EUCYS 2008

Jóvenes y geniales

Los vencedores de la vigésima edición del Concurso Europeo para Jóvenes Científicos, Copenhague, 2008. De izquierda a derecha: Magdalena Bojarska (Polonia), Martin Tkác (Eslovaquia) y Elisabeth Muller (Reino Unido).© Ole Mortensen/Tilsted Com.
Los vencedores de la vigésima edición del Concurso Europeo para Jóvenes Científicos, Copenhague, 2008. De izquierda a derecha: Magdalena Bojarska (Polonia), Martin Tkác (Eslovaquia) y Elisabeth Muller (Reino Unido).
© Ole Mortensen/Tilsted Com.
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© Ole Mortensen/Tilsted Com.

Participantes de los cuatro puntos cardinales de Europa y del mundo entero. Proyectos científicos punteros. Los genios incipientes reunidos a finales de septiembre del 2008 en Copenhague en el XX Concurso Europeo para Jóvenes Científicos, fueron la prueba fehaciente para contradecir a todos los informes que lamentan la falta de interés por las ciencias de las nuevas generaciones europeas.

Los participantes tenían entre 14 y 21 anos y provenían de 39 países. Compartían la pasión por la ciencia. Hasta tal punto, que sus trabajos resultaban ser avances científicos e incluso, para los más afortunados, acabarían en patentes. Para su vigésima edición, el Concurso Europeo para Jóvenes Científicos (EUCYS 2008) instaló su centro neurálgico en un lujoso hotel de Copenhague. Durante toda una semana, periodistas, personalidades y miembros del jurado se entrevistaron con estos investigadores incipientes, que pacientemente presentaron sus proyectos con la esperanza de conseguir un premio.

Concurso de altos vuelos

Los medios que la Comisión Europea, patrocinadora principal del acontecimiento, otorgó al EUCYS, estuvieron a la altura del desafío. Los ganadores consiguieron sumas que oscilaron entre los 3.500 euros y 7.000 euros. Con tres proyectos premiados a cada nivel del podio y, por primera vez este ano, un premio de cooperación internacional especialmente destinado a los participantes no europeos (véase el cuadro), el importe total de los galardones ascendió a unos 51.500 euros. A eso se anadieron otros premios ofrecidos por los diferentes patrocinadores del concurso. El EIROforum proponía unas prácticas de una semana con los equipos de investigación que trabajan en cada una de sus infraestructuras. La Organización Europea de Patentes (OEP) invitaba a algunos jóvenes a visitar sus instalaciones de Munich (Alemania). Y la industria danesa también ofrecía una serie de premios…

Pero eso no es todo. Durante toda la semana del concurso se mimó a los participantes: cenas con conferencias y diversos espectáculos, entrevista con candidatos al premio Nobel, visitas a la flor y nata de la industria danesa, circuito turístico por Copenhague… “Jamás habíamos estado en un hotel tan lujoso ni participado en tales fiestas”, manifestaron entusiasmadas Marion y Héléna. Su stand “La física en el desayuno” analizaba los principios que rigen las espirales que se forman cuando se remueve un líquido con una cuchara. Así como todos los jóvenes investigadores que estuvieron presentes en el acontecimiento, estas dos francesas de Dijon habían sido seleccionadas por el EUCYS 2008 tras haber ganado un concurso de jóvenes científicos organizado a nivel nacional.

Proyectos con diferentes presupuestos

Impresionadas por el nivel de sus competidores, ambas candidatas eran escépticas en cuanto a su posibilidad de ganar un premio. “Nuestro material experimental es muy rudimentario”, explicaba Héléna. “Queríamos demostrar que para hacer física no hacen falta obligatoriamente equipamientos muy caros. Pero al llegar aquí, observamos que numerosos candidatos disponían de un material puntero”. Sin embargo, el enfoque “artesanal” de Marion y Héléna no pasó inadvertido, ya que su proyecto recibió uno de los premios patrocinados por el EIROforum. Así, Héléna iba a ir al Centro Europeo de Fusión Nuclear EFTA-Jet (European Fusion Development Agreement – Joint European Torus) con sede en el Reino Unido, mientras que Marion se iría a La Silla, en Chile, para ver el Very Large Telescope (VLT) de la ESO, la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral.

