TELEDETECCIÓN

De lejos se ve mejor

La aventura espacial ha dado un gran impulso a la observación de la Tierra y, por lo tanto, al conocimiento de nuestro propio planeta. Este conocimiento, antes diseminado por los continentes, a partir de ahora estará reunido en un programa mundial, que proporcionará herramientas multisectoriales, orientadas hacia el desarrollo sostenible. Entre otras cosas, los datos proporcionados por los satélites pueden ayudar a anticipar las crisis alimentarias que, según la FAO (Food and Agriculture Organisation), afectan a más de 40 países, con 850 millones de personas que padecen hambre en el mundo.

Entramado de pólderes utilizados para la agricultura en las riberas del Escalda (Países
Bajos). Imagen del satélite Proba, sensor Chris.
Entramado de pólderes utilizados para la agricultura en las riberas del Escalda (Países Bajos). Imagen del satélite Proba, sensor Chris.
© SSTL through ESA
Entramado de pólderes utilizados para la agricultura en las riberas del Escalda (Países Bajos). Imagen del satélite Proba, sensor Chris. © KARI through ESA 2005
© KARI through ESA 2005
Vista de las <strong>explotaciones de cereales</strong> en la provincia de Free State (Sudáfrica), que abastecen al 70 % del mercado nacional sudafricano. Imagen del satélite <em>Proba</em>, sensor <em>Chris</em>. © SSTL through ESA
Vista de las explotaciones de cereales en la provincia de Free State (Sudáfrica), que abastecen al 70 % del mercado nacional sudafricano. Imagen del satélite Proba, sensor Chris.
© SSTL through ESA

La conquista del cielo ha ido confeccionando el álbum de las imágenes de la Tierra. Desde mediados del siglo XIX, los clichés tomados desde globos han ido revelando tierras y mares, después el espacio se ha convertido en nuestra nueva claraboya. Una vez pasada la guerra fría, las agencias espaciales pasaron a estudiar temáticas relacionadas con la seguridad medioambiental. En 1972, se puso en órbita Landsat1, el primer satélite de teledetección. Luego los sensores ópticos, los radares y los infrarrojos fueron los vigías del planeta.

Estos datos registrados a centenares de kilómetros de altitud alimentaron bastante rápidamente herramientas de análisis de los fenómenos terrestres, oceánicos y atmosféricos. Sin embargo, con el tiempo y la falta de fondos de las agencias espaciales, estas infraestructuras técnicas se fueron deteriorando.

Pero la situación cambió y los gobiernos comprendieron la importancia de observar la Tierra. En 2002, en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, la comunidad internacional se concienció sobre la necesidad urgente de coordinar la información relacionada con el estado del planeta. Unos años más tarde surgió un plan decenal, que preveía la creación de una red mundial de sistemas de observación de la Tierra, el GEOSS(1), a partir de 2004 (véase el cuadro).

Una red mundial

La Tierra, la atmósfera y los océanos son interdependientes y forman parte de un sistema planetario único. Para descubrir sus dinámicas naturales y concebir herramientas multitemáticas de ayuda a la toma de decisiones y a la gestión de los recursos, harán falta datos exhaustivos e interoperables. Dichos datos consistirán en información geográfica y espacial e in situ – obtenida por especialistas o a través de sistemas de sondeo sobre el terreno, o a bordo de aviones, barcos, etc. Todos estos datos sólo serán útiles si se integran en sistemas relacionados entre sí, basándose en un estándar abierto.

Este trabajo de recopilación y de interoperabilidad ya ha empezado en Europa, en la Agencia Espacial Europea (ESA). Desde 1998, el programa GMES – Global Monitoring for Environment and Security – racionaliza las actividades europeas de observación integrando en una red única datos terrestres (que provienen de las redes de sondas, de estudios sobre la ocupación de los suelos, la biodiversidad o socioeconómicos) y espaciales. Estos últimos provienen de los satélites existentes, pero también se benefician de la preparación de la nueva generación de dispositivos. Para 2012 está previsto que GMES preste varios servicios.

Aportes y salidas

La iniciativa GMES es la principal contribución europea en la creación del GEOSS y pone a la Comisión en el puesto de mayor contribuidor. Otros programas europeos participan también en GEOSS, como las investigaciones en las tecnologías de la información y la comunicación, que realizan aplicaciones transversales, particularmente a nivel de las redes de sensores. El Sensor Web Enablement integra la información de los geosensores en servicios de información interactivos en Internet o en globos virtuales(2).

