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En todos los Estados
miembros y en muchos terceros países, los
principios globales relativos a la seguridad
alimentaria y la protección de los consumidores
están consagrados en la legislación nacional.
No obstante, a escala comunitaria, la
legislación alimentaria ha evolucionado sin que
algunos de estos principios básicos se hayan
fijado en un instrumento jurídico global.
El 28 de enero de
2002 el Parlamento Europeo y el Consejo
aprobaron el Reglamento (CE) nº 178/2002, por
el que se establecen los principios y los
requisitos generales de la legislación
alimentaria.
El objetivo del
Reglamento relativo a la legislación
alimentaria general es establecer un marco que
garantice un enfoque coherente para el
desarrollo de la legislación alimentaria. Al
mismo tiempo, fija el marco general para
aquellos ámbitos que no están contemplados en
las normas armonizadas pero en los que se
garantiza el funcionamiento del mercado
interior gracias al reconocimiento mutuo.
Establece
definiciones, principios y obligaciones que
abarcan todas las fases de la producción y la
distribución de alimentos y piensos.
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