BALANCE

Las políticas a prueba

Diez años después del primer plan de acción “Mujeres y Ciencias” y de la creación del Grupo de Helsinki, lanzados en 1999 por la Comisión Europea, ¿qué resultados se han obtenido y cuáles son los nuevos ejes políticos de la lucha contra la subrepresentación de las mujeres en el Espacio Europeo de Investigación? Tres estudios recientes (1) arrojan luz sobre esta doble cuestión.


El “Grupo de Helsinki”, llamado así por el lugar en el que se constituyó, en noviembre de 1999, es una estructura pionera que se sumergió de lleno en la cuestión de la representación de las mujeres en la ciencia (y, por primera vez, con un baremo de comparación a escala europea). Para hablar de semejante problemática, antes que nada, era necesario recopilar datos concretos, por lo que los estadistas nacionales que componían el grupo se dedicaron a elaborar un censo, tomando en consideración el género.

Esta recopilación y el tratamiento de datos nacionales heteróclitos y aislados se realizaron porque Europa se estaba sensibilizando sobre la necesidad de mejorar el lugar de las mujeres en la ciencia y la tecnología. El Grupo de Helsinki, que se reunía dos veces al año, (y que suponía también un foro permanente de intercambios y debates), consiguió reconstituir, pieza a pieza, el mosaico de las diversas situaciones en las que se encuentran las científicas en toda Europa, así como de las medidas para favorecerlas.

Un balance decenal

En el 2008, el Grupo publicó un importante estudio comparativo, titulado Benchmarking policy measures for gender equality in science, que constituye el panorama completo, país por país (miembro o no de la UE), no sólo de la evolución de los datos estadísticos disponibles, sino también de todos los dispositivos existentes para fomentar la presencia de las mujeres en la investigación y la enseñanza superior. Lo que más destaca de este panorama es la gran variedad de situaciones particulares, tras las últimas ampliaciones de la Unión Europea.

El porcentaje de mujeres en las estructuras científicas de los antiguos países comunistas es tradicionalmente el más elevado – aproximadamente, del 30 al 50 % de los empleos en el sector de la I+D, frente al 20 – 35 % en los países de la Europa de los 15. En cambio, los presupuestos de investigación van en sentido contrario: la mayor presencia femenina en los nuevos Estados miembros se acompaña a menudo de medios muy limitados.

Sin embargo, visto lo que ocurre en los países más comprometidos en el Espacio Europeo de la Investigación, el informe subraya en sus conclusiones que “no cabe esperar en absoluto que la elevación del nivel de las ciencias y las tecnologías, resultado de un crecimiento del desarrollo económico, aporte una solución a los problemas de las desigualdades relacionadas con el género. Porque si sólo actuaran las ‘fuerzas del mercado’ se produciría lo contrario. Por ello, si se desea impedir que aumenten las discriminaciones de género, se tendrá que hacer hincapié en las políticas en este campo que acompañen el desarrollo económico”.

Señalar el laberinto con balizas

Por lo tanto, ya es hora de volverse a movilizar a escala europea tomando como referencia el balance de una década, en el transcurso de la cual se han llevado a cabo múltiples iniciativas, estudios y creación de redes, y, en diversos Estados miembros, se han aplicado medidas políticas nacionales específicas (cuotas, permisos de paternidad, presupuestos reservados a las mujeres, etc.). Un grupo de expertos denominado Women In Research Decision Making (WIRDEM), creado por la Comisión, se dedicó a analizar, en los diferentes países y organismos europeos de investigación, todas estas acciones positivas que pretendían subsanar la escasa representación de las mujeres en los órganos de decisión científicos, en particular, en los niveles más elevados. En 2008, el grupo publicó su informe Mapping the maze, que propone un cambio de perspectiva sobre la cuestión del “poder de decisión en el ámbito científico”.

