1. Infórmate sobre las opciones que tienes donde vives para reciclar y anima a tu familia a clasificar su basura y reutilizar o reciclar todo lo que puedan.
2. Muchos supermercados ofrecen bolsas de plástico reutilizables en lugar de las desechables. Quizás haya que pagar un poquito, pero son más resistentes y duran más tiempo. Cuando vayas a hacer la compra, acuérdate de llevarte tus bolsas de plástico contigo en lugar de coger más en la caja.
3. Quizás no necesites el envoltorio que te ofrecen. Si no necesitas otra bolsa para llevar tus compras, díselo al dependiente de la tienda o, si crees que un producto tiene demasiado embalaje, dáselo al dependiente y sugiere a la tienda que en adelante, utilice menos.
4. Comprar cereales o comida para animales a granel puede reducir los residuos y ahorrar embalaje.
5. ¿A dónde puedes llevar las cosas a arreglar? Busca tiendas de reparaciones en la zona en la que vives y anima a tu familia y amigos a acudir a ellas en lugar de tirar las cosas cuando se estropean.
6. Antes de tirar ropa que se ha pasado de moda pero que todavía se puede poner, imagina formas de transformarla para darle nueva vida.
7. Averigua qué bienes están cubiertos por la etiqueta ecológica en el sitio de la Unión Europea (http://europa.eu.int/comm/environment/ecolabel) y busca el logo de la flor cuando vayas de compras.