Se calcula que entre un 8% y un 12% de los pacientes hospitalizados en la UE sufren efectos adversos al recibir cuidados sanitarios. Entre los efectos adversos se incluyen:
- infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (en torno al 25% de los efectos adversos)
- errores de medicación
- errores quirúrgicos
- fallos técnicos
- errores de diagnóstico
- respuesta inadecuada a los resultados de las pruebas.
Si bien es posible evitar muchos de los daños causados a los pacientes, las estrategias para conseguirlo se aplican de manera muy diferente entre los países de la UE.
En virtud del Tratado, la UE debe ayudar a sus países miembros a coordinar los esfuerzos de protección de la salud pública. La Comisión, que está en condiciones idóneas para ayudarles a intercambiar buenas prácticas, ya ha tomado diversas medidas para mejorar la seguridad del paciente en Europa.

