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La simbiosis industrial se extiende

28/07/2011

  • Reino Unido
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Una iniciativa británica que identifica sinergias entre empresas para obtener beneficios económicos, medioambientales y sociales ha obtenido resultados extraordinarios. Ahora, se está extendiendo al resto de Europa.

El programa nacional de simbiosis industrial del Reino Unido (NISP) ha cosechado un éxito tras otro. Su idea central es sumamente ingeniosa: que los residuos de una empresa sirvan de materia prima a otra. La primera ahorra en eliminación y la segunda, en compras. El medio ambiente se beneficia, porque se reduce el consumo de materiales, e incluso es posible crear nuevos puestos de trabajo.

El programa fue creado en 2005 por International Synergies, una empresa privada dirigida por Peter Laybourn, que lo implantó en Reino Unido a través de una red de equipos regionales.

En los cinco años que han transcurrido desde entonces, Laybourn y sus colaboradores han conseguido resultados francamente impresionantes:

  • Se ha evitado que 35 millones de toneladas de residuos terminen en los vertederos.
  • Se han ahorrado 48 millones de toneladas de agua, 30 millones de toneladas de CO2 y 49 millones de toneladas de materias primas vírgenes. and
  • Se han eliminado 1,8 millones de toneladas de residuos peligrosos.

Para poner estos logros en perspectiva, se han evitado el 16,6 % de los vertidos a vertederos de Inglaterra y el 4% de las emisiones industriales de dióxido de carbono del Reino Unido. Las empresas participantes –actualmente 14 000– se han ahorrado 1,1 billones de euros y han registrado ventas adicionales por valor de otros 1,2 billones de euros. Y se han creado 22 000 puestos de trabajo.

Algunos de estos valores, como el de los residuos desviados y el ahorro económico, se han multiplicado por diez después de los primeros tres años del proyecto. Esta iniciativa tiene un coste de 37 millones de euros para el gobierno británico, pero un informe de Manchester Economics indica que, por cada euro que invierte el Estado, obtiene un retorno de 8,9.

Varios motivos para el éxito

Laybourn atribuye el éxito del NISP a varios factores. Ante todo, es un programa que no "predica", sino que "capta". En segundo, da respuesta a todo un cúmulo de desafíos para las empresas: desde el recorte de las emisiones de carbono a la reducción de costes, y más en el contexto de la crisis económica. En tercer lugar, y quizás este punto sea el más importante de todos, ha podido beneficiarse de una financiación pública adecuada. Los fondos se han generado, principalmente, a través de la tasa de vertidos del Reino Unido.

Un informe sobre la economía de las políticas de eficiencia de recursos, solicitado el año pasado por la DG Medio Ambiente y cuya versión final está a punto de publicarse, apunta a que la financiación es el principal factor que limita la implantación en el resto de Europa de programas de corte similar al NISP. En términos prácticos, tanta financiación tienes, tanto personal puedes contratar.

Partiendo de esta evidencia, la UE está desempeñando un papel impagable, apoyando proyectos NISP de nuevo cuño en Rumanía y Hungría a través de su programa LIFE+. En Rumanía, la UE aporta el 42 % de un programa regional, que tiene comprometido un presupuesto total de 880 700 euros entre febrero de 2009 y octubre de 2011. En Hungría, aporta casi la mitad de los 800 000 euros presupuestados para un periodo de tres años que se inició en enero de 2010.

La UE también presta apoyo de otra manera que también resulta crucial: ofrece una plataforma para publicitar el éxito de los proyectos del NISP. Por ejemplo, ofrece a los profesionales del NISP espacios para presentar ponencias con motivo de la Semana Verde que la UE celebra anualmente, y publicidad a través de artículos y eventos organizados por el equipo del Plan de Actuación a favor de las Tecnologías Ambientales (ETAP) de la UE.

Bien instalada en la agenda económica

El NISP se ha sabido labrar una reputación por sí mismo, aparte de la ayuda de los canales de la UE. En 2010, la OCDE calificó la simbiosis industrial como "vital" para el futuro crecimiento verde; por su parte WWF citó el modelo NISP de International Synergies como una de las 20 innovaciones empresariales más beneficiosas para el medio ambiente. La asociación empresarial británica CBI también ha elogiado al NISP. "La simbiosis industrial está calando cada vez más en el tejido político", comenta Laybourn. "Y está muy bien instalada en la agenda económica".

El grueso de los participantes en el NISP son pymes cuya prioridad número uno es la reducción de costes. Con todo, la crisis económica dificultó el despegue del programa rumano, de acuerdo con Iulia Degeratu, del ministerio de medio ambiente de Rumanía. "Resultó muy difícil convencer a los empresarios de que participasen en un proyecto de la UE sobre eficiencia de recursos cuando su primera preocupación era salvar sus negocios", explica.

