CIENCIAS HUMANAS

¿De dónde viene el pensamiento religioso?

© Shutterstock/gary yim
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Los arqueólogos se siguen preguntando cuál es el significado exacto de los vestigios neolíticos de Stonehenge (Reino Unido), con numerosas piedras erguidas, así como el sentido que tienen las figuras gigantes de la Isla de Pascua (moái), erigidas por sus habitantes a partir del siglo X. © Shutterstock/Gail Johnson
Los arqueólogos se siguen preguntando cuál es el significado exacto de los vestigios neolíticos de Stonehenge (Reino Unido), con numerosas piedras erguidas, así como el sentido que tienen las figuras gigantes de la Isla de Pascua (moái), erigidas por sus habitantes a partir del siglo X.
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El dinero de los contribuyentes europeos no tendría que gastarse en cosas tan raras como en definir a Dios, según el Daily Telegraph(1). Entre otros proyectos subvencionados por la Comisión Europea y presentados como costosos, extravagantes, incluso inútiles, el diario británico señala el programa Explaining Religion (EXREL), beneficiario de una subvención de cerca de dos millones de euros. Sin embargo, este programa no ambiciona en absoluto “definir a Dios”, lo que intenta es arrojar luz sobre los mecanismos cognitivos subyacentes al pensamiento religioso y a los comportamientos sociales que implica.

¿La ciencia puede explicar la religión? Ambas se basan en enfoques de la realidad generalmente percibidos como radicalmente diferentes. A lo largo de la historia, sus múltiples divergencias fueron suscitando debates unas veces productivos, y otras controvertidos, y fuente de malentendidos así como de emulación. Sin embargo, desde hace algunos años, científicos de diferentes disciplinas como la historia, la antropología, la biología, las neurociencias o incluso la psicología se afanan por bajar a la religión de su pedestal con el fin de abordarla de manera empírica y de constituir un corpus científico de conocimientos en la materia.

El programa Explaining Religion (EXREL) sigue esta línea y constituye uno de los proyectos más ambiciosos en el campo de las nuevas ciencias cognitivas de la religión. Según Harvey Whitehouse, antropólogo y coordinador del proyecto: “Pretende explicar cómo se crean los sistemas religiosos y luego se transmiten, y comprender las causas de las variantes religiosas”. EXREL es una plataforma pluridisciplinaria, coordinada por la Universidad de Oxford (Reino Unido) y reúne a diez equipos europeos de investigación puntera en diversos campos (biología, psicología, antropología e historia religiosa), que colaboran en sinergia para explorar los orígenes de la religión.

Conceptos universales y familiares a la vez

La piedra angular de esta investigación interdisciplinaria, de tres años de duración (2008 – 2010), se basa en la siguiente constatación: el pensamiento y el comportamiento religiosos presentan un conjunto de características universales, entre las cuales figuran la creencia en dioses, espíritus o antepasados, la práctica de rituales llenos de significados simbólicos, la creencia en una “vida” después de la muerte, la atribución de la desgracia o de la suerte a una causa transcendental, la atribución de la autoría de escritos o de otros tipos de testimonios a una entidad divina y de fenómenos naturales a un designio intencional.

“Es sorprendente el ver que, independientemente de su entorno cultural, la gente tiene este tipo de ideas en cualquier parte del mundo”, manifiesta entusiasmado Harvey Whitehouse. Sin embargo, nunca se han estudiado de forma sistemática los orígenes de estos parámetros recurrentes a través de la historia y de las culturas, y precisamente EXREL pretende solventar esa falta de datos. Según el investigador, los pensamientos y las creencias comúnmente reagrupadas en el término “religión” tienen sus raíces en la evolución de la historia humana y serían el producto de características inherentes al desarrollo cognitivo de nuestra arquitectura cerebral. Esta es la hipótesis dominante en el campo de investigación de las ciencias cognitivas de la religión. Apoyándose en esta teoría, Harvey Whitehouse y sus colegas intentan comprender por qué la religión responde tan bien a las necesidades del homo sapiens, hasta el punto de poderse considerar como una de sus características fundamentales.

La principal finalidad de EXREL consiste en aportar una explicación científica a las características universales presentes en el gran abanico de religiones existentes y restituir los procesos latentes que permitieron su desarrollo y su difusión en el seno de la comunidad humana.

