COOPERACIÓN INTERNACIONAL

¿Dónde se sitúan las fronteras de la investigación?

¿El Espacio Europeo de la Investigación llegará algún día a abrir sus fronteras? En todo caso, lo cierto es que aspira a una dimensión internacional. Prueba de ello es la nueva colaboración, desde finales del 2008, entre los Estados miembros y la Comisión Europea, así como la creación del SFIC, un foro estratégico para la cooperación internacional.

Iter, el símbolo por excelencia de una cooperación a largo plazo entre varios continentes. El 27 de mayo del 2009 se izó la bandera que lleva su emblema en el lugar exacto donde este año empezarán las obras de excavación del recinto de confinamiento magnético Tokamak. © ITER
Iter, el símbolo por excelencia de una cooperación a largo plazo entre varios continentes. El 27 de mayo del 2009 se izó la bandera que lleva su emblema en el lugar exacto donde este año empezarán las obras de excavación del recinto de confinamiento magnético Tokamak.
© ITER

El Espacio Europeo de la Investigación (EEI) es ante todo europeo, pero también está abierto al mundo. De hecho, la cooperación científica y tecnológica internacional forma parte de sus principios fundadores. Europa sola puede hacer muchas cosas; sin embargo, para hacer avanzar más la ciencia, para encarar los desafíos mundiales y atraer a los mejores investigadores, hay que reforzar las colaboraciones con científicos del mundo entero. Tal y como dice Janez Potočnik, Comisario Europeo de Investigación: “Los desafíos mundiales requieren respuestas mundiales”…

¡La cooperación internacional ya es un hecho!

Por supuesto, la cooperación científica y tecnológica (CyT) no es nada nuevo. Como botón de muestra, la cifra de profesionales de países extraeuropeos que trabajan en CyT en Europa, que casi se ha duplicado desde el año 2000. Lo mismo ocurre con el número de publicaciones de las cuales son coautores, que ha venido aumentando constantemente desde hace quince años. En cuanto al número de patentes conjuntas, sigue la misma tendencia. Además de las temáticas de investigación habituales (la salud, la industria agroalimentaria y las biotecnologías, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, las nanotecnologías, la energía, el medio ambiente, el transporte, las ciencias humanas y sociales, el espacio y la seguridad) que están abiertas a la cooperación internacional, van surgiendo algunas problemáticas como el cambio climático, las enfermedades infecciosas o el envejecimiento de la población, cuyo alcance despierta el interés de la comunidad científica más allá de las fronteras de Europa.

Aunque la cooperación internacional en ciencia y tecnología entre Europa y un gran número de países ya sea una realidad, no es en absoluto perfecta. Existen necesidades estratégicas, que todos reconocen, pero que cuesta cubrir debido a una serie de obstáculos importantes: los socios internacionales se ven confrontados con múltiples actores públicos y con una gran diversidad de prioridades de investigación. Eso termina desalentando a los más voluntariosos…

Un marco estratégico necesario

No se trata de crear un espacio mundial de la investigación. Desde luego, con el refuerzo de la dimensión internacional del Espacio Europeo de la Investigación no se pretende sustituir los mecanismos de cooperación internacional existentes, particularmente en los programas marco o en los programas bilaterales de cooperación de los Estados miembros. Tampoco se trata de buscar nuevos fondos para financiar proyectos, sino más bien de encontrar el modo más apropiado de sacar provecho a la cooperación internacional, de evitar las duplicaciones de financiación y de esfuerzos, y de reaccionar como una sola entidad en vez de como entidades separadas.

En septiembre del 2008, la Comisión Europea propuso a los Estados miembros que instauraran una colaboración con sus servicios en un nuevo marco estratégico europeo para la cooperación internacional en ciencia y tecnología. “Los Estados miembros y la Comisión Europea están implicados con países terceros en un gran número de actividades de investigación. La ausencia de estrategia común a nivel europeo ha llevado a duplicaciones, que suponen una pérdida de impacto y de eficacia de estas investigaciones”, subrayaba la Comisión Europea para recalcar la importancia de su iniciativa. En diciembre del 2008, en una serie de recomendaciones, el Consejo de la Unión Europea también se refirió a la necesidad de dicha colaboración.

