El acceso universal a una asistencia sanitaria de calidad es un principio reconocido y valorado por la Unión Europea. Los ciudadanos de Europa tienen derecho a esperar que se hará todo lo posible por garantizar su seguridad como usuarios de los servicios sanitarios. La Unión ha señalado la necesidad de crear una cultura de seguridad del paciente a todos los niveles del sistema sanitario. Para ello, se han puesto en marcha diversas medidas y actuaciones a escala de la UE, cuyo objetivo es respaldar y coordinar las políticas nacionales, además de garantizar la calidad de los productos, los servicios y la gestión en el campo de la asistencia y las prestaciones sanitarias.

La calidad de los artículos médicos, las normas en materia de seguridad y funcionamiento de la tecnología médica y la formación uniforme de los profesionales de la salud son otros ámbitos en los que se puede actuar para mejorar la calidad y evitar que los pacientes sufran efectos adversos. A la vista de lo anterior, el eje central de la actuación de la UE en este ámbito lo constituye la combinación de las medidas legislativas con la creación de agencias y grupos de trabajo (capaces de formular dictámenes científicamente contrastados). Además, gracias a la creación de redes y sistemas de información, la Comunidad desea prestar especial atención a los intercambios de buenas prácticas y de experiencia entre las autoridades nacionales y todos los interesados, como parte del esfuerzo por generar una cultura de aprendizaje y mejora permanentes.

Se ha creado una red de evaluación de la tecnología sanitaria, la cual tiene por misión prestar una asistencia sistemática a los responsables políticos y garantizar la coordinación de las actividades en materia de eficacia clínica, calidad y otros aspectos de las tecnologías sanitarias (productos farmacéuticos, dispositivos médicos, intervenciones quirúrgicas, etc.)