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| Amenazas para la salud |  |
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Las
enfermedades infecciosas
suponen una amenaza para la
salud de los ciudadanos de la
Unión Europea; por ello, la
Comisión Europea y las
autoridades sanitarias
nacionales comparten la
responsabilidad de prevenir la
transmisión de los agentes
patógenos emergentes y el
resurgimiento de otros, así
como de impulsar la capacidad
de respuesta, rápida y
coordinada, ante estas
amenazas.
La aparición del VIH y
del sida, la reaparición de la
tuberculosis y la irrupción de
la variante de la enfermedad de
Creutzfeldt Jacob ilustran la
variedad de amenazas para la
salud que plantean los
microorganismos, como las
bacterias y los virus, y la
diversidad de factores que
influyen sobre su difusión. La
vigilancia epidemiológica de
estas y otras enfermedades
infecciosas puede dar lugar a
intervenciones que contribuyen
a reducir la morbilidad y/o la
mortalidad. La introducción de
criterios estrictos de calidad
y de seguridad para el manejo
de las sustancias de origen
humano constituye otra medida
importante de salud pública.
Asimismo, la lucha
contra las amenazas para la
salud de origen físico, químico
o biológico, incluidas las
relacionadas con actos
terroristas y con agentes
medioambientales, como las
radiaciones ionizantes y no
ionizantes y el ruido, puede
beneficiarse de la creación y
utilización de planteamientos y
mecanismos comunitarios, entre
los que se incluyen estrategias
de vacunación e inmunización.
El programa comunitario
de salud pública relativo a las
«amenazas para la salud»
pretende ocuparse de estos
problemas. En particular, tiene
por objeto proseguir la
creación de una serie de redes
de
vigilancia
de las enfermedades infecciosas
y de
sistemas
de alerta precoz y
respuesta rápida (por ejemplo,
la capacidad de preparación
para la gripe y la protección
contra las epidemias de
propagación deliberada)
(Decisión
2119/98/CE),
abordar los problemas de
resistencia
antimicrobiana
y
bioterrorismo,
y elaborar estrategias para
prevenir y responder ante la
amenaza de enfermedades no
infecciosas.
Trata también las
cuestiones relacionadas con la
calidad y seguridad de las
sustancias de origen humano
(por ejemplo la
sangre,
los tejidos y las células,
así como los órganos), tal como
se menciona específicamente en
el
Artículo
152 del Tratado CE, con el
fin de prevenir la transmisión
de agentes patógenos a través
de la sangre causada por dichos
materiales
terapéuticos.
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Enfermedades
transmisibles
Los
Estados miembros y la
Comisión unen sus fuerzas
para luchar contra las
enfermedades transmisibles
que suponen un riesgo para
los ciudadanos europeos por
medio de la vigilancia y la
respuesta rápida a los
acontecimientos de la Unión
Europea.
Sangre,
tejidos, órganos
La
sangre, los tejidos, las
células y los órganos
tienen gran importancia
para el tratamiento de
varias enfermedades graves,
pero también pueden
significar un riesgo para
sus destinatarios. El
objetivo de la acción
comunitaria en este ámbito
es contribuir a reducir en
la medida de lo posible
estos riesgos.
Enfermedades
no transmisibles
No
sólo los agentes patógenos
transmisibles como los
virus de la gripe o el VIH
comportan riesgos para la
salud; también factores
físicos, químicos,
climáticos, geológicos,
mecánicos y otros pueden
ser fuente de
riesgo.
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