Vehículo inteligente :: El control electrónico de estabilidad
El control electrónico de estabilidad
Muchos accidentes se deben, al menos en parte, a que el conductor pierde el control del vehículo. Esto puede obedecer a muchas causas: valoración incorrecta por parte del conductor (por ejemplo, velocidad excesiva al girar o tomar una curva), maniobras bruscas para evitar peligros o superficies resbaladizas. En esas circunstancias el vehículo excede a menudo los límites de tracción de los neumáticos sobre la carretera y el coche derrapa. O bien no puede girar a velocidad suficiente (subviraje), o bien gira a velocidad excesiva, lo que da lugar a un trompo (sobreviraje). Una vez que el conductor ha perdido el control, es muy difícil maniobrar el vehículo de forma segura, lo que suele provocar un accidente. Evitar la pérdida de control o corregirla cuanto antes puede ayudar a evitar un accidente.
El control electrónico de estabilidad detecta la desviación de la trayectoria del vehículo con respecto a la dirección que se desea llevar. Sin que el conductor tenga que hacer nada, el sistema frena ligeramente cada rueda por separado y así devuelve el vehículo a la trayectoria deseada. El conductor mantiene el control del vehículo y, a menudo, ni se da cuenta de que ha intervenido el sistema de control de estabilidad.
Utilizado por primera vez en 1995, el sistema, basado en el ABS, tuvo una tasa de penetración del 40% en los coches nuevos en 2005.