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La innovación desempeña un papel clave en los planes de desarrollo sostenible de Francia

27/10/2010

  • Francia
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La ecoinnovación es un elemento clave en la estrategia de sostenibilidad de Francia para el periodo 2010-2013, que ha sido aprobada en julio de 2010 por un comité gubernamental dirigido por el ministro de Medio Ambiente francés Jean-Louis Borloo.

Francia propone una arquitectura común para los actores públicos y privados con el objetivo de garantizar que el crecimiento futuro sea sostenible. La nueva estrategia describe 50 objetivos divididos en nueve áreas, entre las que incluyen las siguientes: producción y consumo sostenibles, cambio climático y energía, transporte, y conservación y gestión de biodiversidad y recursos naturales.

La estrategia integra, entre otros, el paquete europeo de energía y cambio climático, las políticas sobre producción y consumo sostenibles, la Directiva Marco de Residuos y «Grenelle 2» —la ley francesa más importante y completa sobre medio ambiente, aprobada en 2010—. Gran parte de los objetivos se han cogido de estas otras políticas.

Francia considera que las etiquetas ecológicas pueden conseguir que los consumidores den mayor credibilidad a los productos más ecológicos y los consideren más atractivos. El objetivo es duplicar la venta de productos que lleven la etiqueta ecológica de Francia y de la UE de aquí a 2012. Además, los productos ecológicos deben incentivarse con acuerdos europeos sobre la aplicación de un IVA reducido, sistemas de bonus-malus ampliados que premien a los mejores y penalicen a los que lo hacen mal, así como requisitos de contratación pública ecológicos.

La función esencial de la ecoinnovación

La ecoinnovación ejerce una función esencial en el desarrollo de un nuevo modelo económico para el crecimiento ecológico —según la estrategia planteada—, que busca la promoción de la innovación en todas sus formas posibles (técnica, comercial, organizativa y financiera). Insta a una política industrial ecológica que apoye sectores prioritarios, tales como energías renovables, química verde, biomateriales, y energía y almacenamiento de CO2. Además, las empresas deberían obtener financiación para proyectos de demostración de innovación.

Francia pretende movilizar mil millones de euros adicionales entre 2010 y 2012 para la investigación en desarrollo sostenible. La inversión en tecnologías limpias e investigación medioambiental debería aumentar progresivamente hasta alcanzar el nivel de inversión en investigación nuclear civil.

En el ámbito del transporte —una fuente permanente de emisiones de gases de efecto invernadero—, la estrategia apuesta por innovaciones en la logística para optimizar el transporte de mercancías en las áreas urbanas. Asimismo, la estrategia apoyará tecnologías —como la teleconferencia— que minimicen la necesidad de desplazarse, así como la innovación en servicios relacionados con el transporte, tales como alquiler de vehículos y peajes.

Seguimiento de los progresos

La nueva estrategia propone 19 indicadores para el seguimiento del progreso sobre el desarrollo sostenible. Entre los indicadores, se incluyen algunos novedosos, como la huella de carbono total de Francia (que incluye las emisiones derivadas de las importaciones), y otros como el indicador más estándar de las emisiones de gases de efecto invernadero totales de los hogares. Los indicadores se publicarán cada año a partir de 2011.

A un segundo nivel más detallado, la estrategia incluye indicadores como el seguimiento de los porcentajes de reciclaje, el empleo en actividades ecológicas y un barómetro sobre la sensibilización de los hogares respecto al desarrollo sostenible.

Para el ministro de Medio Ambiente francés, esta nueva estrategia es una de las más completas de Europa. Un resumen de la estrategia anterior muestra que el 87 % de las acciones previstas para el periodo 2003-2008 se han llevado a cabo. Las autoridades públicas consiguieron implementar el 93 % de las acciones en investigación y desarrollo otorgando licitaciones públicas que tenían en cuenta criterios sociales y medioambientales. En marzo de 2007 se aprobó un plan nacional que incluía los criterios de sostenibilidad relevantes para licitaciones públicas.

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