Al diablo con los estereotipos

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Las TIC con aire femenino

Los investigadores del proyecto europeo WWW-ICT, que reúne a siete países, quisieron comprender por qué hay tan pocas mujeres que se sientan atraídas por las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) en Europa y qué argumentos se podrían esgrimir para “atraerlas”. Examinaron la situación de estas profesiones sobre el terreno, entrevistaron a 107 mujeres y a 33 hombres, probaron las condiciones de trabajo, la manera en la que la profesión se presentaba a los más jóvenes, etc.

En 2004 publicaron, entre otras cosas, tres folletos de sensibilización (en inglés y en francés) destinados al ámbito empresarial y al docente, así como a las organizaciones de mujeres (asociaciones, sindicatos, etc.). Uno de los argumentos utilizados fue demostrar la diversidad de oficios y disciplinas (ciencias humanas, biotecnologías, edición, medicina) donde las TIC desempeñan un papel importante. Estos documentos también presentan las “formaciones transversales” que ofrecen posibilidades de reorientación profesional.


Un estilo especial de gestión de empresas

Dos informes Women Matter, publicados en 2007 y 2008 por la consultoría McKinsey, analizan la relación entre el carácter mixto y los resultados de las empresas. El primer estudio reveló claramente el impacto positivo de las mujeres en las instancias de dirección. El segundo analizó las razones de este fenómeno. Para realizarlo, McKinsey se basó en una lista “propia” de nueve comportamientos de liderazgo que mejoran los resultados de las empresas en términos de organización. Sacó a la luz que las mujeres adoptan más frecuentemente actitudes etiquetadas como “desarrollo de los demás”, “expectativas y reconocimiento”, “ejemplaridad”, “inspiración” y “toma de decisiones participativa”. Los hombres solían adoptar más una actitud de “control y acciones correctoras”. Más allá de la práctica igualitaria, McKinsey insiste sobre todo en la ventaja competitiva que ofrece el carácter mixto, a un alto nivel, y hasta lo describe como “factor de supervivencia” y estrategia que permite adelantar a la competencia. Por lo tanto, las ejecutivas de alto nivel podrían ser muy codiciadas dentro de poco…

Por otro lado, diferentes consultorías han realizado un estudio sobre la representación femenina en los puestos directivos de las 300 primeras empresas mundiales cotizadas en bolsa. Las mujeres representan menos del 10 % de los miembros de las instancias de control y dirección de estas grandes empresas. Frente a esta ausencia, los evaluadores, en colaboración con el Women’s Forum for the Economy and Society, tuvieron la idea de crear The Diversion Trophy, un premio concedido a las empresas que hayan aumentado el número de mujeres en los puestos directivos, pero también en sus equipos.


¿Que el lenguaje es sexista?

Sin duda. En 1985, la administración federal canadiense publicó una clasificación de la feminización de los nombres de las profesiones. En 1995, el Comité para la Igualdad de Oportunidades del University College de Cork (Irlanda) editó una guía sobre el lenguaje no sexista: “Non-Sexist Language – A Guide”. En cuanto a la UNESCO, edita con regularidad su obra Pour l’égalité des sexes dans le langage, en francés y en inglés. Los autores destacan particularmente la persistencia del empleo del masculino dominante (por ejemplo, “hombres”, con el sentido de “seres humanos”, que podría ser sustituido por “personas”) o de estereotipos anticuados, del estilo “la mujer de la limpieza” y “el hombre de negocios”.

Se pasa revista a la feminización de los términos de profesiones. El libro también permite esclarecer los conceptos introducidos por el inglés, como “género” (gender) que, además de su primer sentido gramatical, designa a partir de ahora los rasgos socioculturales considerados como propios de los hombres y de las mujeres, o también el mainstreaming, o gender mainstreaming, que quiere decir la sistematización de la consideración del análisis según el género.

En cuanto al Observatorio para la Igualdad de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), propuso en 2008 una New Guide to the Use of a Non-Sexist Language at the UAB. Esta obra permite encontrar la “palabra adecuada” en catalán, español e inglés. Sus autores tienen dos objetivos: aumentar la visibilidad de las mujeres en todas las áreas y todas situaciones, y evitar el uso genérico del masculino cuando sea posible.


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