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Demasiado lento, demasiado pesado,
demasiado rígido, el ferrocarril parece un fantasma de otra
época. La red europea sigue siendo una yuxtaposición
de quince sistemas distintos cada uno con su red nacional. Cuando
se trata de salir de las fronteras se pierden horas y horas debido
a la composición de los trenes, al reemplazo de las locomotoras,
al relevo de los conductores. Todas estas paradas hacen bajar la
velocidad media hasta apenas 18 km/h en el transporte internacional
de mercancías, menos rápido que un rompehielos que
abre una ruta en el mar Báltico … Hoy en día
el ferrocarril sólo transporta un 8,4% del tráfico
de mercancías en la Unión Europea, en comparación
con un 21,1 % en los años setenta, mientras que, durante
el mismo período, la parte del transporte por carretera pasó
de un 51 % a un 72 %.
En muchos países la obsolescencia y el
déficit de infraestructuras crean múltiples atascos,
que reducen la competitividad de una red ferroviaria a menudo incapaz
de hacer frente a una demanda cada vez mayor de transporte de pasajeros
y de mercancías. Pese a los trenes de alta velocidad, el
transporte de pasajeros no progresa, representando sólo un
6% de la necesidad global de movilidad de las personas.
Modernizar las infraestructuras supone un coste
considerable: 4 y 9 mil millones de € al año durante
10 años en Italia y en el Reino Unido, respectivamente. En
Alemania, la Deutsche Bahn invierte cada año 8 mil millones
de € en su red, es decir, el mayor inversor mundial en el ferrocarril,
comparado con 3 mil millones de € al año que gastan
la red francesa SNCF y el estado francés.
Medio ambiente y armonización
Sin embargo, los gobiernos ponen su esperanza
en el ferrocarril que un día podría desempeñar
un papel fundamental para lograr un nuevo equilibrio entre los modos
de transporte, indispensable para descongestionar las carreteras
y autopistas y reducir la contaminación. Como explica la
Comisión Europea en su Libro Blanco sobre transportes, el
medio ambiente es lo esencial en este debate. El 28 % de las
emisiones de dióxido de carbono en Europa se deben a los
transportes, y la carretera representa el 22 % de las emisiones
de gases de efecto invernadero.
Para reanimar el ferrocarril y darle fuerza competitiva,
Europa tiene un ambicioso plan capaz de «revolucionar»
este modo de transporte. El objetivo es crear un espacio ferroviario
europeo integrado. Para ello hay que enfrentarse con el desafío
fundamental que plantea la incompatibilidad de las redes y de los
sistemas ferroviarios nacionales. Nada encaja, todo es diferente,
la electrificación y la señalización, las condiciones
de trabajo y las reglas de circulación y de seguridad …
y en algunos casos incluso el ancho de vía.
Pero la armonización ha empezado y está
bien encarrilada. Tras un intenso esfuerzo de cuatro años,
van a entrar en vigor las especificaciones técnicas para
la compatibilidad de la red ferroviaria de alta velocidad. Y ya
se han iniciado los estudios técnicos para la red ferroviaria
convencional. Se está preparando una directiva para completar
los principios fundamentales de la interoperabilidad, y lograr una
visión común de la seguridad, que debe formar parte
del segundo paquete normativo propuesto en enero pasado por la Comisión
Europea con objeto de acelerar la apertura de los mercados ferroviarios.
Una red única y competitiva
Ya existe un primer acuerdo sobre la apertura
–esencial- del transporte de mercancías a la competencia
a partir de marzo de 2003 en una red transeuropea de flete ferroviario
y después en todas las redes ferroviarias, en 2008. La Unión
Europea quiere acelerar esta marcha y abrir el transporte al mercado
del flete ferroviario para el año 2006. La legislación
europea permitirá a los operadores acreditados utilizar la
red ferroviaria de todos los Estados miembros para el transporte
de mercancías bajo la vigilancia de un organismo independiente,
la Agencia Europea para la Seguridad e Interoperabilidad Ferroviarias.
Se formularán propuestas para abrir progresivamente el mercado
del transporte de personas comenzando por ciertos sectores (trenes
de noche, trenes-autos, etc.) antes de los demás servicios.
Recuadros
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| Los
grandes trabajos del futuro
Para dibujar el nuevo
mapa del transporte ferroviario europeo, la Comisión
Europea ha decidido invertir, hasta el 2006, unos 2,78
mil millones de € en 14 proyectos prioritarios
de infraestructura para transportes, de los cuales dos
tercios para el ferrocarril. Se trata de grandes trabajos,
como los enlaces ferroviarios que atravesarán
los Alpes y los Pirineos y las conexiones de alta velocidad
para pasajeros. Otros seis proyectos resolverán
los puntos de atascos y la congestión de las
redes. El total representa una inversión global
de más de 66.000 millones de € con fondos
públicos y privados nacionales, regionales y
comunitarios. |
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| Total
general
¿Cuánto
cuesta el transporte? Hay que tener en cuenta los costes
externos típicos de cada modo de transporte.
Se evalúa que por cada tonelada-km (tkm) de carga
que se transfiere de la carretera al ferrocarril se
reducen los costes externos hasta el 50%. La media de
costes externos del transporte ferroviario es de 12,35
€ por 1000 tkm contra 24,12 € para la
carretera.
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