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La profesión  de investigador: nuevos datos

La lectura de su edición sobre la profesión de investigador me ha llevado a varias reflexiones. La primera se refiere a las consecuencias, sin duda mal anticipadas por nuestras autoridades, de un refuerzo de la internacionalización de las estructuras de investigación. Dichas estructuras están ahora ampliamente organizadas en red, en particular a escala europea. Este fenómeno conduce a dificultades de gestión, sobre todo porque la estructura jerárquica tradicional se ve privada de un poder que se le escapa.

Otra evolución de la investigación, que tiene consecuencias sobre su organización, es su tendencia a hacerse cada vez más multidisciplinaria. Por lo tanto, hay que descubrir nuevos modelos de diálogo entre personas de formaciones diferentes. Es una riqueza muy interesante, pero también una fuerza “centrífuga”, difícil de gestionar en un periodo de restricciones presupuestarias. Así, la arqueología al introducirse en un laboratorio de cristalografía es una fuente de apertura apasionante pero también de conflictos nuevos. El mandarín, antiguo “ayatollah” de un área, pierde parte de su poder científico. Va a tener que adaptarse a la interdisciplinaridad que implica decisiones más colegiadas.

También mencionan las relaciones entre la universidad y la industria. La región Rhône-Alpes, en la que yo trabajo, lleva desarrollando desde hace años programas de financiación que implican a investigadores y a empresas. Por lo tanto ya existen unos hábitos y un sistema de relaciones que funcionan bien, al menos en ciertas áreas, como por ejemplo la de la superconductividad. Y no obstante, es difícil iniciar nuevas áreas y salir del “club” de estas relaciones contractuales.

Sería útil institucionalizar encuentros entre altos responsables de la investigación y empresarios de la industria con el fin de entablar nuevos lazos. Es verdad que tales encuentros existen a nivel de los doctorandos y de las direcciones científicas de tutela (ministerio, CNRS, etc.), pero es menos evidente al nivel de los “altos responsables” de la investigación que están sobre el terreno. A este nivel hay pocas ocasiones de encuentros fuera de los grandes congresos, en los que por cierto sólo nos cruzamos con colegas de nuestra especialidad... Y las fundaciones científicas, que podrían desempeñar un papel dentro de este marco, a menudo hacen gala de un academismo anticuado.

Dentro de la perspectiva actual del gran desinterés mostrado por el sector público, que se traduce, entre otras cosas, en la disminución de las ayudas a la investigación, se hace indispensable fomentar el aumento de los beneficiarios de fondos, que podrían proceder también del sector privado, evitando la polarización extrema de las ayudas hacia investigaciones finalizadas. Tal enfoque sería beneficioso ya que crearía un hábito de investigación exploratoria en las industrias francesas o europeas. 

Philippe Odier,

Director de investigación, CNRS Grenoble (Francia)

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