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| N° 42 - Agosto 2004 |
ENERGíA SOSTENIBLE - Las pilas de combustible
Las investigaciones sobre las múltiples tecnologías de pilas de combustible están en pleno auge. Esta diversificación abre la vía a numerosas posibilidades de energía no contaminante, que van desde vehículos hasta centrales eléctricas, pasando por aplicaciones portátiles.
Impulso del Espacio La investigación espacial fue la primera en volver a impulsar la utilización contemporánea de las pilas de combustible. En los años 60 la NASA decidió utilizar generadores de este tipo para equipar los artefactos de los programas Gemini y Apollo. El desarrollo de las tecnologías específicas de las pilas de combustible utilizadas en el Espacio no ha dejado de aumentar y de aplicarse desde entonces. A partir de la década de los setenta y de los ochenta, esta demostración espacial llevó, sobre todo al otro lado del Atlántico y Japón, a un aumento del interés por este sector, especialmente en el mundo del automóvil y por diversas aplicaciones denominadas “estacionarias”. Estas investigaciones favorecieron una gran diversificación de las opciones tecnológicas. Además de la alimentación clásica de las primeras pilas que necesitaban hidrógeno puro (obtenido a través de la electrólisis), se desarrollaron pilas de combustible que funcionaban con hidrógeno producido por medio del reformado de hidrocarburos (gasolina, gas natural, etanol) pero también a partir de metanol proveniente de la biomasa y del gas carbónico. Es evidente que esta ampliación de la gama de combustibles disminuye la “limpieza” del procedimiento, volviendo a provocar emisiones de carbono, pero sin que se puedan comparar con las molestias de los motores de combustión interna. En cambio, el reformado ha aumentado considerablemente el interés por las pilas de combustible, haciendo posible que se desarrollen procedimientos de producción de hidrógeno, los cuales se han difundido y controlado ampliamente a nivel industrial. Una familia numerosa Además, la diversificación trata de los tipos de electrólitos a través de los cuales transitan los iones H+ u O-, en función del tipo de pila de combustible. Encontramos así pilas de potasio alcalino (desarrolladas principalmente en el sector espacial), de ácido fosfórico (la tecnología más “madura” actualmente, pero limitada en sus aplicaciones), de membrana polímera, de carbonatos fundidos o de óxido sólido. Cada categoría presenta propiedades específicas desde el punto de vista de la alimentación en combustible, de las temperaturas de funcionamiento y de las aplicaciones que se derivan de la misma. Los avances más prometedores (sobre los que se han concentrado los programas europeos (véase el cuadro)), se refieren en primer lugar a la familia de las membranas polímeras (denominadas PEMFC*). Este tipo de pila de combustible puede ser alimentado con hidrógeno puro o reformado, con temperaturas de funcionamiento comprendidas entre los 80 y los 100 grados centígrados. Funciona en particular en los principales prototipos automóviles esperados próximamente en el mercado, así como en las aplicaciones estacionarias de pequeña potencia, sobre todo en el sector residencial.
Una segunda categoría de pilas de membrana polímera, cuyo combustible es el metanol (DMFC*), interesa más especialmente a las aplicaciones “portátiles” de potencia débil (telefonía móvil, informática, etc.). No obstante, actualmente, su desarrollo se tropieza con una serie de obstáculos tecnológicos. Las pilas de combustible de carbonato (MCFC*) y de óxido sólido (SOFC*) funcionan a temperaturas mucho más elevadas (600 a 1.000ºC) y están en competencia en lo que concierne al desarrollo de unidades de fuerte potencia que hagan posible la cogeneración de electricidad y de calor, así como en las aplicaciones marítimas. Presentan rendimientos elevados y pueden ser alimentadas con combustibles variados (metano, metanol, biogás, carbón gasificado). * Léxico de las pilas de combustible (Fuel Cell- FC)
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