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Una formación verdaderamente útil

El mundo de los negocios y el empleo se encuentran en constante evolución. Incluso se puede decir que está en una espiral de cambio cada vez más acelerado. Los nuevos productos, servicios y tecnologías exigen que los trabajadores posean nuevas habilidades. El FSE ayuda a crear una cultura de formación y aprendizaje permanente que permita a trabajadores y empresas mantener al día sus capacidades y competencias.

En nuestros días, el aprendizaje ya no termina al concluir los estudios. Más bien es algo que dura toda la vida. A medida que aparecen nuevos productos y servicios y que se adoptan tecnologías y procesos innovadores, los sectores industriales y las empresas se reestructuran para ser más competitivos. La mano de obra europea debe adaptarse a un entorno donde el cambio es la tónica y las nuevas competencias son siempre deseables. Varios miles de proyectos del FSE ayudan a los trabajadores a adquirir esas nuevas habilidades y a tomar un mayor control de sus carreras profesionales.

  • Gracias a la colaboración con interlocutores sociales, los proyectos del FSE promueven la formación y el desarrollo de habilidades, en particular de competencias transferibles, como los conocimientos digitales, los idiomas y el espíritu emprendedor. Por ejemplo, en aquellos lugares en donde los sectores industriales tradicionales están en declive y existe una amenaza real de pérdida de empleos, el FSE financia planes de reciclaje profesional para ayudar a los trabajadores a adquirir las habilidades necesarias para trabajar en nuevos sectores.
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  • El FSE ayuda a los centros de formación profesional a adaptar su enseñanza a la demanda del mercado laboral. Para ello, fomenta los planes de prácticas y la formación de aprendices.
  • Para mejorar la movilidad de los trabajadores, se crean planes de garantía de calidad de la educación profesional que deben cumplir una serie de parámetros a escala europea. El FSE también está ayudando a abrir itinerarios flexibles a través del sistema educativo y de formación, incluido el desarrollo de cualificaciones europeas.

Además de ayudar a cientos de miles de estudiantes a acceder a la formación que desean, el FSE también anima a las instituciones de formación profesional y las universidades a mejorar el grado de relevancia y la variedad de los estudios que ofrecen a personas y empresas. En particular, garantiza que aquello que se enseña es lo que se exige en el trabajo, mejora el rendimiento y ofrece al personal en prácticas mejores perspectivas laborales.