ánima-animalidad - Breves

Reproducido con la autorización de John van Wyhe ed., La obra completa de Charles Darwing en línea (http://darwin-online.org.uk/)
Reproducido con la autorización de John van Wyhe ed., La obra completa de Charles Darwing en línea (http://darwin-online.org.uk/)
Jane Goodall con un chimpancé huérfano en el santuario de Tchimpounga. © Jane Goodall Institute/ Michael Neugebauer/www.janegoodall.org
Jane Goodall con un chimpancé huérfano en el santuario de Tchimpounga.
© Jane Goodall Institute/
Michael Neugebauer/
www.janegoodall.org
Dian Fossey. © The Dian Fossey Gorilla Fund International
Dian Fossey.
© The Dian Fossey Gorilla Fund International

Birute Galdikas. © Orangutan Foundation International
Birute Galdikas.
© Orangutan Foundation International

Toda la obra de Darwin accesible a todos

La puesta en línea de las obras de Charles Darwin (1809-1882) empezó en 2002 por iniciativa de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). A esta primera página web piloto le siguió otra en 2006: darwin-online.org.uk, que nada más lanzarse tuvo millones de visitantes en las primeras 48 horas. La puesta en línea de toda la obra de Darwin (publicaciones, cartas y escritos inéditos, dibujos, fotografías…) permite que actualmente estén disponibles 50.000 páginas de texto y 150.000 ilustraciones. Entre otras cosas, se puede descubrir el primer esbozo de “El origen de las especies”, con fecha de 1840 (20 años antes de su aparición) y sus seis diferentes ediciones. Un gigantesco esfuerzo de apertura al público, que llega como agua de mayo ante las actuales derivas creacionistas. Por otro lado, la página web del Institut Charles Darwin International (ICDI), en cinco idiomas, y de fácil navegación, proporciona una gran cantidad de datos sobre este científico, cuyo bicentenario se celebra este año 2009, dedicado a Darwin. Patrick Tort, su director, publica L’Effet Darwin – Sélection naturelle et naissance de la civilisation (ed.du Seuil, París) para esta ocasión especial.


Los tres ángeles de Leakey

Louis Leakey, paleontólogo, convenció a toda su familia para que estudiara esta especialidad. Sin duda es conocido por haber lanzado sobre el terreno a sus “tres ángeles”, símbolos de la etología femenina, a finales de los años sesenta. Dian Fossey estudió los gorilas de Ruanda, Jane Goodall, los chimpancés de Tanzania y Biruté Galdikas, los orangutanes de Borneo. Vivieron entre los primates, se adaptaron a ellos, incluso los adoptaron, los observaron durante mucho tiempo para comprenderlos. El hijo de Biruté, Binti Paul, de niño fue amigo de ellos. Jane Goodall fue la primera en observar cómo un chimpancé utilizaba una herramienta: un palillo que le permitía atrapar a las termitas para comérselas.

Siguió investigando, recibió varios premios y fue declarada “mensajera de la ONU”. Dian Fossey, asesinada en 1985, fue enterrada en “su” cementerio de gorilas. Las tres escribieron, dieron testimonio, defendieron a los grandes simios amenazados por la desforestación y la caza furtiva, crearon fundaciones para su salvaguarda. Pero antes de nada fueron investigadoras, realizando sus trabajos con una perspectiva innovadora y a largo plazo. Anteriormente, los científicos habían estudiado a los primates algunos meses, centrándose en sus relaciones de poder. Gracias a los “ángeles”, esa visión cambió. Su paciencia en la observación pudo desvelar otras realidades, como la alianza y la amistad, que además se observaron más adelante en otras sociedades animales, como los elefantes, los delfines o algunas aves.


Salir de la dualidad

La cultura occidental prefiere las oposiciones: naturaleza/cultura, hombre/animal, salvaje/doméstico. No obstante, las observaciones y las investigaciones sobre los grandes primates dificultan cada vez más esta ruptura entre lo humano y lo no humano. La filósofa e historiadora de las ciencias Chris Herzfeld (Centro Koyré – EHESS & MNHN, París) y la historiadora Patricia Van Schuylenbergh (Museo Real de África Central – Tervuren – Bélgica) siguen investigando sobre la evolución de las representaciones colectivas de las diferencias entre humanos y no humanos. Según ellas, las relaciones entre los hombres y los primates no se conciben según una relación vertical jerarquizada, sino más bien según una idea de interpenetración y de circularidad entre sus mundos. Y desarrollan esta idea: “Cuando están cerca de los humanos, los primates se apropian de algunas de sus prácticas y competencias, experimentándolas según sus propias modalidades y transfor - mándolas según sus necesidades. Los hombres, a su vez, están influenciados por cómo los simios actúan en el mundo y por su extraordinaria aptitud para adquirir capacidades excluidas a priori de sus conocimientos habituales. No obstante, se trata de algunos grandes simios criados en lugares como santuarios o zoológicos, en los que viven cerca de los humanos”.

Aunque es innegable que la percepción de los grandes simios ha evolucionado en Occidente desde hace algunas décadas, no por ello se ha descartado la visión dualista. Para ello se tendría que “crear un vocabulario que se aleje del sistema de categorías que se oponen y tendríamos que ser conscientes de nuestra ceguera, fruto de las divisiones iniciales que, durante demasiado tiempo, nos han alejado del mundo”. En resumidas cuentas, deberíamos seguir el camino de Darwin y seguir pensando en el ser humano como parte del conjunto de los seres vivos.


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