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SOCIEDAD DE LA INFORMACIóN
Title  Soplo de libertad en la burbuja ”software”

¿Qué es un software?¿Una simple mercancía material y comercial o una creación de la mente humana, transmisible, maleable y, por lo tanto, reacia a todo el corsé de leyes intangibles sobre la patentabilidad, en todos sus aspectos legales? En el mundo digital, la controversia sobre esta cuestión esencial del desarrollo de la sociedad de la información está en su punto álgido. ¿Qué opciones pretende elegir Europa de cara a la reivindicación cada vez mayor a favor del software libre y del open source?  

A decir verdad, en los orígenes del desarrollo de la micro y medio informática, la noción de la libertad del software estaba clara. Así, entre los años 70-80 algunos fabricantes como IBM o Apple ponían en el mercado sus primeros PCs equipados gratuitamente con software básico: tratamientos de texto, tableros y otros (enteramente copiable y transferible).

Pero, más aún, la problemática de la creatividad de software estuvo en el centro del desarrollo de la famosa familia de sistemas de explotación Unix. Fue puesta a punto a lo largo de toda la década de los 70 (dentro del marco de los célebres Bell Labs del grupo Lucent) por un puñado de informáticos y de matemáticos salidos en gran parte de la Universidad californiana de Berkeley. Fuera de toda lógica comercial inmediata, estos pioneros, en particular Ken Thompson y Dennis Ritchie (1) sentaron verdaderamente las bases de la "sociedad de la información".

Los tiempos de la “Unix War”
A partir de los años 80, las sorprendentes funcionalidades de las versiones sucesivas de Unix, su capacidad de integración con todo tipo de hardware y de interconectar diferentes máquinas, su accesibilidad “evolutiva” que hizo posible algunos avances permanentes, impusieron este sistema de explotación estándar en toda la informática de potencia media y grande. A partir de 1984, este avance tan importante, en el que la empresa AT&T estaba muy implicada, dependía de los derechos comerciales reivindicados por esta sociedad. Y, desde esa época, empezó lo que algunos denominaron la Unix War  (guerra de Unix). Un frente de oposición que llegó a la vez de las empresas de software (que estaban deseando desarrollar productos derivados del sistema), y del ámbito de la investigación informática (frustrado por este obstáculo a la creatividad intelectual), se reveló contra esta dominación excesiva  y cara en términos de royalties. Así nació el Free-software movement, un movimiento que surgió en los campus americanos.

Los cuatro mandamientos de la libertad:
Richard Stallman, iniciador del proyecto GNU  de la Free Software Foundation
Richard Stallman, iniciador del proyecto GNU de la Free Software Foundation
Rápidamente, se forjó una doctrina, en particular bajo la influencia de la primera gran figura   de esta corriente, Richard Stallman, un informático del MIT (Instituto de tecnología de Massachusetts). Fue el iniciador del célebre proyecto GNU(2) que tiene las miras puestas en el ambicioso desarrollo de “programas informáticos libres” que funcionan con el sistema Unix. Stallman fundó en 1985 la Free Software Fondation (FSF - Fundación de software gratuito).

La FSF proclamó los cuatro mandamientos de las libertades fundamentales reclamadas por quienes defendían un verdadero mercado “libre” del software: el derecho de utilización de un programa informático con cualquier objetivo, el de conocer su funcionamiento (esto implica el acceso a su “código fuente”, la propia escritura del programa), para adaptarse a sus necesidades; el de poder redistribuir copias; el de mejorarlo (y hacer públicas las modificaciones para que todos se beneficien de ellas).

La originalidad y la dinámica de este movimiento se basan en que son los usuarios quienes impulsan el despegue informático, de forma cooperativa. Brian Fitzgerald, economista de la universidad de Limerick (Irlanda), especializado en el estudio de este proceso original de desarrollo, estima que ha constituido y que sigue siendo por excelencia “el buen modelo de trabajo para una economía y una sociedad cada vez más basadas en las redes”.

La fecha clave de 1991
Linus Torwald, creador del sistema Linux
Linus Torwald, creador del sistema Linux
Un doble paso decisivo para el reconocimiento de este paradigma libertario llegó a principios de la última década. El CSRG (Computer Systems Research Group), dentro del crisol fértil y creativo de la Universidad de Berkeley, comenzó a difundir, a partir de 1991, un Network Release. Se trataba de una especie de primer “clon libre” del sistema Unix, en el que todos los elementos del programa habían sido reescritos y escapaban a los derechos que posee AT&T. Después de varios avatares judiciales, AT&T tiró la toalla y la Unix War acabó... A partir de entonces, el acceso a las funciones de esta filial de software de gran relevancia entró en el espacio “liberado”.

