EN OTROS LUGARES

El “alma” del África negra

La representación de los animales (incluso de forma simbólica) está presente en todas las civilizaciones. Pero sin duda fue en África donde se expresó con más fuerza (y con una impresionante belleza) la cercanía de una naturaleza que marca el vínculo entre el misterio del mundo y el ser humano.

Antílope – Bamana (Malí) Máscara para bailarines; el antílope a menudo es un símbolo de fertilidad y aparece en los ritos agrarios. Algunos antílopes hembra, con cuernos finos y rectos, llevan a sus crías en la espalda, mientras que los machos ostentan un sexo viril. © Archives Musée Dapper et Hughes Dubois
Antílope – Bamana (Malí) Máscara para bailarines; el antílope a menudo es un símbolo de fertilidad y aparece en los ritos agrarios. Algunos antílopes hembra, con cuernos finos y rectos, llevan a sus crías en la espalda, mientras que los machos ostentan un sexo viril.
© Archives Musée Dapper et Hughes Dubois
Pez – Pueblo de Igbo (Nigeria) Munich/S.Austrum-Mulzer © Staatliches Museum für Völkerkunde, Munich/S.Austrum-Mulzer
Pez – Pueblo de Igbo (Nigeria) Munich/S.Austrum-Mulzer
© Staatliches Museum für Völkerkunde, Munich/S.Austrum-Mulzer
León – Bamana (Malí) Máscara korè dyara de la región de Koutialia que representa una cabeza de león. Los bailarines la aplican sobre su cara, llevando puesto un vestido de fibras, un palo largo en cada mano e imitan los gestos y las actitudes de los leones. © Archives Musée Dapper et Hughes Dubois
León – Bamana (Malí) Máscara korè dyara de la región de Koutialia que representa una cabeza de león. Los bailarines la aplican sobre su cara, llevando puesto un vestido de fibras, un palo largo en cada mano e imitan los gestos y las actitudes de los leones.
© Archives Musée Dapper et Hughes Dubois
Pez – Pueblo de las islas Bijagós (Guinea-Bissau) Un auténtico rostro (espolón natural) de pez sierra adorna estas dos máscaras. En las regiones fluviales o marítimas, algunos rituales están dedicados a estos espíritus-peces para evitar los sortilegios contra la pesca o los pescadores. © Archives Musée Dapper/Hughes Dubois
Pez – Pueblo de las islas Bijagós (Guinea-Bissau) Un auténtico rostro (espolón natural) de pez sierra adorna estas dos máscaras. En las regiones fluviales o marítimas, algunos rituales están dedicados a estos espíritus-peces para evitar los sortilegios contra la pesca o los pescadores.
© Archives Musée Dapper/Hughes Dubois
Ave – Dan (Costa de Marfil) Esta máscara negra posee un pico prodigioso de cálao y un rostro humano y liso. El cálao, al aportar la primera nuez de la palmera de aceite, habría originado la cultura, sin dejar de pertenecer al mundo de la naturaleza. Antiguas colecciones de Georges de Miré y Charles Ratton – Colección privada © Archives Musée Dapper/Mario Carrieri
Ave – Dan (Costa de Marfil) Esta máscara negra posee un pico prodigioso de cálao y un rostro humano y liso. El cálao, al aportar la primera nuez de la palmera de aceite, habría originado la cultura, sin dejar de pertenecer al mundo de la naturaleza. Antiguas colecciones de Georges de Miré y Charles Ratton – Colección privada.
© Archives Musée Dapper/Mario Carrieri

“Las tradiciones africanas, por muy diversas que sean, tienen en común el hecho de que no consideran que las diferencias entre las especies (entre las especies animales o entre éstas y la especie humana) sean muy distintas a las diferencias dentro de la especie humana, ya sean estas últimas calificadas de étnicas, tribales, incluso de clanes”, escribe Alfred Adler, especialista de estas culturas(1). Los animales allí están omnipresentes y son diferentes según las regiones, manifestándose en máscaras, como elementos de decoración, en las pinturas rupestres, la literatura oral y los mitos fundadores. En numerosas cosmogonías africanas, precedieron a los hombres y les dieron valores y reglas de conducta.

Así los Babembe (de la República Demo - crática del Congo) piensan que los chimpancés y los gorilas eran hombres que, en otros tiempos, podían hablar y dejaron de hacerlo para escapar del dominio de otros humanos. Los Moundang (Chad) estiman que los simios les sirvieron de magníficos ejemplos en cuidados de las mujeres durante el parto o en la idea de circuncidar a los chicos. Para los Shilluk (Sudán) el soberano es un descendiente del héroe fundador, Nyikang, quien creó a su pueblo a partir de animales, particularmente de insectos y de peces, que han dejado huellas en el totemismo actual(2).

Stefan Eisenhofer, del Staatliches Museum für Völkerkunde de Munich, al hablar de Nigeria, destaca: “Numerosos pueblos creen que los animales tienen el don de unir el mundo de los hombres al de los ancestros y los dioses. Ellos ven y saben cosas que quedan ocultas para la gente ordinaria”. Pero no solamente en Nigeria. La prueba de ello la presentamos a continuación, a través de las siguientes imágenes.


Christine Rugemer

  1. Las citas de este artículo provienen de la obra Animal, publicada por el Museo Dapper (París), bajo la dirección de Christiane Falgyrettes-Leveau, con ocasión de la exposición que llevó el mismo nombre (del 11/10/07 al 20/07/08).
  2. El totemismo, noción compleja y controvertida, que no aparece como tal en todas las civilizaciones africanas, concierne a las relaciones entre los grupos sociales y los animales. El tótem encarna la energía vital y representa el vínculo entre los miembros del grupo.

TOP