ENTREVISTA

Forjar la investigación europea del mañana

La Comisión Europea, deseosa de ayudar a los Estados miembros a que cooperen mejor en sus esfuerzos de investigación, organizó el 2 de junio del 2009 un seminario sobre las actividades prospectivas que enmarcarán las futuras políticas de investigación europeas. Expertos, representantes de los poderes públicos y directores de la Dirección General de Investigación intentaron identificar las necesidades en este campo. Anneli Pauli es directora general adjunta de la Dirección General de Investigación. Nos habla del seminario y de las perspectivas futuras.

Anneli Pauli, directrice générale adjointe de la DG Recherche, explique les grands principes qui guident les «activités à caractère prospectif» encouragées par l’Europe. © European Commission
Anneli Pauli, directrice générale adjointe de la DG Recherche, explique les grands principes qui guident les «activités à caractère prospectif» encouragées par l’Europe.
© European Commission

A su parecer, ¿por qué la prospectiva es tan importante para el desarrollo del Espacio Europeo de la Investigación (EEI)?

La crisis financiera y sus numerosas consecuencias económicas y sociales, así como los problemas ecológicos y demográficos que se anuncian, ponen en tela de juicio nuestras costumbres en lo que se refiere a la producción, el consumo, la vivienda, la movilidad, la atención sanitaria, etc. Nos hace falta una perspectiva a largo plazo que cuestione nuestro modo de pensar actual e invente enfoques nuevos. Debemos construir un futuro más sostenible. El desarrollo del EEI forma parte de la respuesta a este desafío. Lo que es bueno para toda Europa lo será, tarde o temprano, para cada país miembro. Esta manera de pensar necesita un cambio de modelo y de mentalidad de todos nosotros.

La prospectiva existe desde hace mucho tiempo, pero nuevas actividades van emergiendo que combinan tres dimensiones: la abundancia de información proporcionada por expertos, la implicación de los actores concernidos (investigadores, empresas, ONGs, organismos públicos), y el compromiso de los responsables políticos de emplear estos resultados en la elaboración de las estrategias.

Para la construcción del EEI con los Estados miembros, los países asociados y las instituciones europeas tienen que compartir nuestras visiones sobre los futuros desafíos sociales, económicos o medioambientales. Muchos de ellos (por ejemplo, la transición hacia una sociedad con baja emisión de carbono, las migraciones o la pobreza) son transnacionales, incluso mundiales y, por lo tanto, comunes a todos.

¿Cómo evaluar las capacidades de Europa en esta área?

Muchos países europeos llevan a cabo actividades de carácter prospectivo. El Reino Unido probablemente sea uno de los que más experiencia tengan en esta área. El gobierno británico desarrolló una cultura orientada hacia el futuro en todos sus ministerios. Y el principal consejero en ciencia y tecnología del Primer Ministro es responsable de un programa prospectivo transversal que se concentra en un número limitado de asuntos. En Finlandia, el organismo de financiación de la tecnología y la innovación, Tekes, ha instaurado un ciclo continuo de procesos prospectivos participativos que acompañan su proceso de reflexión estratégica. Los actores implicados (empresas, centros de investigación y otros organismos públicos) elaboran juntos un borrador de las opciones estratégicas para el país.

Aún hay otros ejemplos representativos en Europa: el programa Foresight en Suecia, Futuris, AGORA 2020 y France 2025 en Francia, Research 2015 en Dinamarca y Foresight Process iniciado por el Ministerio de Investigación de Alemania.

Estas iniciativas van desde las actividades enfocadas en la tecnología y dirigidas por expertos hasta actividades de orientación más social, con una más amplia participación de las partes implicadas. Sus objetivos varían también: desde la identificación de las tecnologías estratégicamente importantes para las empresas hasta cuestiones más generales sobre el papel de los poderes públicos y las condiciones institucionales y sociales del cambio socioeconómico.

¿Qué tipo de actividades son necesarias a escala europea para completar las actividades nacionales?

A nivel europeo, hemos creado redes transnacionales entre quienes financian y quienes llevan a cabo la prospectiva, hemos puesto en marcha procesos de aprendizaje mutuo entre los Estados miembros y las regiones, y hemos elaborado visiones prospectivas para la política de investigación europea (por ejemplo, respecto al proceso de convergencia NBIC: nanotecnología, biotecnología, información y ciencia cognitiva). También promovemos el desarrollo de herramientas y la implantación de un sistema de control de las actividades prospectivas European Foresight Monitoring Network. Además de eso, algunos programas “temáticos” integrados en los programas marco de investigación apoyan proyectos de prospectiva en su campo. Este año, la Comisión Europea también publicó un informe titulado “El mundo en el 2025”.

No obstante, hoy en día no siempre existe un enfoque sistemático y participativo en la actividad prospectiva, aunque cada vez hay más consenso en torno a la idea de que la elaboración de políticas europeas de investigación e innovación coherentes tendría que implicar lo antes posible una cooperación más sistemática, más eficaz y continua. Tenemos que compartir una base de conocimientos orientados hacia el futuro, para poder crear políticas de investigación proactivas en los ámbitos europeo, nacional y regional.

Los escenarios y las visiones elaborados conjuntamente permitirán seleccionar los problemas y los desafíos que puedan ser tratados con más eficacia en los programas y en las iniciativas comunes. En resumidas cuentas, la política de investigación europea debe basarse en actividades prospectivas paneuropeas más sistemáticas y continuas. Es muy importante puesto que los Estados miembros y los asociados pueden unir ya sus esfuerzos de investigación gracias a la “programación conjunta”. En una fase temprana, la distribución de tales actividades podría facilitar la identificación de las nuevas necesidades y de las áreas de poca actividad, con el fin de crear un conjunto de enfoques compartidos que permitirían identificar las prioridades en esta programación y ponerse de acuerdo más rápidamente al respecto sobre dichas prioridades.

