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Inquietantes previsiones sobre el consumo de drogas por adultos mayores.
Cada vez es más preocupante el consumo incontrolado y en apariencia inocuo de medicamentos sin receta por una población europea que envejece. Los analgésicos y somníferos dispensables sin receta médica pueden tener efectos secundarios que a menudo sólo se advierten cuando ya es demasiado tarde.
El último informe
del Observatorio Europeo de la Droga prevé que en 2020 el número de personas afectadas por trastornos ligados al consumo de sustancias sea el doble que en 2001. Pero además, y por mucho que las drogas ilícitas suelan ir asociadas a la juventud, su consumo también aumenta en las generaciones mayores. Entre 2002 y 2005 se disparó la proporción de pacientes mayores de 40 años que seguían tratamiento por consumo de opiáceos: del 8,6% a 17,6%.
El fenómeno aumentará la presión sobre la Sanidad en la UE. "Unos programas pensados sobre todo para poblaciones jóvenes deberán adaptarse a las necesidades de un grupo de edad superior", explica Wolfgang Götz, Director del Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías
. Dado el envejecimiento demográfico en Europa – en 2028 más de un cuarto de la población tendrá al menos 65 años –, no es prematuro empezar a elaborar la respuesta adecuada.
El informe enumera una serie de aspectos que pueden mejorarse:
Los adultos mayores que consumen sustancias suelen mantener contacto asiduo con los servicios médicos, pero a menudo el consumo problemático de medicamentos pasa desapercibido o se diagnostica incorrectamente. Los médicos carecen de una formación que les permita detectar los síntomas de sobremedicación, lo cual puede incrementar los costes a largo plazo, cuando los trastornos se agraven. Según el informe, "el gasto total en este grupo de mayores podría reducirse ofreciendo intervenciones oportunas y eficaces".