SALUD

Poner en práctica la innovación

Promover las colaboraciones entre investigadores así como construir puentes entre la investigación académica y las empresas son dos medios de fomentar la innovación, pero también de acceder a la excelencia a nivel internacional y poner la innovación al servicio de los europeos.

Virus de la gripe de tipo A. Ampliación x 117.000. Imagen coloreada. © Institut Pasteur
Virus de la gripe de tipo A.. Ampliación x 117.000. Imagen coloreada.
© Institut Pasteur
Incubación de nanomedicamentos con células cancerosas de ratón en cultivo. El objetivo de esta investigación es el descubrimiento de un nuevo remedio contra el cáncer. @ CNRS Photothèque/Hubert Raguet
Incubación de nanomedicamentos con células cancerosas de ratón en cultivo. El objetivo de esta investigación es el descubrimiento de un nuevo remedio contra el cáncer.
@ CNRS Photothèque/Hubert Raguet

“Aportar la riqueza científica de Europa a los pacientes”, así es como Ruxandra Draghia-Akli, directora de la Dirección de Salud de la Dirección General de Investigación en la Comisión Europea, resume la ambición de Europa en este ámbito. Para lograrlo, apuesta por el establecimiento de colaboraciones entre investigadores que posibiliten las investigaciones a gran escala imposibles de realizar en el ámbito nacional. Una vez unidos, los investigadores adquieren visibilidad y peso en los consejos de administración de los programas internacionales. Eso ocurre en el ICGC (International Cancer Genome Consortium) que pretende secuenciar los genomas de las células de tumores cancerosos.

“Europa, que brilló más bien por su casi ausencia en la secuenciación del genoma humano, está tomando ahora un papel primordial en el campo de la genómica”, manifiesta Jacques Remacle, responsable científico en la Comisión Europea. A principios del 2010 empezarán dos proyectos de investigación europeos, dotados cada uno con 10,5 millones de euros, para establecer las secuencias genómicas de las células tumorales del pecho (proyecto BASIS) y del riñón (proyecto CAGEKID). “Los programas europeos permiten que los países se organicen no sólo con ayudas financieras, sino con infraestructuras tecnológicas muy perfeccionadas”, destaca.

Una colaboración entre participantes públicos y privados

La elaboración de nuevos medicamentos también figura entre las prioridades del Séptimo Programa Marco de Investigación (7PM). “A principios de los años noventa, de veinte fármacos que se comercializaban, dieciocho procedían de Europa. En el año 2000, esta cifra bajó a dos”, lamenta Ruxandra Draghia-Akli. Para mejorar el desarrollo de la innovación biomédica en Europa, en el año 2007, la Comisión Europea y la industria farmacéutica entablaron una colaboración inédita entre participantes públicos y privados: la Iniciativa sobre Medicamentos Innovadores (IMI). “La IMI no tiene por vocación el desarrollo de nuevos medicamentos sino la mejora de su desarrollo”, explica Irene Norstedt, jefa de sector para la aplicación de la IMI en la Comisión Europea. “Para hacerlo, hay que encontrar un método que permita identificar en una fase precoz los fármacos que no podrán superar las últimas fases de las pruebas”, continúa.

Desde el descubrimiento de una molécula hasta las últimas pruebas clínicas, el desarrollo de un fármaco es un proceso que tarda aproximadamente doce años, con un coste que se eleva a 800 millones de euros. Ahora bien, al final del proceso es cuando salen a la luz los posibles efectos secundarios y cuando se comprueba su eficacia. “Si surge algún problema, hay que parar el desarrollo del fármaco, lo que representa una pérdida enorme y una gran decepción para los pacientes”, destaca. El enfoque de la IMI es simple: si las empresas farmacéuticas aceptan compartir la información sobre sus diferentes fracasos, se darán muchos menos casos y se ahorrará tiempo y dinero. Así, se podrán desarrollar más fármacos. Cada participante espera que este círculo dé los frutos esperados.

Las PYMEs, un apoyo a la innovación

Además de la participación industrial, la Comisión Europea reafirma el papel esencial de las PYMEs. Por otro lado, el 7PM tiene como objetivo que el 15% de los participantes en los programas de investigación sean PYMEs. “Estas pequeñas empresas son auténticas incubadoras que permiten saber si las innovaciones académicas son explotables a nivel industrial”, explica Ruxandra Draghia-Akli.

Un ejemplo de éxito sería la empresa vienesa AVIR Green Hills Biotechnology, a la que, en el 2003, la Unión Europea ayudó a desarrollar una nueva vacuna antigripal. Su fabricación, que se basa en un método de genética inversa, es mucho más rápida que los métodos tradicionales. Una virtud importante en caso de pandemia, en el que el suministro tiene que ser óptimo. Mejor aún, esta vacuna innovadora deriva de cultivos celulares, lo que reduce los riesgos de reacción alérgica y constituye una ventaja con relación a la fabricación tradicional basada en huevos de gallina incubados. Esta vacuna de nueva generación ya está en fase de ensayo clínico. Por otra parte, se prevé que una cuarta parte de las futuras vacunas de prevención contra la gripe pandémica A/H1N1 empleará este nuevo procedimiento de fabricación. “Esta tecnología, que hemos promovido, hoy en día está en manos de los industriales. Ahora vamos a identificar nuevos campos para los cuales podrían servir algunas herramientas tecnológicas punteras”, explica Torbjörn Ingemasson, responsable en la Comisión Europea de varios proyectos que implican transferencias tecnológicas.

Una patente comunitaria

La promoción de la innovación está poniendo de relieve de nuevo la cuestión de una patente comunitaria. En Europa, el sistema actual, constituido por un conjunto de patentes nacionales, es mucho más costoso que en Estados Unidos o en Japón. “Una de las causas de la disminución del número de fármacos de origen europeo que se comercializan es el coste de las patentes”, estima Ruxandra Draghia-Akli, para quien “si se quiere favorecer la innovación, habrá que facilitar su aplicación práctica, particularmente adaptando las estructuras que garanticen los derechos de propiedad intelectual”.

Marine Cygler


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Una rápida reacción a la gripe

Para luchar contra los virus gripales, ya existen varios programas de investigación. Entre otras cosas, pretenden poner a punto fármacos que se dirijan a las zonas del virus que no muten con el tiempo. Hoy en día, la mayoría de las cepas de la gripe, temporal o A, han desarrollado resistencias al Tamiflu®, uno de los escasos tratamientos eficaces en caso de síntomas severos. Según la red europea de vigilancia VIRGIL (Vigilance against viral resistance), un programa que finalizó hace algunos meses, el 70% de las cepas de gripe temporal presentaron una resistencia a este medicamento durante el invierno de 2008. El programa FLUINHIBIT, que empezó en enero de ese año, pretende encontrar inhibidores de la interacción entre dos subunidades de una enzima que activa la replicación del material genético del virus y, por lo tanto, su multiplicación.

Por otro lado, otro proyecto, PORTFASTFLU, lanzado al mismo tiempo que FLUINHIBIT, trabaja en el desarrollo y la validación de un sistema de diagnóstico rápido de la gripe y de su vigilancia en el transcurso de una pandemia. Tiene como objetivo la creación de un aparato totalmente automatizado capaz de identificar, en menos de una hora, todas las formas conocidas de gripe, incluyendo la gripe aviar H5N1 y la gripe pandémica A/H1N1 de 2009. Teniendo en cuenta que los resultados preliminares fueron muy alentadores, este sistema se pondrá a prueba en los hospitales en diciembre de 2009.



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