“En Europa, muchos jóvenes piensan que las ciencias no tienen interés, y esto desde la escuela primaria. Esta tendencia se mantiene a lo largo de los estudios e influye al final en la elección de carrera de las nuevas generaciones. Por eso es tan importante apoyar iniciativas como el EUCYS”, explicaba Claus Madsen, presidente del grupo de coordinación del EIROforum y representante de su organización en el transcurso del EUCYS 2008.

Pero la apoteosis del EUCYS 2008, la tarde que esperaban con impaciencia todos los participantes – y alivio, puesto que los concursantes estaban muy nerviosos –, se celebró en el seno del prestigioso edificio del Circo, a algunos pasos de Tivoli, célebre parque de atracciones de Copenhague. Trajes de gala y esmóquines, marco distinguido e invitados de alto nivel: el Príncipe Joaquín de Dinamarca, Bertel Haarder, ministro danés de la educación, Janez Potocˇ nik, Comisario Europeo de Investigación… “Me alegra comprobar que dos chicas y dos candidatos de nuevos países miembros están en lo más alto del podio”, se complacía este último. “Tenemos frente a nosotros al futuro de la investigación europea. Por un lado, porque la juventud representa el futuro, por otro, porque la ciencia desempena un papel determinante para el manana”.

Las matemáticas, la ingeniería y las ciencias de la Tierra fueron las áreas que obtuvieron los primeros premios del EUCYS (véanse los cuadros). La biología y la física pudieron también jactarse de estar presentes en este prestigioso podio. Pero para los participantes, el interés superior del EUCYS no era forzosamente ganar el concurso. De hecho, el acontecimiento hizo posible sobre todo el encuentro entre jóvenes de diferentes países y con campos de especialización muy variados. En una época en la que las problemáticas de investigación son tan amplias que requieren la constitución de equipos de investigación internacionales e interdisciplinarios, acontecimientos como el EUCYS ayudan a los futuros investigadores a asimilar precozmente las realidades del terreno y a empezar a forjar una red europea.

Julie Van Rossom



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Para saber más

Magdalena Bojarska: “Ciclos hamiltonianos en los grafos de Halin”

Con sus 17 anos, Magdalena Bojarska ya es una matemática consumada. “Cuando empecé mis estudios secundarios, tenía un excelente profesor de matemáticas. Fue él quien me habló por primera vez de la teoría de los grafos”, cuenta esta joven investigadora de Polonia. “Quería estudiar este campo pero en general. Así fue como empecé a trabajar en este proyecto”.

Siente predilección por los ciclos hamiltonianos, las figuras geométricas cuya particularidad es pasar una sola vez por los vértices de un grafo (un grafo hamiltoniano, en este caso). La joven polaca se dedicó al estudio de los ciclos hamiltonianos en los grafos de Halin, los grafos planares conocidos por contener ciclos hamiltonianos.

No satisfecha con haber desarrollado un teorema que introducía una nueva condición para afirmar que un determinado tipo de grafo de Halin contiene un ciclo hamiltoniano, también elaboró un nuevo algoritmo que permite verificar si un tipo de grafo de Halin contiene un ciclo hamiltoniano pasando por un número predefinido de vértices. Ya existían otros métodos, pero el algoritmo de Magdalena simplifica considerablemente los cálculos.

Algunos dirán que es abstracto, pero no lo es tanto, puesto que esta rama de la geometría atane a numerosas aplicaciones de la vida cotidiana, como el cálculo de un itinerario, la elaboración de redes de transporte, el desarrollo de nodos informáticos. Por lo tanto, Magdalena consiguió una innovación antes de haber terminado sus estudios secundarios. Su trabajo le valió uno de los primeros premios del EUCYS 2008. .Qué va a hacer con los 7.000 euros que recibió? “Por ahora no lo sé”, reconoció en el momento de la rueda de prensa que siguió la entrega de los premios.



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Martin Tkač: “La basculación de los materiales voluminosos en virtud del principio de gravitación en el transporte ferroviario de mercancías”

Martin es un ingeniero incipiente de la Escuela Secundaria de Técnica de Transportes de Kosice, en Eslovaquia. “El transporte ferroviario me interesa desde que era nino”, declaró tras haber recibido su primer premio. “En el transcurso de mis estudios secundarios, un profesor de tecnología me habló de los inconvenientes del transporte ferroviario de mercancías y me animó a desarrollar mi proyecto”.