Aunque no todas las 72 naciones y 46 organizaciones internacionales miembros de GEOSS posean satélites, los datos se comparten y son accesibles a todos, particularmente a los países en vías de desarrollo con quienes se establecen a veces colaboraciones específicas.

AEGOS

De hecho, África es el “epicentro” de un gran proyecto unido al GEOSS: la iniciativa AEGOS(3)African-European Georessources Observation System. Como expone Marc Urvois, quien coordina esta acción de apoyo del Séptimo Programa Marco de la UE desde el BRGM, la Oficina de Investigaciones Geológicas y Mineras de Francia: “AEGOS va a permitir la explotación sostenible de parte de los recursos geológicos de África que, además de los recursos mineros, comprenden las aguas subterráneas, los materiales de construcción y la energía (los yacimientos de calor a una profundidad explotable)”.

En concreto, esto se traduce en dos acciones: “Primero vamos a poner en pie una infraestructura panafricana que reúna los mapas que tienen los países del continente, pero también los europeos por la historia colonial. Después, estos datos alimentarán los servicios cartográficos nacionales y transfronterizos, principalmente destinados a los responsables políticos, para estructurar las políticas de desarrollo sostenible, y a la comunidad geocientífica, para aportar elementos de comprensión de los procesos”, cuenta Marc Urvois.

Los beneficios de compartir datos de diversas fuentes

Estos datos diseminados por 45 países de África y una veintena de Europa serán reunidos sin que estén centralizados en un sistema único. “La comunidad científica dispone de un buen conocimiento en geología y metalogénesis a escala del continente. Cerca de 5.000 mapas describen sus suelos y subsuelos, así como 40.000 yacimientos e índices caracterizados”, continúa Marc Urvois, “Por lo tanto, el desafío consiste en hacer que esta información sea visible para facilitar los intercambios y generar productos y servicios derivados. Por lo tanto, 24 socios van a promover una arquitectura distribuida, utilizando las normas internacionales en materia de cartografía en Internet y de interoperabilidad”.

AEGOS tan sólo es un ejemplo entre el centenar de programas regionales y sectoriales que alimentarán GEOSS. Sus bases de datos, de diferentes lugares de observación, constituyen las fuentes que el proyecto va a poner en común utilizando herramientas que tengan objetivos particulares y más generales, como el cumplimiento de las obligaciones de los tratados sobre medio ambiente, por ejemplo, el protocolo de Kioto. De hecho, el desarrollo sostenible está claramente presente en esta iniciativa mundial que durará diez años (2005- 2014), un enfoque muy amplio que se divide en nueve sectores de actuación(4): catástrofes naturales, salud, energía, clima, agua, meteorología, ecosistemas, agricultura y biodiversidad.

Para la subsistencia

La agricultura no se queda en absoluto atrás en estos campos. Michael Rast, responsable de las aplicaciones GEOSS de este sector, destaca: “La gestión optimizada de la producción agrícola es un aspecto esencial de la estabilidad, puesto que existen amenazas a corto y largo plazo, entre otras, las que se deben a las catástrofes naturales, cada vez más numerosas. Estas últimas causan daños considerables, sobre todo en las explotaciones de los países en vías de desarrollo”.

La agricultura, sector estratégico, está desde siempre bajo la mirada atenta de los satélites de teledetección. “Desde los años setenta, los Estados Unidos han estado vigilando las cosechas de trigo y maíz de la Unión Soviética gracias a los datos recopilados por Landsat1”, relata Michael Rast. Desde entonces, las evoluciones científicas han aumentado la precisión de los espectrómetros de a bordo que detallan la imagen de la Tierra y la analizan refiriéndose a una biblioteca de firmas espectrales. De hecho, cada planta emite una longitud de onda propia, que cambia según su estado de crecimiento, de salud, pero también según las condiciones y las limitaciones medio - ambientales.

Michael Rast continúa: “Por eso los satélites han aportado mucho a la agricultura: desde el auge de la agricultura de precisión hasta la ayuda en las rotaciones de los cultivos o la distribución de las tierras, pasando por la mejora de las previsiones meteorológicas. Además, los datos de los satélites permiten prever, con bastante precisión, el rendimiento de una futura cosecha, o identificar las causas de las insuficiencias alimentarias y cuantificar las pérdidas”, explica. “Al localizar y cuantificar los diferentes cultivos, la detección por satélite también permite evaluar la ratio de cada país para la producción de biocarburantes. Las instituciones europeas se sirven igualmente de ella para controlar lo declarado en la PAC, la Política Agrícola Común” (véase el cuadro).