También tendremos que integrar la dimensión internacional en nuestros futuros escenarios. Primero procurando saber cómo los principales socios y los competidores de Europa contemplan el futuro y cómo esta visión está forjando sus políticas de investigación y de innovación. Por lo tanto, la visión paneuropea debe considerarse dentro del contexto mundial.

¿A qué tipo de proceso prospectivo daría usted prioridad?

Muchos temen que la Unión Europea intente promover una sola forma de contemplar el futuro y de apoyar la toma de decisiones. Sin embargo, creo que la coherencia no puede ser una armonización dictada desde arriba, sino el acceso de cada uno a los conocimientos de los demás, el intercambio de opiniones y la puesta en red. Un proceso paneuropeo debería poner en relación a las diferentes actividades prospectivas nacionales. Sería flexible, quizás organizado en “módulos”, y evitaría caer en la trampa de la burocracia. Tal proceso y los sistemas nacionales tendrían que ser interoperables para autorizar trabajos comunes. Pero debería generar visiones que tuvieran una pertinencia y un valor añadido paneuropeo, y no proporcionar un resumen de las visiones nacionales. Por lo tanto, no se trataría de encontrar el menor denominador común.

Creo que la diversidad es una necesidad. Requerimos diferentes perspectivas y múltiples visiones sobre el futuro de nuestros sistemas de salud, por citar un ejemplo, y sobre cómo se traduce esto en términos de prioridades de investigación. Pero comencemos por compartir la información, reunirla y hacerla accesible a todos. Esto ya supondría la base de este proceso prospectivo europeo centrado en las necesidades que acabo de mencionar.

¿Cómo se puede organizar la cooperación a nivel europeo?

Durante el seminario, se presentaron los seis proyectos de investigación sobre las actividades prospectivas financiados por el programa “Ciencias socioeconómicas y humanas” del Séptimo Programa Marco (7PM). Pretenden utilizar la prospectiva para adaptar la investigación a las necesidades de la Comisión Europea a más largo plazo. Todo esto, relacionando los conocimientos para identificar los problemas antes, analizando los modelos de innovación emergentes o los futuros impactos de las políticas de seguridad y de defensa, y examinando las cuestiones planteadas por las ciencias y las tecnologías emergentes y los puntos de vista de los ciudadanos sobre la ciencia, la tecnología y la innovación. Estos proyectos se reagruparán para desarrollar sinergias entre ellos.

Citemos también el ejemplo del Comité Permanente de Investigación Agrícola (CPIA), que lanzó un ejercicio de prospectiva para formular escenarios posibles para la agricultura europea, integrados en el contexto mundial, para los próximos veinte años. Éstos servirán de base para la definición de las prioridades agronómicas de investigación en Europa a medio y largo plazo. El CPIA también instauró un mecanismo de control y de prospectiva para enviar alertas sobre problemas emergentes a intervalos regulares. Los informes del CPIA se utilizaron en la redacción de la Comunicación “Hacia una estrategia coherente para un Programa europeo de investigación agrícola” (2008).

¿Tiene algo que ver con la declaración de Lund?

Sí, existe un nexo claro con la declaración de Lund(1) que estipula que para poder identificar los grandes desafíos hace falta la participación de los principales actores implicados (como las instituciones europeas, las empresas, los servicios públicos, las ONGs y la comunidad científica), así como la interacción con los socios internacionales de primer plano.

Creo que para identificar estos grandes desafíos hace falta un proceso de prospectiva sistemático y continuo, basado en la estrecha interacción entre, por un lado, las investigaciones y los expertos en prospectiva y por otro, los actores implicados y los responsables políticos. Es el único medio de garantizar que las actividades prospectivas se empleen bien para guiar las decisiones estratégicas de las políticas de investigación (incluyendo la programación conjunta); dicho de otro modo, que sirvan de base para la toma de decisiones informada y basada en pruebas. Todo ello manteniendo una visión global.

Por lo tanto, la palabra clave es “necesidad”, y esto requiere la implicación de los usuarios desde el primer momento. Los responsables políticos y los actores implicados deberían trabajar con los investigadores, y vice-versa, para mejorar el impacto de sus estudios prospectivos. Los ciudadanos también deberían tener la posibilidad de participar. Necesitamos una nueva cultura de la prospectiva. ¡A veces, el proceso es tan importante como el propio producto!

Deberíamos concentrarnos en cuestiones transversales que generan numerosos puntos de vista, que los responsables políticos podrían explotar. Posiblemente tendríamos que contemplar la creación de una plataforma europea de la actividad prospectiva que analizaría los desafíos futuros, ya sean tecnológicos o sociales: la mayoría de los principales desafíos sociales contienen elementos de los dos.

Necesitamos un compromiso claro por parte de los responsables políticos y de los actores implicados para que forjen juntos un futuro mejor, que orienten Europa en la elección de las diferentes posibilidades; y que no solamente reaccionen a los problemas cuando ya estén ahí.

  1. La Declaración de Lund (Suecia), adoptada el 9 de julio de 2009 en el transcurso de la conferencia “Nuevos mundos - Nuevas soluciones”, estipula que la Unión Europea debe identificar los grandes desafíos para los cuales la investigación pública y la privada aporten soluciones sostenibles.
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