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Energía de fusión
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Energía y fusión: los desafíos del futuro

La sociedad moderna depende del acceso a un suministro de energía abundante y fiable para el transporte, la calefacción, la iluminación, la industria y la agricultura. Nuestras fuentes de energía proceden actualmente de los combustibles fósiles, la fisión nuclear, la hidroelectricidad y de una pequeña cantidad de otras fuentes renovables, en particular la biomasa y el viento.

Es muy probable que la demanda de energía global se doble en los próximos 50 años debido a un aumento de la población y al mayor consumo per cápita. El mayor incremento en la demanda llegará de los países en desarrollo, en los que, con una urbanización rápida, hará falta una generación de electricidad a gran escala. Los requisitos medioambientales favorecerán las fuentes de baja o cero emisión de CO2. Europa, como otras regiones industrializadas del mundo, sólo tiene una cantidad limitada de recursos propios que no emiten gases de efecto invernadero. Hay que desarrollar energías nuevas y más limpias para acabar con la dependencia creciente de importación de energía.

La fusión será una opción de energía futura a mediados de este siglo que debería adquirir un papel significativo a la hora de proporcionar una solución segura, fiable y sostenible en respuesta a las necesidades energéticas mundiales y europeas. 

¿Y por qué la fusión?

La fusión tiene una serie de ventajas significativas en términos de seguridad, funcionamiento y medioambiente:
  • Los recursos combustibles básicos (deuterio y litio) para la fusión son abundantes y se pueden encontrar prácticamente en cualquier lugar de la Tierra; 
  • Los residuos resultantes del proceso de Fusión son de helio. Como en el caso de los combustibles básicos, no son radiactivos. 
  • El combustible intermedio (tritio) se produce del litio en el manto del reactor. El transporte de los materiales radiactivos no es necesario para el funcionamiento diario de una central eléctrica de fusión. 
  • Las centrales eléctricas de fusión tendrán aspectos de seguridad inherentes: son imposibles los accidentes de “runaway”, (o sea, una reacción fuera de control) o de “meltdown”, (una fusión de los elementos combustibles en el reactor); 
  • Con una elección conveniente de los materiales para el propio dispositivo de fusión, cualquier residuo de la energía de fusión no será una carga a largo plazo para las futuras generaciones. 
  • Al generar la energía de fusión no se emitirán gases de efecto invernadero; y 
  • La energía de fusión ofrece una fuente de energía a gran escala, sostenible, independiente de las condiciones climáticas y disponible para el suministro de electricidad 24 horas al día.
   

¿Cómo funciona la fusión?

Los átomos de elementos ligeros (como el hidrógeno), chocan entre sí y se fusionan a temperaturas extremadamente altas (de unos 15 millones de grados Celsius) y bajo las presiones que existen en el centro del Sol. Debido al gran tamaño del sol, este proceso libera una gran cantidad de energía.

En la Tierra, los científicos han construido dispositivos capaces de producir temperaturas más de diez veces superiores a las que hay en el Sol. Esto aumenta la velocidad de producción de energía de fusión hasta un nivel que favorece su uso como una fuente de energía en la Tierra. A altas temperaturas, los átomos se vuelven completamente ionizados (por ejemplo, los electrones y los núcleos atómicos están separados para formar un estado de materia conocido como “plasma”). Para la producción de energía este plasma tiene que estar confinado y controlado utilizando campos magnéticos poderosos mientras se calientan a temperaturas por encima de los 150 millones de grados Celsius. El desafío es emplear esta ciencia y tecnología avanzadas para proporcionar una producción eléctrica a gran escala respetuosa del medio ambiente, segura y fiable.

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