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Apretón de manos para sellar un acuerdo empresarial en una oficina © Pressmaster, Fotolia

El intercambio de bienes y servicios se rige por la legislación contractual nacional. A pesar de la armonización lograda en ciertos ámbitos, aún persisten divergencias entre las diferentes legislaciones contractuales nacionales, que constituyen un importante obstáculo para las transacciones transfronterizas y dificultan el buen funcionamiento del mercado interior.

La compraventa de bienes en la UE está regulada por las legislaciones contractuales nacionales. Las diferencias entre estas pueden complicar y encarecer el comercio transfronterizo respecto al nacional.

En particular, las empresas:

  • deben conocer las disposiciones de la legislación aplicable de otro país o negociar al respecto
  • deben asumir costes suplementarios de traducción, asesoría jurídica y adaptación de los contratos a las distintas legislaciones.

Estas trabas son uno de los factores que desaniman a muchas empresas a la hora de entrar en el comercio transfronterizo y a otras a la de expandirse a otros países. Afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas, para las cuales los costes de entrar en múltiples mercados extranjeros pueden ser prohibitivos para su volumen de negocios.

El hecho de que las empresas no vendan más allá de las fronteras implica que muchas veces los consumidores encuentren en el mercado nacional menos opciones y más caras, o incluso que no puedan acceder a productos de otros países.

Para poner remedio a esta situación, la Comisión Europea ha propuesto una normativa común europea de compraventa български (bg)czech (cs)dansk (da)Deutsch (de)eesti (et)ελληνικά (el)English (en)Français (fr)Gaeilge (ga)italiano (it)latviešu (lv)lietuvių (lt)magyar (hu)Malti (mt)Nederlands (nl)polski (pl)português (pt)română (ro)slovenčina (sk)slovenščina (sl)suomi (fi)svenska (sv)

La propuesta български (bg)czech (cs)dansk (da)Deutsch (de)eesti (et)ελληνικά (el)English (en)Français (fr)Gaeilge (ga)italiano (it)latviešu (lv)lietuvių (lt)magyar (hu)Malti (mt)Nederlands (nl)polski (pl)português (pt)română (ro)slovenčina (sk)slovenščina (sl)suomi (fi)svenska (sv) ofrece a los comerciantes la posibilidad de vender sus productos a los ciudadanos de otro país de la UE con arreglo a un conjunto único de normas contractuales que serían una alternativa a la legislación contractual de cada Estado miembro. Las partes de un contrato transfronterizo de compraventa en cualquier lugar de la UE podrían optar, por acuerdo expreso, por acogerse a la normativa común europea de compraventa.

Esta normativa abre nuevos mercados a las empresas, y por ello puede ofrecer a los consumidores más variedad de productos que la que encuentran actualmente, amén de las siguientes ventajas:

  • las empresas podrían comerciar con muchos países de la UE a menor coste que el actual
  • se simplificaría el marco jurídico del comercio transfronterizo
  • los consumidores dispondrían de más variedad a precios más bajos
  • los consumidores gozarían de mayor protección y seguridad jurídica al comprar productos de otros Estados miembros.

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