Con todo, el proyecto rumano está en marcha. Ya cuenta con la participación de 178 empresas y ha puesto en práctica 75 sinergias, que han permitido reutilizar medio millón de toneladas de residuos y ahorrar 135 000 toneladas de CO2. La mayor parte de los residuos corresponden a madera y serrín, que se destinan a calefacción y construcción. Como resultado, se ha evitado la tala de 2 500 hectáreas de bosque. El objetivo final consiste en implicar a 200 empresas y conseguir que todas ellas reduzcan sus emisiones contaminantes al suelo, a las aguas y a la atmósfera entre un 5 y un 20 %, afirma Degeratu.

La principal innovación británica no ha sido tanto la idea de la simbiosis industrial, sino el sistema que la sustenta. International Synergies ideó, de forma pionera, un método consistente en reunir a un máximo de 60 personas, procedentes de distintas empresas, y preguntar a cada una de ellas qué recursos generaba y cuáles les interesaban. A continuación, los profesionales del programa identificaban relaciones o sinergias que podían ser beneficiosas para las empresas, empleando para ello distintas técnicas y herramientas de soporte, entre ellas una plataforma de software altamente sofisticada.

Comercialización y réplica

Uno de los mayores desafíos es la financiación. "Está en retroceso [en el Reino Unido]", dice Laybourn. "Pero no es fácil migrar hacia un modelo comercial". Si las empresas tuvieran que pagar para formar parte del programa, International Synergies ya no sería un tercero neutral al que se le confía información comercialmente sensible, y existiría el riesgo de buscar solamente las sinergias que ofrecieran el mayor beneficio económico.

Según Laybourn, en Rumanía y Hungría se aproxima la hora de la verdad. Laybourn espera que los gobiernos nacionales den un paso al frente cuando finalice la financiación de LIFE+. Según Degeratu, en Rumanía existen opciones de obtener fondos nacionales, pero para ello hará falta mucho apoyo político y una intensa actividad de presión.

Para Laybourn, el segundo gran reto de cara al futuro es la reproducción del modelo. Rumanía y Hungría –que están apenas empezando– son solo el principio. Eslovaquia ya se ha contagiado a través de Hungría y existe interés en Polonia, Francia, Bélgica y Grecia. Fuera de la UE, se están desarrollando experiencias en China, Brasil, México, Sudáfrica y Turquía. "Es relativamente sencillo transferir el modelo NISP", considera Laybourn. "Nuestro método de transferencia consiste en crear capacidad: enseñamos lo que hacemos a otras personas y después nos vamos".

Con el tiempo, espera ver sinergias transfronterizas. La normativa medioambiental europea hace que las empresas de todas partes estén sujetas a limitaciones similares. En el Reino unido, el paso siguiente consiste en integrar más el programa en las políticas regionales. La idea es que las agencias de desarrollo regional utilicen el modelo del NISP para explotar a fondo los recursos ya existentes, antes de planificar inversiones en otros nuevos. ¿Qué sentido tiene construir plantas de tratamiento de residuos si la basura de uno puede ser la materia prima de otro?

En Rumanía, Degeratu busca innovaciones procedentes del sector privado. Las nuevas sinergias pueden crear nuevas actividades. En el Reino Unido, por ejemplo, el vapor procedente de una fábrica de fertilizantes sirvió de ayuda para crear una explotación agrícola a base de invernaderos. Según algunos estudios, el 70 % de las sinergias requieren algún tipo de innovación. Una quinta parte implica nueva I+D.

Según Laybourn, la gran virtud del programa es también su mayor debilidad: su carácter transversal no encaja con las estructuras de las administraciones públicas. Pero la experiencia obtenida hasta la fecha demuestra que los fondos se rentabilizan.

Más información

  • Programa NISP del Reino Unido:
    http://www.nisp.org.uk English

    Aplicación de principios de los ecosistemas industriales al desarrollo regional – ECOREG (Rumanía):
    http://www.nisp-ecoreg.ro română

    La simbiosis industrial como método innovador para abordar el cambio climático (Hungría):
    http://nisp.hu/en/about_nisp English

    International Synergies:
    http://www.international-synergies.com English

    Eficiencia de recursos en Europa: Iniciativa emblemática para la estrategia Europa 2020:
    http://ec.europa.eu/resource-efficient-europe/ English

    "Green game-changing innovation" ("Innovación verde para cambiar las reglas del juego", informe de WWF):
    http://assets.wwf.org.uk/downloads/greengamechange_report.pdf pdf [2 MB] English

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