Análisis exhaustivo del fenómeno religioso

El proyecto está subdividido en cuatro apartados que tendrían que arrojar luz sobre las múltiples facetas del fenómeno religioso. El primero consiste en hacer un inventario de forma cuantificable de los principales elementos universales de las religiones, exponer sus variantes culturales y poner de relieve los que no sean universales pero que al menos hayan sido recurrentes a lo largo de la historia y las culturas. A más largo plazo, los datos recopilados tendrían que permitir que el equipo de investigadores pudiera remontar en el tiempo y proponer una reconstitución científica del fenómeno religioso de la humanidad prehistórica. Esta recopilación podría aportar información inédita en cuanto a la forma en la que se extendieron por todo el mundo los conceptos y los comportamientos religiosos con el paso del tiempo.

El segundo apartado trata de definir las principales causas de la existencia y la supervivencia de las tradiciones religiosas universales e identificar los mecanismos cognitivos que se activan en estos procesos de memorización y de transmisión. Estudiará con más profundidad la producción y las características específicas de los conceptos de la “vida” después de la muerte, la inclinación humana a atribuir la causalidad de acontecimientos a agentes sobrenaturales intencionados, y de las modificaciones de comportamiento inducidas por la creencia en estos agentes.

El tercer apartado del programa intentará dar una explicación al hecho de que, según su grado de elaboración, cada elemento del repertorio religioso presenta variaciones según las diferentes tradiciones religiosas.

Y por último, el cuarto apartado, tan original como ambicioso, pretende explorar el futuro desarrollando modelos que permitan simular las futuras trayectorias y transformaciones de los sistemas religiosos. Antes que nada, se tendría que definir una especie de “paquete básico” de aptitudes cognitivas y de leyes de interacción necesarias para la emergencia de la religión en una determinada sociedad. Estos modelos establecerían una clave de análisis inédita de los fenómenos religiosos pasados y presentes, pero además, sus variantes informáticas podrían permitir simular las futuras transformaciones de las tradiciones religiosas. ¡Nada más y nada menos!

Si este programa informático logra resultados convincentes, podría ser una herramienta de planificación política muy valiosa. Aunque la religiosidad comporte un lado positivo en términos de salud mental para un gran número de personas, también es un factor de grandes conflictos. De ahí que las aplicaciones prácticas de este programa podrían ayudar a comprender mejor y, quién sabe, a prevenir adecuadamente la incidencia de la religión en los extremismos y los fundamentalismos religiosos, puesto que nuestra sociedad diariamente refleja la intolerancia a menudo mortífera que les acompaña.

Jean-Pierre Geets, Annick M’Kele

  1. Artículo publicado en el periódico Daily Telegraph del 13 de septiembre de 2009: www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/5268361/EU-wasting-billions-on-projects-such-as-defining-God.html

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Para saber más

Disputas parroquiales

Además del equipo de Harvey Whitehouse, otros científicos estudian la cuestión de los orígenes de la religión. Si bien no se cuestionan la existencia y perpetuación de conceptos universales comunes a todas las religiones, su procedencia sigue suscitando un debate acalorado. Así, Justin Barrett(2), también investigador en antropología en la Universidad de Oxford, atribuye la emergencia del pensamiento religioso a un mecanismo cognitivo que se activa en nuestro cerebro, el “hypersensitive agency detection device” (HADD). Cuando el cerebro no puede explicar un fenómeno de manera intuitiva, se lo atribuiría a agentes intencionales no naturales (espíritus, dioses) que le darían una explicación coherente a acontecimientos inhabituales (enfermedad, catástrofe natural, supervivencia inesperada, etc.). Según él, el éxito de la religión podría deberse al hecho de que le da un sentido a los fenómenos de tipo HADD.

El filósofo de las ciencias Daniel C. Dennett(3) percibe la religión como el resultado de una simple acumulación mimética de elementos culturales (al igual que las palabras, las canciones, los artefactos) que seguirían el mismo modo de replicación que los genes. Según él, la duplicación y la transmisión de la información se harían de forma automática e inconsciente, sin la menor interferencia de autores intencionales.

  1. Justin L. Barrett, Why Would Anyone Believe in God?, AltaMira, 2004.
  2. Daniel C. Dennett, Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon, Viking Press, 2006.


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