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Símbolo del euro en un teclado de ordenador

Los consumidores tendrán más derechos en sus compras gracias a la nueva propuesta de la UE.

Los compradores y los comerciantes siguen siendo reticentes a realizar transacciones en otros países de la UE, especialmente por Internet. Esta actitud se explica en parte por la incertidumbre en cuanto a sus derechos y obligaciones, ya que la normativa puede cambiar mucho de un país a otro. Los consumidores tienen miedo de estar desprotegidos en el extranjero si son víctimas de una estafa o una venta fraudulenta. Los comerciantes no están dispuestos a asumir el riesgo y los costes que implica el cumplimiento de legislaciones diferentes.

La propuesta de Directiva English sobre los derechos de los consumidores simplifica las cuatro Directivas ahora vigentes y abarca todos los aspectos de cualquier compra: información sobre el producto, condiciones contractuales, entrega, devolución, reparaciones, garantía y anulación.

Aunque algunos países ya aplican condiciones similares, con la nueva normativa europea mejoraría la protección de los consumidores de toda la UE. También se beneficiarían los comerciantes, gracias a la reducción de los costes de cumplimiento.

Está claro que vale la pena comparar precios dentro de la UE. Hace poco, una importante cadena de aparatos electrónicos vendía la misma cámara digital por Internet a precios muy distintos en según qué país: 198 euros (Reino Unido), 254 euros (Irlanda), 276 euros (Bélgica) y hasta 306 euros (Finlandia). Las mismas diferencias existen en otros productos como aparatos de música, perfumes, muebles, automóviles y prendas de vestir.

«Necesitamos una "red de seguridad" europea que permita a los consumidores hacer sus compras donde más les convenga y con absoluta tranquilidad», afirmó la Comisaria de Protección de los Consumidores, Meglena Kuneva.

Además de proteger a los consumidores, la nueva normativa animaría a los comerciantes a explorar nuevos mercados. Según una encuesta English de la UE, cerca del 80% de los comerciantes no venden sus productos a consumidores de otros países. Sin embargo, la mayoría estarían dispuestos a hacerlo si hubiera una normativa armonizada.

Las posibilidades que desaprovechan son enormes, dado el tamaño del mercado potencial: en la UE cerca de 150 millones de particulares (la tercera parte de la población) realizan compras por Internet. Aunque solo 30 millones adquieren productos en otro país, sus compras generan ya unas ventas anuales por valor de 24.000 millones de euros.

Con la nueva normativa:

  • la entrega de las compras debería hacerse en 30 días
  • los consumidores tendrían un periodo de reflexión de 14 días para anular una compra (con reembolso en un máximo de 30 días)
  • quedarían prohibidas las cláusulas abusivas de los contratos
  • se establecerían requisitos estándar para las subastas en línea y se aumentaría la protección contra las técnicas de venta bajo presión
  • se establecerían las mismas posibilidades de recurso en caso de compra de productos defectuosos.

 

Esta normativa tiene que ser aprobada por los 27 países de la UE y por el Parlamento Europeo.

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