Del análisis emergen tres temas. Primero, la exigencia democrática de una distribución más equitativa de la presencia de las mujeres en la “gestión de los flujos financieros de la investigación”. Este objetivo clave – Follow the money – consiste en llegar a un umbral equitativo de por lo menos el 40 % en términos de representación en las instancias de selección y de decisión de atribución de los presupuestos de investigación. Una segunda pista política se basa en la cuestión de una participación mucho más igualitaria y transparente de las mujeres en “los procedimientos de nombramiento y contratación”. A medida que se asciende en la jerarquía de los poderes de decisión, hay que luchar contra numerosas prácticas basadas muy a menudo en redes informales y de cooptación entre “homólogos” mayoritariamente masculinos. Y finalmente, el tercer paradigma en el que insisten los autores de Mapping the maze es considerar la gestión de la igualdad de los sexos como un elemento integrante de la “gestión de la calidad”. “La igualdad del género tiene que ser una prioridad para los altos cargos de las organizaciones de investigación, no sólo en los discursos sino también en los hechos. Es algo vital”.

Transparencia para los “guardabarreras”

A partir de las recomendaciones de WIRDEM, se creó un nuevo grupo, Gender and Excellence, para que realizara un inventario sistemático y analítico de esta cuestión de la transparencia en el acceso de las mujeres a la financiación de las investigaciones. Sus conclusiones, presentadas en la Conferencia de Praga(2) con el título The Gender challenge in research funding, analizan la dimensión y la dinámica del género en todos los mecanismos de financiación públicos, nacionales e institucionales, desde la investigación básica hasta los proyectos aplicados, pasando por las becas individuales para los investigadores. Este estudio abarcó 33 países (los 27 Estados miembros y seis países asociados – Croacia, Islandia, Israel, Noruega, Suiza y Turquía).

En este panorama financiero europeo, un primer grupo de “buenos alumnos” nórdicos – Finlandia, Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia – destaca por sus políticas “proactivas” sobre el género. Pero la situación va cambiando en varios países donde la representación de las mujeres hasta ahora era pésima. El estudio señala los cambios aportados por medidas políticas recientes en Austria, Alemania, Suiza, Países Bajos y España. No obstante, en numerosos Estados aún se nota la escasez de iniciativas.

Los procesos de decisión en la financiación de la investigación están controlados por “guardabarreras”, incorporados a los consejos de investigación, a los consejos de administración y a los equipos ejecutivos, y presentes entre los miembros de los comités y de los grupos de evaluación. Los expertos de Gender and Excellence destacan que, en general, todas estas instancias “siguen estando dominadas por hombres, incluso de forma desmesurada. En muchos países, aún existen órganos de selección formados sólo por hombres, aunque la representación de las mujeres sea bastante elevada. Tampoco son claros los procedimientos de contratación, en particular el de los encargados de las revisiones por evaluadores, cuyas decisiones pueden ser determinantes”.

El que hubiera más mujeres en los mecanismos de selección no significaría automáticamente que la proporción de las mujeres seleccionadas fuera a aumentar. Existen también otros obstáculos a nivel de los criterios de elegibilidad, que no tienen en cuenta las limitaciones de tiempo familiares (maternidad y cuidado de niños), a las que se enfrentan las investigadoras a la hora de organizar su carrera científica.

Aún así, los autores añaden que, por lo menos, “un mejor equilibrio en la composición de los ‘guardabarreras’, además del acceso que eso permite a las decisiones sobre la agenda de las investigaciones, garantizará a las mujeres un lugar propio en el sistema de su financiación. Así tendrán más posibilidades de aprender cómo funciona dicho sistema y de integrarse en las redes más importantes”.

Didier Buysse

  1. Véase información a seguir.
  2. Changing research landscapes to make most of human potential – 10 years of EU activities in „Women and Science” Conferencia organizada por la Unidad “Cultura científica y cuestiones de género” de la Dirección General de Investigación - Praga (República Checa) – 14-15 de mayo de 2009.

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