En el contexto de la estrategia de Lisboa, la Comisión anunció en marzo de 2001 al Consejo Europeo de Estocolmo su intención de presentar una Comunicación en la que se expondrían las perspectivas estratégicas en relación con las ciencias de la vida y la biotecnología hasta 2010 y se propondría cómo abordar las cuestiones de carácter ético.
Para preparar dicha
Comunicación y en línea con su política sobre
la gobernanza, la Comisión puso en marcha, el 4
de septiembre de 2001, una amplia consulta
pública basada en un
documento
titulado
"Hacia una visión estratégica de las ciencias
de la vida y la tecnología". Se han recibido en
torno a unas 320 contribuciones, muchas de las
cuales son sumamente exhaustivas. Se han
recibido, por ejemplo, contribuciones de
gobiernos y autoridades públicas de los Estados
miembros, del Grupo Europeo de Ética, de
asociaciones empresariales y profesionales y de
académicos y particulares.