
Herramientas de accesibilidad
Herramientas de servicio
Selección de idiomas
Recorrido de navegación
En el Consejo Europeo de junio de 2012, los jefes de Estado o de Gobierno y la Comisión Europea debatirán la estrategia de la UE para el crecimiento, que combina medidas inmediatas para relanzar la economía y un planteamiento a más largo plazo para reforzar la Unión Europea.
En un discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo, el presidente de la CE, José Manuel Durão Barroso, resume los principales aspectos de la respuesta de la UE a la crisis y de las medidas para impulsar el crecimiento.
El mensaje de la Comisión Europea de cara al Consejo Europeo de junio es claro: el crecimiento solo puede surgir de la combinación de unas finanzas públicas saneadas, reformas estructurales profundas e inversiones selectivas.
El Consejo Europeo debe ponerse de acuerdo sobre una iniciativa de crecimiento que incluya tres elementos:
Las segundas recomendaciones específicas para cada país, adoptadas el 30 de mayo, son un ejemplo de la iniciativa del semestre europeo en la práctica.
Se trata de un chequeo de la situación económica y presupuestaria de cada uno de los 27 Estados miembros, junto con la propuesta de "tratamiento" de los factores de riesgo y los desequilibrios detectados.
La Comisión pide al Consejo Europeo que respalde abiertamente las recomendaciones específicas para cada país sin caer en la tentación de suavizarlas.
Si todos estamos de acuerdo en que para lograr el crecimiento es necesario que las reformas estructurales vayan acompañadas de inversiones públicas selectivas, este consenso debe reflejarse en el presupuesto de la Unión Europea.
Una rápida adopción del marco financiero plurianual enviaría una señal inmediata de que Europa está preparada para invertir en nuestro futuro, de que nos tomamos en serio el crecimiento.
El presupuesto de la Unión Europea NO es un presupuesto para "Bruselas", para las estructuras o instituciones de la UE. Es un dinero que se destina a las regiones y ciudades europeas, a los estudiantes, las PYME y los investigadores de Europa, entre otros muchos.
Se está gestando el impulso necesario para acelerar la integración de la zona euro y de la Unión Europea en su conjunto.
La integración financiera es un ámbito en el que se puede avanzar mucho y deprisa, incluso sin modificar el Tratado, y que puede beneficiar enormemente a los ciudadanos y los inversores en términos de protección y confianza del mercado.
Por ello, la creación de una unión bancaria parece una prioridad obvia.
El presidente Durão Barroso considera que hay que tomar dos medidas esenciales:
Leer el resumen de las medidas ya adoptadas y de las que se espera adoptar en un futuro próximo.
Los beneficios derivados de profundizar la unión económica y monetaria y de crear una unión bancaria solo podrán cosecharse íntegramente si se desarrolla la unión fiscal.
¿Qué hay que hacer?
Entablar un debate serio sobre la emisión conjunta de deuda pública y su mutualización en forma de bonos de estabilidad. (Leer el Libro Verde de la Comisión
.)
Una unión económica y monetaria más estrecha exige que se refuercen la obligación de rendir cuentas y la legitimidad. Deben plantearse decisiones de dimensiones históricas y es preciso que los ciudadanos participen en el debate.