Opinión

Confesiones de un comunicador

El 15 de octubre de 2009 aparecía el siguiente titular en el semanario francés Le Nouvel Observateur: “Incidente en la industria nuclear: falta plutonio al hacerse el inventario en Cadarache”. “El suficiente como para fabricar unas cinco bombas nucleares”, se indigna Greenpeace. La realidad es mucho menos grave, pero este hecho ha planteado el interrogante de cómo se informa al público. Antes de analizar sus efectos, un incidente nuclear causa la indignación, la ansiedad, a veces hasta el pánico. Ahora bien, los hechos que suscitan la emoción son los que se quedan más grabados en la memoria.

¿Qué se puede hacer? Nos damos cuenta de que no podemos debatir racionalmente con el público sobre un tema que no ha asimilado de forma racional. Por eso, aunque sea útil seguir proporcionando información bien documentada, de esta forma sólo se llega a los más curiosos. Quedará por convencer la gran masa de los indiferentes, que ejerce una influencia notable sobre los políticos.

Cicerón enseñó a los oradores romanos que, para hacerse oír, primero tenían que atraer, luego emocionar, y finalmente, convencer. En el sector nuclear nunca se respetó este orden: quiso convencer ante todo, no sedujo a la mayoría del público y la emoción suscitada fue negativa la mayoría de las veces. ¿Pero cómo podría seducir el sector nuclear al gran público?

Tendría que verse con este último en su terreno y no intentar atraerlo. ¿Cuándo está más disponible dicho público? Por la noche, mientras ve la televisión, concretamente, su serie favorita. En ella hay que mostrarle las actividades nucleares, la competencia y la conciencia profesional de sus agentes para, progresivamente (lo que llevará años) ir restaurando la confianza por la energía nuclear a través de la presencia cotidiana de los personajes ya familiares. Pero esta serie televisiva “nuclear” ante todo tiene que divertir para lograr una gran audiencia durante años y así, poco a poco, mejorar la imagen de esta energía. Este proyecto ya ha dejado de ser un sueño y se está estudiando.

Alain Michel
Consultor en estrategia de comunicación (área nuclear)

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