A partir de ahí se decidió la creación del Foro estratégico para la cooperación internacional (o SFIC, Strategic Forum for International Cooperation), una configuración específica del CREST (Comité de investigación científica y técnica), el órgano consultivo del Consejo y la Comisión Europea en la puesta en marcha de los programas de investigación comunitarios. Presidido por un Estado miembro que cambia cada dos años (actualmente, y hasta el 2010, es Alemania, representada por Volker Rieke, vicedirector general para la cooperación europea e internacional en el Ministerio de Educación e Investigación), el SFIC constituye la respuesta a la invitación que el Consejo Europeo hizo a los Estados miembros y a la Comisión Europea para que coordinaran mejor su cooperación científica y tecnológica con las demás regiones del mundo y que mejoraran su carácter operacional. Está concebido para que identifique las oportunidades así como los obstáculos a las actividades de cooperación entre la Unión Europea y los países terceros. También pretende crear formas de diálogo con ellos para identificar las prioridades y las acciones a emprender.

Dos preguntas fundamentales

¿Cómo se puede compartir mejor la información? ¿Cómo se pueden identificar las prioridades para Europa, tanto en materia de cooperación con respecto a un país específico como de cara a una temática determinada? El SFIC, que se reunió por primera vez en febrero de 2009, posteriormente en mayo, en octubre y en diciembre, tiene una apretada agenda de trabajo de consultas y debates que tendrían que dar respuesta a estas dos preguntas estratégicas. Definir un modelo general sería demasiado simplista, puesto que existen grandes diferencias entre las formas de enfocar las numerosas temáticas de investigación, así como la cooperación con diferentes regiones del mundo. Por ejemplo, la investigación en el marco de ITER requiere instalaciones centradas esencialmente en un sitio único, mientras que el estudio del calentamiento climático necesita forzosamente instalaciones más dispersas. Asimismo, no se considera igual la cooperación con los países en desarrollo que la cooperación con los países industrializados.

El desarrollo de la dimensión internacional del EEI es un proceso largo. El trabajo acaba de comenzar y los diferentes grupos avanzan en paralelo. Por el momento y antes que nada, el SFIC pretende conocer mejor los entresijos de la cooperación internacional, particularmente a nivel de los mecanismos y los instrumentos empleados por los Estados miembros y la Comisión Europea. Así, de ahora en adelante, podremos dar dinamismo a la colaboración europea y su marco estratégico, cuyo valor añadido será mucho más visible.

La finalidad de la colaboración y del marco estratégico es, en palabras del comisario Potočnik, “entablar un diálogo con nuestros Estados miembros para transformar el laberinto de la investigación europea en un Espacio Europeo de la Investigación abierto al mundo, que atraiga a los mejores cerebros y que contribuya a dar respuesta a los grandes desafíos mundiales”.


Clara Delpas

  1. Jean-Baptiste Jeangène Vilmer, Ethique animale, Paris, PUF, 2008.

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Para saber más

Las misiones del SFIC

  • Compartir y organizar la información sobre las actividades y los objetivos de cooperación científica y tecnológica (CyT) de los diferentes socios.
  • Aunar la información sobre países terceros, sobre todo los resultados de los análisis de su capacidad en CyT.
  • Garantizar que los socios se concierten con frecuencia para identificar sus objetivos respectivos y las prioridades comunes en materia de cooperación en CyT con los países terceros (“¿qué se hace y con quién?”).
  • Coordinar las acciones similares implantadas por los Estados miembros y la Unión Europea.
  • Proponer iniciativas de aplicación según vías y medios apropiados.
  • Poner en red a los consejeros científicos de los Estados miembros y de la Comisión Europea en los principales países terceros.


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