Martin se dedicó a pensar en un nuevo método de descarga de las mercancías a granel (carbón, cereales, arena, etc.) que permitiera resolver las deficiencias del enfoque tradicional, que requiere mucha energía y mano de obra. El sistema se basa en un nuevo modelo de vagón y un mecanismo de polea que permiten sacar provecho de la gravedad para verter el cargamento. Según este sistema, el vagón, atado en cada extremidad a un dispositivo especial, es remolcado y suspendido en el vacío, donde se vuelca espontáneamente bajo el efecto de la gravedad. Una vez vaciado, el vagón retoma su posición inicial y se vuelve a poner sobre los raíles. “El proyecto de Martin propone no sólo un profundo análisis de las ventajas y de los principios que subyacen en su enfoque, sino también un modelo reducido que representa todo el sistema”, comentó Jane Grimson, profesora de informática en el Trinity
College de Dublin
(Irlanda) y presidenta del jurado del EUCYS 2008. “En resumidas cuentas, se trata de un proyecto extremadamente completo y profundo de ingeniería. Y aunque la viabilidad del enfoque de Martin tiene que confirmarse con futuros estudios, su originalidad y su creatividad le han valido uno de los primeros puestos del podio”.



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Elisabeth Muller: “Desde el microcosmos hasta los océanos de magma: la perspectiva de un meteorito lunar”

Aunque el proyecto de Elisabeth se centró en la geología de la Luna, esta joven de 18 anos de edad tiene los pies en la tierra. “Mi padre es geólogo. Cuando era pequena, le llevaba rocas para que me dijera de dónde provenían, me encantaba hacerlo”.

Lo que explica la pasión de esta joven británica por la geología. “Quería realizar una investigación original, por eso me concentré en la Luna”, les explicó a los periodistas tras haber recibido su premio. Su trabajo trató del MIL05035, un meteorito lunar encontrado en el Océano Antártico, en 2005, por un equipo de investigadores de la NASA.

Elisabeth estudió la composición mineral (mineralogía) y los mecanismos que habían llevado a la formación (petrología) de MIL05035, y ello con vistas a emitir hipótesis sobre el origen de la muestra. Parece ser que esta roca de naturaleza basáltica se habría formado a partir del enfriamiento del magma emitido en el transcurso de un periodo de volcanismo generalizado vivido por la Luna hace más de cuatro mil millones de anos. El estudio de este meteorito permitirá conseguir nuevos indicios para comprender la formación y la evolución del satélite natural de la Tierra. Elisabeth pudo realizar esta investigación en los laboratorios británicos del Center for Earth, Planetary, Space and Astronomical Research – CEPSAR (Reino Unido) con una beca concedida por la Nuffield Foundation. “Quiero hacer un doctorado cuando termine mis estudios, los 7.000 euros me permitirán financiarlo”, manifestaba complacida Elisabeth, que acababa de empezar su primer ano de Geología en la Universidad de Oxford (Reino Unido).



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Pippa Grierson: “Luchar contra el eczema facial del ganado”

E l estudio realizado por Pippa Grierson, joven de 16 anos, estudiante del Instituto de Kattika, en Nueva Zelanda, trató un tipo de eczema que afecta al ganado criado en la dehesa. Esta enfermedad cuesta cada ano entre 80 y 400 millones de dólares a la prolífica industria ovina neocelandesa. Pithomyces
chartartum
, un hongo, es el causante de la enfermedad. La ingestión de sus esporas es nefasta para el hígado de los animales. La intoxicación se traduce por la fragilización de la piel del animal que origina graves quemaduras solares e incluso otras complicaciones a veces fatales.

Pippa no escogió este tema por casualidad. De hecho, su padre, criador de ovejas, ya había observado que había menos animales con eczema facial en las dehesas previamente tratadas con cal. La joven bióloga se dedicó a comprobar en qué medida el encalado era útil para limitar la proliferación de la micotoxina. Comparó diferentes tipos de cal e incluso evaluó las dosis más eficaces. Un trabajo titánico que le permitió obtener el primer premio de cooperación internacional concedido en el marco del EUCYS.



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