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El principal objetivo
de la legislación fitosanitaria europea es
proteger la seguridad de los alimentos
derivados de vegetales y garantizar la salud y
la calidad de los cultivos en todos los Estados
miembros.
También regula el
comercio de vegetales y productos vegetales en
el interior de la Comunidad así como las
importaciones procedentes del resto del mundo,
de conformidad con las normas y los compromisos
internacionales en materia de fitosanidad.
La Unión Europea
supervisa la venta y la utilización de
productos fitosanitarios o plaguicidas y fija
normas encaminadas a vigilar y controlar los
residuos de plaguicidas. Aplica, asimismo,
medidas preventivas destinadas a evitar la
introducción y la propagación de organismos
nocivos para los vegetales y los productos
vegetales en el interior de la Comunidad.
También garantiza condiciones de calidad para
la venta de semillas y material de propagación
en el interior de la UE.
La legislación
comunitaria cubre también los derechos de
propiedad intelectual otorgados a las
variedades vegetales, así como la conservación
y la utilización de recursos genéticos.
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