Europa en la encrucijada

© European Commission
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“Nuestros socios a nivel internacional se sienten atraídos por Europa como modelo de integración regional pero, cuando quieren emprender una cooperación determinada, se ven confrontados con múltiples actores públicos y con la diversidad de las prioridades de investigación. El objetivo de nuestro marco estratégico es entablar un diálogo con nuestros Estados miembros a fin de transformar el laberinto de la investigación europea en un Espacio Europeo de la Investigación abierto al mundo, que atraiga a los mejores cerebros y contribuya a asumir con éxito los grandes desafíos planetarios”. Estas palabras, pronunciadas en septiembre de 2008, son de Janez Potočnik, Comisario Europeo de Investigación. Resumen perfectamente la postura actual de Europa: a pesar de las bazas que posee, envidiadas en todo el mundo, tiene dificultades en encontrar su sitio en un espacio de la investigación globalizado más multipolar que nunca.

China y la India se están convirtiendo en auténticos pesos pesados de la I+D, Estados Unidos y Japón dominan los sectores dinámicos, Europa va perdiendo terreno, al tener que arrastrar el peso de su pasado fragmentado. El famoso 3% del PIB europeo para invertir en la I+D, tan destacado en la estrategia de Lisboa e indispensable para el establecimiento de una “economía basada en el conocimiento”, en absoluto se ha logrado, sobre todo por la insuficiente participación de las empresas. ¿Acaso era una quimera? ¿La construcción de un Espacio Europeo de la Investigación (EEI) está estancada por eso? Aún es pronto para decirlo. De todas formas, esta mezcla de resultados positivos y negativos no debe hacer olvidar los éxitos ya acumulados por el EEI, especialmente en materia de investigación espacial.


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