EDITORIAL

Saber y Poder

Michel Claessens
Michel Claessens
Redactor jefe

Este número aborda un problema que supone un freno para la investigación europea: la subrepresentación de las mujeres en el mundo de la ciencia, en particular, en sus órganos de toma de decisión. Aunque hay que matizar esta afirmación, puesto que la situación varía de un sector a otro y de un país a otro.

Pero los análisis y los testimonios reunidos en estas páginas, que abarcan geográficamente desde el Atlántico hasta el Mar Negro y desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mediterráneo, parecen apuntar todos a las mismas preguntas: ¿La clave, en este dominio, así como en muchos otros, no estará en otro nivel? ¿No podría ser que las razones mencionadas más a menudo para explicar las dificultades que tienen las mujeres para desarrollar una carrera completa en la investigación, ya se trate de factores relacionados con la vida personal (maternidad, vida familiar, menor movilidad, etc.) o con el mercado laboral (perfiles masculinos, etc.), sean sólo la punta del iceberg? Estoy obviando voluntariamente los argumentos basados en la biología, dado que la literatura científica afirma que, entre ambos sexos, no existen diferencias estadísticamente significativas en la estructura del cerebro o en el funcionamiento cognitivo.

Los artículos de esta revista nos recuerdan que las raíces de muchos problemas no son simplemente una selección sesgada, sino que parten de problemas culturales y de presiones sociales que atribuyen papeles particulares a los géneros. Como botón de muestra, citemos los estudios sobre las aptitudes para las matemáticas que revelan que dentro de un entorno sociocultural propicio para la igualdad entre hombres y mujeres, las chicas obtienen mejores resultados. O también los estudios que destacan la influencia del contexto mostrando que la autoestima y la interiorización de los estereotipos de género desempeñan un papel crucial en los resultados obtenidos en diferentes tipos de pruebas.

Los mecanismos de exclusión que se aplican la mayoría de las veces a las mujeres – y no sólo en el sector de la investigación – se explican actualmente por el entramado existente de lazos de solidaridad y de poder, así como por los monopolios de los conocimientos. ¿Por qué nuestra sociedad, en absoluto igualitaria, iba a tratar igual a las mujeres que a los hombres en la esfera científica?


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