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COOPERACIóN INTERNACIONAL
Sonoridades etíopes
La etnomusicología, es un poco como la arqueología o la lingüística de los sonidos. Jean-Jacques Rousseau, intrigado por la música, ya se preguntaba si existía una universalidad de la notación gráfica “a la europea”. Más tarde, el jazz y sus raíces africanas abrieron los caminos de las “músicas del mundo”. Descripción de un proyecto de investigación, al principio franco-etíope, y luego ampliamente internacional.
 | Joven cristiano etíope que estudia el canto litúrgico – Addis Abeba, 2002 © Olivier Tourny | “La etnomusicología es, hoy en día, una disciplina en plena expansión. Lo que no es sorprendente cuando se sabe la inclinación de los jóvenes por las músicas, los viajes, el movimiento humanitario y el humanismo, los encuentros”, explica Olivier Tourny(1). Este investigador del CNRS (Francia) es el responsable científico del programa franco-etíope Ethiopian Traditional Music, Dances and Instruments, que reúne a más de una veintena de estudiantes-investigadores, principalmente franceses y etíopes, pero igualmente italianos, belgas, alemanes, americanos y japoneses. “La Unión hace la fuerza. Cada uno trabaja en un terreno diferente, hace sus grabaciones y sus investigaciones. En poco tiempo se obtiene así información valiosa sobre los patrimonios de todo el país. Se pueden comparar y encontrar coincidencias. Si yo hubiera trabajado sólo, un método clásico en antropología, pasando de una etnia a otra, me habría hecho falta una vida para entera llegar a hacerlo. Y muchas músicas habrían desaparecido en ese tiempo”.
En efecto, se trata de proceder al inventario, la recopilación, la preservación, el análisis y la difusión de las músicas, las danzas y los instrumentos tradicionales de uno de los países de África más ricos y complejos en este campo. Etiopía encierra un patrimonio sonoro excepcional que reúne a tres culturas muy antiguas: judía, cristiana y musulmana. Y de forma inexplicable, hasta la creación de este programa en el año 2000 no se había hecho ninguna investigación sistemática sobre sus músicas.
El legado de los q’essoc El trabajo realizado por Olivier Tourny empezó en Israel. Desde 1986, la etnomusicóloga Simha Aron, que trabajaba entonces en el Laboratorio de idiomas y de civilización con tradición oral (Lacito – Paris), había conocido en Jerusalén a religiosos judíos etíopes (los q’essoc) que perpetuaban tradiciones litúrgicas muy antiguas. Dichas tradiciones están amenazadas por la disolución en las prácticas del judaísmo contemporáneo. Arom, apasionada por esta herencia única y su conservación, investigó y recogió los cantos y los testimonios disponibles en el seno de esta comunidad emigrada.
Dentro del marco de su tesis hace una decena de años, Olivier Tourny se centró en este patrimonio etnomusicológico poco frecuente para explorar y profundizar unos 80 cantos litúrgicos judeo-etíopes. Su ambición, al principio era de aceptar el desafío de una trascripción que, más allá de la grabación, permitía garantizar a la vez una mejor comprensión y conservación de esta herencia.
“Dentro de este trabajo, el transcriptor estaba verdaderamente confrontado a la clásica angustia de la página blanca, no por encontrar o inventar, sino por reproducir con su papel y su mano lo que escuchaba con los oídos y el cerebro”. Al igual que la traducción, ¿la trascripción era una traición?. “He mostrado un día mis transcripciones a un amigo que se puso a cantarlas. Lo que cantaba se parecía a todo menos a un canto litúrgico judeo-etíope. Pero sólo estaba al principio de mi trabajo, y el arte de transcribir se aprende”.
Un vivero multidisciplinario Este análisis, profundo en el plano musical, revela igualmente un área apasionante de investigación sobre el terreno etíope y poco a poco suscita el interés de un enfoque multidisciplinario. La historia, la sociología, la lingüística y la antropología se unen a la etnomusicología. “Numerosas prácticas musicales siguen siendo poco o mal conocidas, en el propio país. Además, un gran número de ellas está amenazado por la generalización de las culturas mestizas, lo que se denomina en nuestra jerga “etno-urbanas”.
El equipo del proyecto ha trabajado ya en las liras etíopes, las polifonías Ari y Male del sur del país, las danzas litúrgicas de la Iglesia cristiana ortodoxa, los cantos de matrimonio Harari, las danzas Gurague, así como las diferentes tradiciones musicales. El proyecto, reforzado por un equipo motivado, debe conducir a la creación de la Fonoteca nacional etíope que reunirá las grabaciones (sonidos y vídeos) realizadas por los investigadores, la copia de archivos sonoros históricos, el archivo de los documentos disponibles in situ, etc. Y, por supuesto, debería hacer aparecer una nueva antología sonora de las músicas etíopes.
(1) Todas las citaciones son de Olivier Tourny.
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