¿Cómo pueden las bacterias intestinales protegernos de los daños encefálicos posteriores al ictus?

Muchas personas usan los probióticos para conservar o recuperar las bacterias «buenas» del intestino. El proyecto MetaBiota, financiado con fondos europeos, ha ido más allá al demostrar que estas bacterias beneficiosas, la microbiota, pueden tener una influencia positiva al ayudar a los pacientes de ictus a recuperarse mejor. Esto podría abrir la puerta a tratamientos nuevos y emocionantes.

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Published: 15 February 2021  
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¿Cómo pueden las bacterias intestinales protegernos de los daños encefálicos posteriores al ictus?

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© peterschreiber.media, #60962332, source:stock.adobe.com 2021

La inflamación inducida por un ictus es al mismo tiempo una bendición y una maldición. Algunos de los procesos inflamatorios contribuyen a la curación del encéfalo dañado tras el tratamiento, pero otros dañan gravemente las neuronas y el funcionamiento de todo el cuerpo. En el mundo de la investigación, esta observación ha iniciado una carrera de fondo para descubrir una solución que al mismo tiempo pueda frenar la inflamación «mala» y fomente su contrapartida «buena».

Corinne Benakis, neurobióloga del Instituto para la Investigación del Ictus y la Demencia, cuenta con algo de ventaja sobre sus compañeros. Su investigación ha descubierto que la microbiota intestinal, las bacterias beneficiosas que viven en simbiosis en nuestro intestino, influye en la progresión de las lesiones encefálicas tras el ictus.

La investigación de Benakis empezó a dar frutos en 2016, cuando publicó un artículo en «Nature Medicine», junto con Arthur Liesz, director del proyecto, en el que demostraba en qué medida la microbiota intestinal puede modular la respuesta inflamatoria en caso de ictus.

Benakis comenta: «El intestino contiene el mayor número de células inmunitarias en el organismo, y sus funciones están estrechamente reguladas por las bacterias beneficiosas que viven en simbiosis en nuestro intestino. La denominada microbiota puede "hablar" con las células inmunitarias, activarlas y definir si serán buenas o malas. Utilizamos un modelo experimental para el ictus e indujimos una lesión en el encéfalo, y descubrimos que el ictus cambia el tipo de bacterias en el intestino. Las células inmunitarias se convierten en células malas proinflamatorias, viajan desde el intestino hasta el encéfalo y empiezan a causar más daños».

Probióticos y posbióticos para el encéfalo

Benakis descubrió que, con el uso de antibióticos, podía reducir algunos tipos de microbios en el intestino y fomentar la hiperproliferación de otros. Con ello, fueron capaces de inducir células antiinflamatorias en el intestino y proteger el encéfalo de los daños causados por el ictus. Desde entonces, el equipo de MetaBiota ha estado haciendo frente a un nuevo reto: investigar la interacción entre los microbios intestinales y estas células inmunitarias.

La investigación en sí misma es revolucionaria. Al combinar modelos experimentales y herramientas de análisis de los ámbitos de la microbiología, la inmunología y la neurociencia, ofrece una comprensión muy necesaria de las interacciones complejas entre el encéfalo y el intestino. También podría ser importante para muchos pacientes.

Benakis explica: «Aporta nuevas perspectivas de tratamiento. Cerca de catorce millones de personas sufren un ictus cada año en todo el mundo. Representa una de las principales causas de muerte entre las personas mayores y es la principal causa de discapacidad a largo plazo, con opciones de tratamiento muy limitadas. La mera idea de que la composición de la microbiota intestinal puede modularse para mejorar el resultado de un ictus es tremendamente prometedora. Podríamos imaginar tratamientos que proporcionasen a los pacientes un cóctel de bacterias beneficiosas o de moléculas beneficiosas producidas por las bacterias, conocidas como probióticos o posbióticos respectivamente, mediante intervenciones en la alimentación. Esto podría proteger el encéfalo y mejorar la recuperación tras el ictus».

Aunque esto suena emocionante, todavía hay mucho por descubrir antes de que tratamientos como estos puedan administrarse a los pacientes. Tal y como Benakis apunta: «Todavía se desconoce qué tipos de bacterias intestinales participan en los cambios inmunitarios del intestino tras el ictus. Tampoco sabemos qué señales microbianas influyen en las células inmunitarias en el intestino tras el ictus. Sin embargo, tenemos esperanzas de lograrlo ahora que MetaBiota ha desvelado vías de comunicación fundamentales entre las bacterias intestinales y las células inmunitarias que influyen de forma crítica en el resultado del ictus».

Benakis acaba de lograr un puesto como jefa de grupo júnior en el Instituto para la Investigación del Ictus y la Demencia. Confía en que, muy pronto, sus hallazgos se trasladen a entornos clínicos y se centren especialmente en investigar el valor de los cambios del microbioma en pacientes de ictus como biomarcadores relacionados con la enfermedad.

Detalles del proyecto

  • Acrónimo del proyecto: MetaBiota
  • Participantes: Alemania (coordinador)
  • Numéro de proyecto: 753893
  • Coste total: EUR 159 460
  • Aportación de la UE: EUR 159 460
  • Duración: de mayo de 2017 a abril de 2019

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