Observación global de la Tierra: una nueva herramienta para el desarrollo sostenible

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La Observación Global de la Tierra («Global Earth Observation»), que proporciona una visión completa de lo que ocurre en el medio ambiente, ofrece importantes ventajas en un amplio abanico de áreas. Por ejemplo, en la agricultura puede ayudar a las empresas agroalimentarias a mejorar el rendimiento de los cultivos, al mostrar dónde es necesario aplicar fertilizantes. Actualmente, el proyecto GEO-BENE («Global Earth Observation – Benefit Estimation: Now, Next and Emerging» o bien «Estimación del beneficio actual, próximo y emergente de la observación global de la Tierra») está realizando el primer estudio sistemático de los beneficios que ofrece el sistema de observación global de la Tierra.

GEO-BENE reúne a doce socios de cinco países de la UE, además de Suiza, Japón y Sudáfrica, con el objetivo de desarrollar métodos y herramientas destinados a esclarecer los beneficios económicos y sociales de la observación global de la Tierra. Partiendo de esta base, se pueden definir políticas que apoyen la aplicación de los acuerdos internacionales sobre desarrollo sostenible en una serie de ámbitos.

El proyecto abarca nueve áreas: catástrofes, salud, energía, clima, agua, meteorología, ecosistemas, agricultura y biodiversidad.

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La batalla contra las condiciones meteorológicas

Pese a la avanzada tecnología actual, todavía no se pueden facilitar previsiones meteorológicas completamente acertadas y, como consecuencia de ello, cada año mueren muchas personas y se gastan cantidades ingentes de dinero. La posibilidad de ofrecer predicciones meteorológicas fiables representaría una gran ventaja para la casi totalidad de sectores de la industria europea. Los investigadores de GEO-BENE han estudiado las repercusiones del cambio climático en la meteorología y el rendimiento de las cosechas en el futuro y han desarrollado un instrumento para cuantificar el valor de la información sobre las condiciones meteorológicas obtenida por satélite.

La preciada biodiversidad

La observación global de la Tierra es asimismo una herramienta útil para analizar la biodiversidad y proteger nuestros ecosistemas, que constituyen la base de la vida en la Tierra, pues nos proporcionan alimentos, aire, agua y energía. Sin embargo, estos también corren peligro desde hace años debido a la contaminación, el cambio climático y los métodos agrícolas intensivos. La observación global de la Tierra nos puede proporcionar la información más avanzada disponible sobre el estado actual de los ecosistemas en todo el mundo, con el fin de fomentar su sostenibilidad y la buena gestión de los recursos.

GEO-BENE se ha centrado en la creación de un completo sistema de observación de la diversidad biológica que pueda ser utilizado por los planificadores en materia de recursos naturales, los gobiernos y la comunidad científica. Muchos países en desarrollo no tienen generalmente a su alcance datos completos sobre los factores que influyen en la biodiversidad cuando, de hecho, la mayor parte de la biodiversidad no protegida del mundo se encuentra precisamente en estas naciones.

Las investigaciones de GEO-BENE en Sudáfrica revelaron que la mala calidad de los datos ha llevado a los responsables políticos a sobredimensionar la superficie necesaria para las áreas de conservación. La gestión de este excedente de tierras con fines de conservación supone un gasto económico muy elevado. Por lo tanto, una inversión dirigida a recopilar datos de gran calidad ayudará a la creación y gestión de las áreas de conservación con un coste menor, liberando a la vez más tierra para otros usos.

Por un abastecimiento de alimentos bien planificado

En el ámbito de la agricultura, el objetivo de GEO-BENE es crear un servicio de información a escala mundial sobre el uso del suelo y la distribución de alimentos que posibilite el desarrollo sostenible mediante la planificación racional de los recursos territoriales. Por ejemplo, diversas investigaciones llevadas a cabo hasta la fecha han revelado que los programas sobre biocombustibles planeados en Europa, Brasil, China, Estados Unidos e India podrían costar miles de millones de euros más de lo previsto.

Los resultados del proyecto también han resaltado las ventajas que ofrecen los sistemas de observación global de la Tierra a la hora de identificar los centros geográficos de la malnutrición planificando con eficacia las acciones de ayuda. Otros frutos del proyecto son el establecimiento de una base de datos para la modelización de datos a escala mundial, la creación de un modelo EPIC (un sistema capaz de simular los procesos de los ecosistemas agrícolas), un análisis mundial de los niveles de nitrógeno en las tierras de cultivo y un estudio de las repercusiones del cambio climático en la producción de alimentos y el uso del agua con fines agrícolas en todo el mundo.

Energía y agua: equilibrar la oferta y la demanda

La energía es esencial para nuestra vida cotidiana: la necesitamos para cocinar los alimentos, en nuestro trabajo, nuestros hogares y nuestros sistemas de transporte. Pero también es a la vez responsable en gran medida del alto grado de contaminación del mundo actual. GEO-BENE descubrió que una mayor seguridad sobre el grado de variabilidad del clima, mediante la adquisición de datos más precisos a partir de la observación global de la Tierra, daría lugar a políticas más fundamentadas sobre energía y cambio climático, así como a precios más estables para las emisiones de CO2. En estas condiciones, sería previsible un aumento de las ganancias para los productores de energía, a la vez que una probable disminución de las emisiones de CO2.

Como resultado del calentamiento del planeta y la desertificación en algunas partes del mundo, la conservación del agua es cada vez más importante. La UE necesita unas políticas claras en materia de conservación del agua y gestión de los recursos hídricos. Los estudios de GEO-BENE han puesto de relieve las nuevas zonas de escasez y de disponibilidad de agua gracias a la información obtenida mediante la teledetección. Esta técnica facilita más información sobre la calidad del agua y permite alertar rápidamente en casos de sequía.

Freno al daño causado por catástrofes y epidemias

GEO-BENE también estudia una serie de peligros naturales o provocados por el ser humano, como incendios forestales y terremotos, para ayudar al desarrollo de mejores políticas de gestión de catástrofes.

En el campo de la salud, el proyecto investiga cómo la información proporcionada por los sistemas de observación global de la Tierra sobre factores como el clima y las condiciones meteorológicas ayudaría a las autoridades sanitarias a detectar previamente el brote de epidemias. De esta manera, los datos facilitados por los sistemas de observación global de la Tierra podrían utilizarse, si fuera necesario, para planificar programas de vacunación. Otro estudio de GEO-BENE investiga si las estaciones del año y el clima influyen en el riesgo de que los pacientes que sufren de infarto de miocardio agudo mueran como consecuencia de éste.

La observación global de la Tierra, en el candelero

GEO-BENE ha tenido un gran impacto público gracias a los artículos publicados en revistas como Nature y Science. Al trabajar con el Grupo de Observación de la Tierra (GEO por sus siglas en inglés), su labor ha tenido repercusiones directas en las políticas gubernamentales, como es el caso del informe británico sobre los biocombustibles «Gallagher Review on Biofuels», o en las estrategias y la financiación de proyectos por parte del Banco Mundial. También se ha prestado especial atención a los procesos políticos relacionados con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Gracias al trabajo de GEO-BENE, la utilidad de la evaluación de los beneficios derivados de la observación global de la Tierra goza ahora de amplio reconocimiento, lo que allana el camino para su aplicación en una diversidad de problemáticas en todo el mundo.