Seguridad

¿La seguridad es la primera de las libertades?


«Homo homini lupus» el hombre es un lobo para el hombre), Plauto no podía imaginar que su dicho pudiera ser tan real. Desde el inicio de su historia, el ser humano construyó empalizadas, taludes o zanjas para protegerse de la fauna, pero también de sus semejantes. Luego llegaron los fosos, las murallas, sus guardias, puesto que, por muy avanzadas que fueran estas fortificaciones, siempre habría alguien capaz de elaborar una estrategia para franquearlas. Se añadieron a eso representantes armados del Estado, puesto que ya no bastaba con evitar las agresiones exteriores puesto que, aunque fueran de la misma familia, tribu o sociedad, los hombres se hacían daño, combatían y se mataban.

Proteger al Estado, que a su vez es el encargado de proteger a sus ciudadanos. Una obligación tan fundamental que el Hombre dedica a eso una buena parte de sus conocimientos. El siglo XX marcó el apogeo de este principio: construimos aviones, tanques y submarinos cada vez más sofisticados, pusimos a punto armas, bombas, misiles y sustancias químicas cada más mortíferas, sin hablar de los chalecos antibala, las alarmas, las cerraduras blindadas, los micrófonos espía, las escuchas telefónicas… ¿Qué tienen en común todos estos equipos? Proporcionar seguridad, defensa, para garantizar la paz, la estabilidad, la libertad de las personas. La seguridad, un derecho reivindicado por los ciudadanos, es un deber de los gobiernos. “La seguridad es la primera de las libertades”. Esta frase, lema del presidente francés Nicolás Sarkozy, sin duda alguna tiene su parte de verdad, siempre y cuando no legitime la primacía de esta libertad sobre todas las demás. ¿Europa sabrá encontrar el equilibrio más adecuado en términos de seguridad?


TOP