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Criado en la UE - Acuicultura

Criado en la UE - Acuicultura

Pescado criado en la UE: una alternativa sana, fresca y local

Todos sabemos que el pescado tiene muchas proteínas, es bueno para el corazón y es una fuente abundante de vitaminas y nutrientes. Por otra parte, no es ningún secreto que estamos esquilmando nuestros mares y poniendo en peligro los recursos pesqueros. 

La piscicultura, o acuicultura, puede contribuir a aliviar la presión sobre los peces salvajes a la hora de satisfacer nuestra demanda, cada vez mayor, de pescado, en la UE y en el resto del mundo. La acuicultura es uno de los sectores alimentarios en mayor expansión en todo el mundo. Cada año representa aproximadamente la mitad del pescado que se consume y este volumen va en aumento. En otras palabras, sin la acuicultura no habría suficientes peces para alimentar a la población mundial. Habría que capturar más peces en el mar y quedaría comprometida la sostenibilidad a largo plazo de los recursos salvajes.

Los peces de piscifactoría son peces locales

Además de proporcionar unas proteínas de buena calidad para nuestra dieta, los productos de la acuicultura son locales y pueden contribuir al desarrollo de las economías locales. Actualmente, el 68% de los productos pesqueros que se consumen en la UE son de importación y solo el 10% de nuestro consumo se cría aquí. Más de 80.000 personas trabajan ya directamente en la acuicultura europea y se espera que esta cifra aumente a medida que los piscicultores de la UE nos aporten más y más productos pesqueros. Gracias a la recién reformada política pesquera y a una ayuda financiera específica, la Unión Europea apoyará el crecimiento del sector, creará más oportunidades de trabajo y garantizará que todos los peces de cría producidos en Europa sigan siendo de alta calidad, sanos y sostenibles.

Cómo funciona la acuicultura 

La acuicultura es la cría de productos de la pesca y consiste en cultivar animales marinos y de agua dulce, y últimamente también de diferentes tipos de algas. Practicada en toda Europa, esta actividad produce numerosas especies de peces, moluscos, crustáceos y algas. Se utilizan para ello diferentes métodos de cría: algunos tradicionales (bateas, redes o cisternas) y otros más sofisticados (sistemas de recirculación del agua). Cerca de la mitad de la producción de la UE se compone de crustáceos y moluscos, siendo los mejillones y las ostras los de mayor aceptación, mientras que los peces marinos, como el salmón, la dorada y la lubina, representan aproximadamente un cuarto de la producción. Los peces de agua dulce, como la trucha y la carpa, suponen alrededor de otro quinto de la producción.

Al igual que en la agricultura, las primeras prioridades son siempre producir alimentos sanos para los consumidores, proteger el bienestar de los animales y respetar el medio ambiente. Un agua limpia y condiciones de vida higiénicas son fundamentales para los piscicultores. En muchos casos, los peces o moluscos pueden encontrar en el entorno los nutrientes que necesitan pero, si es necesario, los piscicultores añaden complementos a su alimentación para garantizar una dieta equilibrada y sana. Todo esto se hace en estricto cumplimiento de las rigurosas normas europeas de protección del medio ambiente y de los consumidores, para que el pescado criado en la UE sea sostenible, fresco, seguro, local y fácilmente identificable.