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Dentro del Año Europeo de la Creatividad y la Innovación 2009, un grupo de eminentes científicos, artistas, académicos y empresarios (los embajadores europeos de esta celebración) publica un manifiesto no falto de ambición.
En palabras de los embajadores de la creatividad, “el mundo está avanzando a un nuevo ritmo. Para estar en la vanguardia de este nuevo mundo, Europa debe ser más creativa e innovadora."
Si Europa no quiere perder comba en un mundo que cambia con rapidez y superar desafíos tales como la crisis económica y el cambio climático, debemos, entre otras cosas, reinventar la educación, transformar los centros de trabajo en centros de aprendizaje, fomentar la innovación, pensar globalmente y pasar a una economía ecológica.
No lo dice cualquiera. En el grupo
figuran, por ejemplo, Karlheinz Brandenburg (inventor del formato mp3), Ernő Rubik (creador del célebre cubo), Jean-Philippe Courtois (Presidente de Microsoft International) o Rita Levi-Montalcini (neuróloga galardonada con el premio Nobel).
El manifiesto, que indica vías para que Europa sea un motor de las ideas y el cambio, aboga por una mayor inversión (tanto pública como privada) en la adquisición y aplicación de conocimientos. Eso supone mayor gasto en ciencia, tecnología y diseño, pero también más dinero para que las personas no queden a la zaga de las transformaciones; por ejemplo, mediante formación en el puesto de trabajo y programas de aprendizaje permanente.
Los embajadores insisten en la necesidad de recompensar la capacidad de iniciativa: "los artistas, creadores, científicos y empresarios que contribuyan con nuevas ideas deben ser recompensados. Los premios a la excelencia deben combinarse con la protección jurídica de los derechos de propiedad intelectual, y se debe establecer un equilibrio entre la creación de compensaciones justas y el fomento del intercambio de conocimientos".
El manifiesto es en buena parte resultado de seis debates
celebrados este año en Bruselas sobre aspectos fundamentales de la creatividad y la innovación. En el debate de clausura
, previsto a finales de este mes, se abordará cómo las industrias creativas pueden dar forma tanto a la economía como a la sociedad.
La campaña ha inspirado una serie de eventos culturales
(exposiciones, festivales, etc.) por toda Europa, que culminarán en diciembre con una conferencia en Estocolmo.