Política

Los sistemas eléctricos y electrónicos tienen un uso tan extendido que hoy en día resulta difícil imaginar la vida sin ellos. Si bien es cierto que mejoran nuestra calidad de vida de muchas maneras, también lo es que crean campos electromagnéticos (radiación no ionizante) que, cuando se emiten a niveles lo suficientemente elevados, pueden elevar la temperatura de los tejidos biológicos (como ocurre con los hornos microondas).

Los campos electromagnéticos tienen distintas frecuencias, expresadas en hercios (Hz), u oscilaciones por segundo, adecuadas para diferentes usos. Así, por ejemplo:

  • los campos magnetostáticos fuertes (0 Hz) se utilizan en medicina (imágenes de resonancia magnética o IRM)
  • las frecuencias bajas (50 Hz) son las que emplea la corriente alterna estándar (CA) de la electricidad que se suministra a hogares y oficinas
  • líneas eléctricas y aparatos electrodomésticos como aspiradores, secadores y planchas
  • las frecuencias altas se utilizan para radios, televisores, teléfonos móviles, wifi, microondas, etc.

Hasta hace algunas décadas, las principales fuentes artificiales de campos electromagnéticos eran las antenas de radio y televisión y las líneas de alta tensión. Desde los años noventa, el rápido desarrollo de las telecomunicaciones móviles y de otros aparatos electrónicos ha incrementado considerablemente las fuentes y los tipos de campos electromagnéticos a los que estamos expuestos, lo que ha suscitado preocupación por sus posibles efectos adversos para la salud.

Las preguntas y respuestas Elija traducciones del enlace precedente English (en) más comunes sobre los campos electromagnéticos se resumen en un documento elaborado por la Comisión Europea (disponible también en japonéspdf(457 KB)).