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Logo I+DT infoRevista de la investigación europea N° 38 - Julio 2003   
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 La frágil salud del Mediterráneo y del Mar Negro
 Los alimentos probióticos
 Las victorias de una cazadora de genes
 Car-sharing (uso compartido de automoviles): una utopía que funciona
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Hace mucho tiempo que Europa no reivindica ser el centro del mundo. Muchos estiman que está envejeciendo e incluso que está inmóvil. Y no obstante, sí que “se mueve” a veces, sobre todo en direcciones que amenazan a sus detractores, como en sus proyectos industriales comunes en el sector de la aeronáutica y del espacio.

Valorizar su potencial científico y técnico, desarrollar sus industrias más exitosas, liberarse también de la tutela americana en los temas sensibles como el transporte militar o el posicionamiento por satélite, he aquí los objetivos de los países que han decidido aliarse para el carguero Airbus A400M y el sistema de radionavegación Galileo. Sólo podemos aplaudir, aunque deseemos que haya  aplicaciones más motivadoras para la investigación europea.

Galileo Galilei, uno de los padres de la física moderna hubiese exclamado, después de haberse visto obligado a abjurar de su apoyo a la revolución copernicana: “¡Claro que se mueve!”. (La Tierra alrededor del Sol). Por eso no podríamos haber encontrado un nombre más adecuado que el suyo para bautizar el sistema europeo que, en los próximos años, va a abrir una alternativa al GPS del que el ejército americano tiene las llaves. Con Galileo, portador de una doble imagen de avance científico y de resistencia al conservadurismo, ¿no es Europa quien alza la cabeza? …

Por supuesto, estamos lejos de los días de la Inquisición y del régimen de terror que la hizo reinar para proteger su visión absolutista del cielo y de la tierra.

Pero el pensamiento único, la lucha contra “el eje del mal”, el monopolio económico, la supremacía militar, la mentira de Estado, siempre está a nuestras puertas. Y aunque en muchos países, los ciudadanos hagan oír su voz para decir que “ante este mundo feliz” prefieren un mundo multipolar, en el que dominen el diálogo y el equilibrio en el seno de instituciones adaptadas, es a la comunidad científica a quien compete, al igual que a sus ilustres antecesores Copérnico, Galileo, Képler y Newton, el hacer avanzar a la par los conocimientos y la sociedad.

Candide

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