¡Dibújame el EEI!

© CNRS Photothèque/Hubert Raguet
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© European Commission
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Intentar comprender el Espacio Europeo de la Investigación (EEI) y los entresijos de la terminología que se le va asociando conforme avanza su construcción es una misión complicada, pero no imposible. “Sólo se conocen bien las cosas que se domestican”, dice el zorro en “El Principito” de Saint-Exupéry. Por lo tanto, para poder “manejar con soltura” las diferentes estructuras e instrumentos que permiten a la investigación europea adaptarse a las necesidades de los ciudadanos, y que van conformando poco a poco la fortaleza del EEI, hay que “domesticarlas”. “¿Qué significa ‘domesticar’?” pregunta el Principito. “Significa crear lazos”, responde el zorro.

Para el ciudadano de a pie, el Espacio Europeo de la Investigación sigue siendo un concepto abstracto, institucional, sin relación directa con sus preocupaciones cotidianas. Una idea errónea que hay que corregir “humanizando” los engranajes de esta locomotora destinada a propulsar Europa al rango de economía y sociedad del conocimiento. Una locomotora que tiene por combustible los lazos establecidos entre la ciencia y los ciudadanos…


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