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Logo I+DT infoRevista de la investigación europea N° 37 - Mayo 2003    
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 La apuesta por la investigación
 La agricultura del Sur frente a las ciencias de la vida
 Contrarrestar la resistencia a los microbios
 Balance de un antropólogo
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 El Cosmos digital
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El cohete y la caja fuerte



En un momento en el que las naciones europeas, (o más exactamente, sus gobiernos) han hecho gala de un profundo desacuerdo sobre la guerra en Irak, es reconfortante comprobar que en otro asunto que podría haberlos opuesto incluso durante muchos años, acaban de dar grandes pasos juntos. Estoy hablando de la patente comunitaria. Los profanos en la materia, como yo, no consiguen comprender el fracaso permanente de Europa en un terreno en el que no le faltaba ni la motivación ni las competencias. Sin duda más allá de los aspectos jurídicos y técnicos (los idiomas, el coste,...) el bloqueo tenía también un origen cultural.

En nuestra « vieja Europa », los industriales, los investigadores y los responsables políticos quizás tengan la tendencia de ver las patentes desde un punto de vista defensivo, como una caja fuerte en la que se decide guardar las joyas de la familia, por miedo a los ladrones. De ahí que sea un camino que no hayan tomado de forma resuelta sino todo lo contrario, a regañadientes, porque temen desperdiciar su tiempo y su dinero.

En otros lugares, y por suerte también en Europa cada vez más, está llegando otra visión más dinámica, más ofensiva. La patente es un vector que sirve para garantizar los ingresos de una innovación, como un cohete destinado a poner en órbita, en un lugar remoto, los derechos de los que se obtendrán beneficios en el futuro.

En un caso protegen su propiedad, en el otro planean sus beneficios. Estas imágenes son bellas y edificantes, y los ministros europeos han hecho gala de su inteligencia decidiendo el pasado 3 de marzo, y siguiendo la opinión de la Comisión, poner en marcha un enfoque político común sobre la patente comunitaria para bajar sensiblemente su coste, tanto de inscripción como en el caso de litigios.
Pero no sólo con bajar el precio de las cajas fuertes se va a conseguir transformar Harpagón en Ícaro. Convendrá también, como lo ha hecho ya el Consejo del 3 de marzo, animar a los jóvenes europeos a asumir riesgos y a crear empresas.

Candide

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