Ya una realidad

El GEOSS, cuya finalización está prevista para el año 2015, ya ha aportado algunos frutos. Tras haber explorado la Tierra, con la resolución de 260 m por 300 m del detector MERIS (MEdium Resolution Imaging Specrometer Instrument), embarcado a bordo del satélite ENVISAT, la ESA ha puesto a punto un nuevo servicio de mapas compatible con la clasificación de las Naciones Unidas (UN Land Cover Classification System), denominado GlobCOVER. La primera versión del sistema, presentada en febrero de 2008, no será distribuida debido a varios obstáculos, pero la entrada en servicio de la segunda versión de GlobCOVER se hizo en el mes de julio de 2008.

Esta etapa cartográfica representa un paso gigantesco hacia una mejor gestión de la producción, la prevención de las insuficiencias y la elaboración de un sistema de alerta de las hambrunas. Éstas son las tres prioridades fijadas por 25 organizaciones nacionales e internacionales que representan a las partes interesadas del sector agrícola, que definen los ejes de mejora de la gestión de la agricultura y realizan estos perfeccionamientos en colaboración con los demás actores de GEOSS.

Riesgos y equilibrio

Se van intensificando los riesgos en el abastecimiento de los alimentos. La Tierra cada vez sufre más por el cambio climático, las necesidades energéticas y la creciente demografía. La situación podría cambiar con algunas inversiones estratégicas en los próximos diez años que logren cambiar la gestión de los recursos agrícolas y reducir la malnutrición. Dentro de esta perspectiva, se creará un sistema de gestión global de la agricultura (Global Agriculture Monitoring System).

Michael Rast aprueba este concepto: “El sistema ofrecerá una mejor evaluación y representación cuantitativa de la situación, que necesitamos. Podemos conseguirlo uniendo los sistemas de información, como lo hace GEOSS, aprendiendo a gestionar mejor los impactos de la actividad agrícola sobre el medio ambiente”.

No hay que olvidar que la agricultura funciona esencialmente basándose en la relación de interdependencia que el hombre tiene con el lugar en el que vive, en un frágil equilibrio. Para maximizar la productividad y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo habría que preservar los ecosistemas y todos sus elementos constituyentes.

Delphine d’Hoop

  1. Global Earth Observation System of Systems.
  2. Véanse los proyectos europeos SANY www.sany-ip.eu et OSIRIS www.osiris-fp6.eu
  3. www.brgm.fr/brgm/aegos
  4. Social Beneficiary Area – SBA

TOP

Para saber más

La PAC bajo control

El programa MARS (Monitoring Agriculture Remote Sensing) es la herramienta de control de las declaraciones dentro de la PAC (Política Agrícola Común). A partir de los datos brutos, los investigadores pueden identificar el tipo de cultivo y su nivel de maduración. MARS, iniciado en 1988, duró diez años. A lo largo de las investigaciones se desarrollaron versiones orientadas hacia la recopilación de datos de los satélites (MARS-SAT) o la vigilancia (MARS-PAC), que pusieron de manifiesto el interés económico del enfoque. Asimismo, permitieron elaborar herramientas en los campos de la desforestación, la degradación de los suelos, la desertificación, la sequía o incluso las hambrunas.

www.marsop.info


La carrera del GEOSS

Ante la falta de información sobre algunos aspectos del planeta, la comunidad internacional se lanzó a la carrera por la adquisición de conocimientos geológicos, que se fue intensificando conforme iban aumentando los desafíos relacionados con el agua, los riesgos naturales, la energía, los recursos minerales y el cambio climático. En unos años, la iniciativa GEOSS empezó a aportar respuestas. En 2002, la Cumbre de Johannesburgo dio los primeros pasos hacia un sistema de información uniforme. Las etapas se siguieron rápidamente: en 2003, la cumbre del G-8 de Evian (Francia) dio prioridad al proyecto y un mes más tarde, la primera Cumbre de Observación de la Tierra, en Washington, abrió por fin el camino: 33 países formaron un grupo ad hoc: el GEO – Group on Earth Observations para la preparación de un plan de acción decenal. Está dirigido por la presidencia de la Comisión Europea, los Estados Unidos, China y Sudáfrica.

www.earthobservations.org



TOP