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Derecho contractual RSS

Un apretón de manos sella un acuerdo empresarial en una oficina © pressmaster, fotolia

Uno de los logros más importantes de la Unión Europea es el mercado único, cuyas libertades fundamentales otorgan a las empresas y a los ciudadanos el derecho a circular y relacionarse libremente entre sí dentro de una Unión sin fronteras.

La reducción gradual de barreras entre los países de la UE ha aportado muchos beneficios a los europeos. Como consumidores, los ciudadanos han disfrutado de una serie de ventajas económicas como unas tarifas aéreas y de itinerancia móvil o «roaming» más baratas, y la posibilidad de acceder a una mayor variedad de productos. Los comerciantes han podido ampliar sus actividades más allá de sus fronteras al importar y exportar bienes, al prestar servicios o al establecerse en el extranjero. Así, se benefician de las economías de escala y de las mejores oportunidades de negocio que ofrece el mercado único.

Dicho esto, pese a logros tan impresionantes, aún permanecen barreras sin derribar entre los Estados miembros. Muchas de estas estriban en las disparidades existentes entre los ordenamientos jurídicos nacionales. En el conjunto de las trabas que dificulta el comercio transfronterizo se encuentran las diferencias entre las normativas contractuales nacionales.

Todas las transacciones económicas se basan en contratos, por lo que las divergencias entre las normativas sobre celebración o resolución de contratos, o sobre los remedios de las partes de un contrato en caso de suministro de productos defectuosos afectan cada día tanto a comerciantes, como a consumidores. Para los comerciantes, estas diferencias generan complejidad y costes adicionales, especialmente cuando desean exportar sus productos y servicios a otros Estados miembros de la UE; y, para los consumidores, hacen más difícil comprar en el extranjero, sobre todo, al realizar compras por internet.

Además, la falta de claridad, la complejidad y la escasa seguridad jurídica de los contratos disuaden a los comerciantes y particulares de utilizar los productos digitales en la nube. La normativa contractual vigente en los países de la UE podría no ser la más idónea para este tipo de servicios.

Por eso, la Comisión ha puesto en marcha una serie de iniciativas en materia de derecho de compraventa, derecho de contrato de seguros y contratos de computación en la nube para reforzar el mercado único.