Cómo desveló COMPROP la propaganda política

Un proyecto financiado con fondos europeos se ha ganado una reputación gracias a su perspectiva única sobre la propaganda política y la desinformación en las redes sociales. El trabajo de este proyecto resulta útil en uno de los momentos más necesarios para nuestra sociedad. Esto se debe a que la desinformación continúa difundiéndose en línea y amenaza las bases mismas de nuestra democracia.

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Published: 14 October 2020  
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Cómo desveló COMPROP la propaganda política

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© Paul Steven #316843808, source:stock.adobe.com 2020

Con el referéndum del «Brexit» y, en particular, las tensas elecciones en los Estados Unidos, 2016 fue sin duda alguna un punto de inflexión para las democracias occidentales. Los resultados obtenidos por ambas campañas en los colegios electorales constituyeron en sí un momento histórico. Sin embargo, entre bastidores, nacía un tipo totalmente nuevo de propaganda política basada en la web. El término «noticias falsas» se convirtió en la palabra de moda del año, y el seguimiento de la desinformación pasó a ser un trabajo a tiempo completo para muchos investigadores.

El equipo de COMPROP, financiado mediante una subvención del Consejo Europeo de Investigación, se creó tras estos acontecimientos. ¿Su objetivo? Identificar las fuentes de desinformación durante momentos críticos de la vida pública y cartografiar la difusión de las teorías de la conspiración. Durante más de cuatro años, el equipo ha vigilado millones de cuentas públicas de Twitter y analizado datos de otras plataformas populares, como Facebook y WhatsApp. «Hemos tratado continuamente de hacer avanzar la situación actual mediante el análisis de las noticias y las comunicaciones políticas en las redes sociales», explica Philip N. Howard, director del Oxford Internet Institute e investigador principal del proyecto.

La primera tarea del proyecto consistió en crear métodos innovadores para dicho análisis. Para ello, el equipo combinó métodos tradicionales de codificación con técnicas automatizadas, como el análisis de opiniones y el modelado de temas, a fin de obtener interpretaciones más precisas y efectivas. También desarrollaron técnicas únicas para analizar la desinformación visual (imágenes, memes o vídeos), a medida que cobró relevancia en la transmisión de desinformación. «Usamos estos métodos científicos para extraer y analizar datos, mientras que sociólogos y politólogos aportaron información valiosa que nos permitió interpretar nuestros hallazgos», explica Howard.

Algoritmos insidiosos

En 2018, la investigación dio lugar a un informe detallando el alcance de la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, que se compartió con el senado estadounidense. En él se indicaba que los mensajes a favor de Trump que desacreditaban el sistema electoral del país iban dirigidos específicamente a votantes afroamericanos. Mientras tanto, otras campañas rusas se dirigieron a otros grupos específicos, como hispanos, musulmanes, cristianos, la comunidad LGBT y los veteranos de guerra.

Gracias a sus métodos pioneros, el proyecto contribuyó con creces a alcanzar el amplio consenso sobre el hecho de que las «noticias basura» se han convertido hoy en día en noticias importantes que vale la pena estudiar. «Desde que publicamos los primeros resultados sobre las elecciones estadounidenses, la propaganda computacional y la interferencia extranjera en los procesos electorales se han convertido en los principales temas de investigación de los departamentos académicos. Se han lanzado varias campañas de concienciación ciudadana que han puesto de manifiesto la manera en que los actores maliciosos se dirigen a los votantes en función de su perfil demográfico», explica Howard.

Se comunicaron de forma eficaz todos los hallazgos del proyecto a un público más amplio mediante informes breves llevados a cabo por diversos medios de comunicación y redes sociales prominentes. Del mismo modo, el consorcio participó activamente junto con una comunidad más amplia de partes interesadas, incluidas organizaciones gubernamentales, activistas y plataformas de redes sociales, para difundir los resultados de la investigación y generar impacto.

El número de temas abordados es considerable. Además del «Brexit» y de la elección de Donald Trump, el equipo se centró en las elecciones presidenciales francesas de 2017, así como en otras elecciones importantes en América Latina, la India y otros países europeos. Asimismo, investigaron cuestiones sociopolíticas como el cambio climático, los discursos divisorios y, recientemente, la desinformación relacionada con la COVID-19.

En una de sus últimas publicaciones, el equipo demostró cómo las noticias cuestionables sobre la COVID-19 procedentes de canales estatales rusos, chinos, turcos e iraníes se compartían más ampliamente que aquellas de los principales medios de comunicación. Mientras que las noticias de los medios convencionales generan de media 25 interacciones por publicación, estas noticias cuestionables generaban más de 125 interacciones de media.

«Nuestra investigación ha sido determinante para poner de manifiesto cómo la desinformación en las redes sociales ha cambiado realmente las campañas políticas hoy en día. Demuestra cómo los actores políticos maliciosos han utilizado la propaganda computacional para influenciar el proceso democrático en todo el mundo», explica Howard. Sin embargo, COMPROP también es una llamada de atención para los gobiernos. Dado que el mundo está cada vez más conectado y la inteligencia artificial (IA) sigue desarrollándose, la manipulación y la propaganda política en línea seguirán siendo una de las cuestiones decisivas de nuestros tiempos.

Detalles del proyecto

  • Acrónimo del proyecto: COMPROP
  • Participantes: Reino Unido
  • Numéro de proyecto: 648311
  • Coste total: EUR 1 980 112
  • Aportación de la UE: EUR 1 980 112
  • Duración: de enero de 2016 a diciembre de 2020

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