Paralelamente, ese mismo año, un joven modesto y genial llamado Linus Torvald, estudiante (después empleado) en la universidad de Helsinki, anunció la puesta a punto de la primera versión de Linux. Este nuevo sistema de explotación enteramente original, propone las funciones avanzadas de Unix, y presenta, además, el interés de ser compatible con los PCs. Para los fundadores de FSF, el lanzamiento de Linux supuso una verdadera victoria, ya que Torvald, ferviente admirador de los principios del “free movement”, difundió su sistema en el marco de la GNU-GPL (licencia pública general). El éxito de Linus no ha dejado de aumentar, y hoy en día es un sistema operativo mundialmente reconocido y ampliamente utilizado, en especial, por el mundo científico.

El bazar y la catedral
Eric Raymond, fundador del Open Source Initiative
Eric Raymond, fundador del Open Source Initiative
En múltiples campos, se puede ver la aparición, desde la última década a nuestros días, de comunidades de cientos o de miles de usuarios avanzados, que ponen a punto algunos protocolos o que utilizan software, y que participan de forma desinteresada en su desarrollo. El ejemplo más significativo y el más convincente es el éxito fulgurante que ha conocido entre los años 1995-6 la difusión de Internet. Al principio era militar, después científico. Esta formidable herramienta de comunicación se amplió después de forma espontánea y eficaz, fuera de toda lógica industrial y supuso una verdadera revolución de la sociedad.

Eric Raymond, otra gran figura del movimiento y fundador de otra marca de Free movement, la de la Open Source Initiative (en la esfera de la libertad, la competencia tiene voz y voto), denomina este modelo “el bazar”, por oposición a “la catedral” que es el servicio de desarrollo de una empresa de software. Pero subraya que este bazar está bien estructurado: el centro fundador que crea el software coordina las operaciones, “rodeado” por colaboradores asiduos y luego por aquellos que sólo aportan algunos elementos, y finalmente, los usuarios pasivos.

Un movimiento que inspiró a otros
El software libre nació en los campus, y hoy en día ha desbordado ampliamente el ámbito académico. Poco a poco, otros actores han entrado en escena como algunos grupos de usuarios especializados que desarrollan una herramienta profesional común, por ejemplo en el sector de la salud.

Pero, cada vez más, el movimiento interesa también a la esfera industrial, comenzando por los “grandes” del sector de la informática. Ejemplos: en 1998, la sociedad Netscape anuncia que su “hojeador” Communicator (ex-Navigator) será a partir de ahora gratuito, y divulga el código fuente. Lo rebautiza como Mozilla y se crea una licencia particular. Apple, por su parte, da a partir de ahora acceso a algunos elementos del código fuente de su sistema operativo. Sun y otros constructores siguen esta corriente.

Además, el movimiento se extiende también del lado de los usuarios. El operador France Telecom, constructor del ordenador Bull y el Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática (INRIA, Francia) han creado hace poco el consorcio ObjectWeb para desarrollar software “abierto” destinado a la gestión de los diferentes tipos de redes. OpenCascade, una filial informática de la empresa aeronáutica europea EADS, ahora comprada por Principia, propone un software de simulación digital sobre el modo de open source. Los ejemplos se multiplican... aunque Microsoft, fiel a su reputación, gasta mucha energía y dinero  para luchar contra una tendencia que le pondría en mala posición (3).

Entonces, ¿moda pasajera, viejo antojo del mundo académico o profunda revolución de la industria del software? Hará falta para eso que el software libre supere su handicap principal: una cierta desconfianza persistente aún en algunas empresas que, por razones esencialmente culturales, e incluso ideológicas, se niegan a utilizar estas herramientas, ya que dudan de su calidad y del servicio que puedan dar, y que la validez de este concepto sea reconocida en el ámbito de las normativas en discusión en los grandes foros mundiales. A este respecto, la posición de Europa, en lo que concierne a su propio mercado (véase el cuadro) está siempre    a la expectativa.

(1) Se ha escrito de ellos que si la Academia Nóbel tuviera un premio en “ciencias computacionales”, se lo hubieran llevado seguro.

(2) La elección del acrónimo animal GNU (equivalente en francés de la palabra gnou (o ñu), que designa a un mamífero ongulado sudafricano, mezcla curiosa de antílope, toro y caballo...) es muy revelador de la personalidad fantasiosa de Stallman, que en esa época tenía una insólita imagen barbuda. El significado de esta sigla era por lo menos esotérico ya que se basaba en un juego de letras recursivo que quiere decir GNU’s Not Unix…

(3) En 1998, la divulgación de un informe confidencial interno de Microsoft (denominado "el asunto de los papeles de Halloween") desveló la estrategia de crisis que había en el seno del gigante mundial de la informática para luchar contra Linux y el software libre en general.


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