunto existe un consenso de principio desde hace algún tiempo. No obstante, hay que reconocer que no hemos conseguido concretarlo hasta ahora. No es nada fácil optar por una inversión de gran magnitud en un sector en vez de en otro, ni decidir en qué país o región estará localizado. Pero hay que adoptar decisiones. La necesidad existe y desde 2003 hemos instaurado el Foro ESFRI (Foro europeo de la estrategia sobre infraestructuras de investigación), que lleva a cabo un debate independiente sobre las decisiones a tomar.

El tercer aspecto que hay que ampliar es un fundamento esencial del Espacio Europeo de la Investigación: el refuerzo de la coordinación de las políticas y los programas científicos y tecnológicos nacionales. Este objetivo es algo que están experimentando las acciones ERA-Net para el apoyo a la puesta en red y a la apertura mutua de los programas. Como lo prevé el Tratado, se pretende de la misma forma conseguir la participación significativa de la Unión Europea en los programas “de geometría variable” realizados conjuntamente por un número limitado de Estados miembros.

Estos nuevos desarrollos de la política de investigación, ¿no llevan a reducir al mínimo las actividades actuales de los programas marcos sobre prioridades temáticas?

En absoluto. Estos desarrollos amplían el horizonte del futuro Programa Marco. Pero dicho programa seguirá destinando una gran parte de su presupuesto al apoyo a la cooperación de los equipos en el seno del Espacio Europeo de la Investigación, en prioridades identificadas.

El Sexto Programa Marco, que está ahora en su velocidad de crucero, financiará proyectos hasta 2006. Ha introducido, en particular, las ayudas a las redes de excelencia y a los proyectos integrados. El impacto de estas nuevas herramientas dinámicas para estructurar el potencial de investigación en la Unión Europea acaba de ser analizado por un grupo de expertos y su eficacia será reforzada.

En cuanto a la adaptación de las elecciones para las prioridades temáticas, será el resultado del trabajo de evaluación y de concertación que empieza en 2005 para la preparación técnica de este próximo Programa Marco, que comenzará a finales de 2006. Existe en todo caso un amplio consenso político para integrar completamente dos campos nuevos en las prioridades de la investigación. Uno de ellos, las aplicaciones y los programas científicos espaciales, que constituyen a partir de ahora una competencia claramente confiada a la Unión por la Constitución. Dentro de esta perspectiva, la AEE y la Comisión han firmado ya un acuerdo de cooperación para desarrollar ejes comunes de investigación. Y el otro campo, es el gran desafío de la seguridad, que es objeto actualmente de una acción preparatoria encargada de sentar las bases de los elementos de un programa específico.

¿Cuáles son los temas transversales que son objeto de una intensa movilización de la acción comunitaria, como la problemática “ciencia y sociedad” o el apoyo a la investigación a favor de los nuevos Estados miembros? Y la cooperación científica internacional, antes un programa bien identificado, ¿no ha perdido visibilidad dentro de las prioridades temáticas?

Si el diálogo entre la ciencia y la sociedad no se ha retomado explícitamente en las orientaciones discutidas ahora, es porque este tema no se plantea en términos financieros, en el contexto actual. Pero no comprendo por qué habría que concluir, como me han comentado, que la Comisión se desinterese de este problema. Desde el lanzamiento del plan de acción “ciencia y sociedad” en 2001 (una iniciativa de la que estamos muy orgullosos), no hemos dejado de poner esta cuestión en el centro de los debates. Es un combate muy importante, por ejemplo, el del lugar de las mujeres en la ciencia, y por supuesto vamos a seguir con él.

En lo que respecta a la cooperación con los países terceros, el Sexto Programa Marco, va más allá de la mera financiación de pequeños proyectos específicos en muchos países. Este enfoque adolecía de una gran dispersión, sin garantía real de resultados. Pero, por el contrario, seguimos respaldando medidas de apoyo de carácter más transversal (en materia de investigación sobre salud, alimentación, medio ambiente, formación de los investigadores, etc) esforzándonos por coordinar estos esfuerzos a escala de grandes regiones.

Pero, lo que es nuevo e importante, es que Europa ofrece a sus socios terceros (y los nuevos países miembros estaban, hasta este año aún fuera de la Unión Europea), el beneficiarse completamente de las ayudas comunitarias al participar en proyectos europeos. Esta apertura de nuestros programas es una oportunidad que tiene un potencial excepcional. Si una universidad o un laboratorio chileno, argelino o filipino tiene una experiencia científica punta en un campo determinado, nosotros proponemos financiar su integración en una red o en un proyecto de excelencia, en los mismos términos que un participante de la Unión Europea. Se trata de una concepción muy estimulante e igualitaria de la cooperación, que consideramos mucho más rentable para nuestros socios, y también para la Unión Europea.

En lo que concierne a los nuevos Estados miembros, tiene que haber no sólo una movilización a nivel del programa marco, sino también un enfoque global de su integración en la Unión, son condiciones esenciales para que el potencial de investigación de estos países se use, se valore y se refuerce. A este respecto, hay que movilizar todas las políticas europeas que se relacionan con la reestructuración de este potencial, en especial dentro del marco de los fondos estructurales europeos.

    
  Top

MÁS INFORMACIÓN

Sitio de la DG de Investigación sobre el futuro de la investigación europea

Comunicaciones de la Comisión

CONTACTOS