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Bruselas planea garantizar bonos para proyectos a fin de respaldar inversiones estratégicas en redes de transportes, energía, Internet y telecomunicaciones.
Estimular la creación de estructuras estratégicas es el objetivo de la Comisión al garantizar obligaciones emitidas por empresas privadas para financiar proyectos a gran escala.
Los grandes proyectos de infraestructuras traen consigo enormes beneficios tanto para la población como para la economía en general. Pero la crisis financiera mundial, además de poner difícil a las empresas la obtención de los fondos necesarios, ha recortado los presupuestos de las administraciones públicas y limitado el apoyo que pueden prestar a este tipo de obras.
Aquí es donde entra en juego la UE, que, a través de una garantía a bonos para proyectos, puede calmar el temor de los grandes inversores —fondos de pensiones, aseguradoras, etc.— a comprar estos instrumentos.
Eso sí, el aval europeo únicamente se concederá a proyectos acordes con Europa 2020
, la estrategia de la UE para potenciar el crecimiento económico y el empleo.
La Comisión compartirá los riesgos con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), quien se encargará de estudiar los proyectos y fijar el precio de las garantías o préstamos. Los proyectos tendrán que ser viables económica y técnicamente, además de ofrecer posibilidades de ingresos fuertes y estables.
A continuación, serían empresas privadas quienes ofrecieran los bonos a los inversores, y no la UE o el BEI.
Inversiones inteligentes y estratégicas
A lo largo de la próxima década harán falta entre 1,5 y 2 billones de euros para poner al día las redes europeas de transportes, energía, Internet de alta velocidad y telecomunicaciones.
Pero también hay que invertir en transportes para eliminar los principales cuellos de botella, trazar enlaces transfronterizos hoy inexistentes y garantizar la interconexión entre modos de transporte. Y no son menos necesarias unas redes inteligentes que lleven la electricidad allí donde se necesita, además de banda ancha para que todos los ciudadanos y regiones utilicen la próxima generación de Internet.
Antes de la crisis financiera, la financiación y las obligaciones para proyectos representaban el 10% del mercado. Los bonos llevaban el aval de compañías de seguros de modo que resultaran aceptables para los inversores. Pero ese respaldo ha desaparecido y nada indica que vaya a volver a corto plazo.
Los bonos para proyectos con aval de la UE colmarán el vacío y servirán de complemento a otras fuentes de financiación de infraestructuras tales como los préstamos bancarios y las subvenciones públicas.
Próximos pasos
Ya está en marcha una consulta pública
sobre los bonos para proyectos de Europa 2020 que finaliza el 2 de mayo de 2011. Las opiniones y sugerencias recibidas servirán para elaborar una propuesta que se prevé presentar en junio. Los bonos estarían disponibles en 2014.