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Nueva propuesta de etiquetado energético para los aparatos domésticos de la UE

28/07/2011

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La Comisión ha propuesto la primera etiqueta energética para televisores y ha actualizado las etiquetas para frigoríficos, congeladores, lavavajillas y lavadoras para que reflejen las mejoras técnicas.

El etiquetado ayuda a los consumidores a elegir los aparatos domésticos que ahorran energía y, por lo tanto, dinero, a la vez que proporcionan incentivos al sector para desarrollar e invertir en diseños de productos eficientes energéticamente.

Los televisores representan una décima parte de la factura de la electricidad doméstica y esta será la primera vez que los fabricantes tengan que mostrar su eficiencia energética mediante una escala de la «A» a la «G» que se empezó a aplicar en los electrodomésticos hace una década. Si las propuestas se adoptan en 2011 tras obtener el visto bueno de los Estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo, el etiquetado de los televisores comenzará en 2012, con la adicción de los nuevos niveles de eficiencia A+, A++ y A+++ en 2014, 2017 y 2020 respectivamente. Los fabricantes podrían comenzar a utilizar estos niveles con anterioridad si sus productos cumplen los requisitos, pero la Comisión cree que la industria comenzará con una clasificación media de «C».

La propuesta de los televisores viene después de que los diputados rechazaran una idea anterior en 2009 que utilizaba un formato diferente para identificar los productos con mejor rendimiento; por ejemplo, «A-20%» indicaba que un producto era un 20% más eficiente que un producto «A». Los diputados y los grupos de consumidores creyeron que esta clasificación sería confusa para los clientes.

El problema con los frigoríficos, congeladores, lavavajillas y lavadoras es que las etiquetas existentes se han quedado anticuadas. Alrededor del 90% de los aparatos que actualmente se venden en la UE son de clase «A» como resultado de las mejoras tecnológicas impulsadas por el etiquetado. Pero ya existen nuevas tecnologías que podrían reducir a la mitad el consumo energético de los productos de clase A. Por lo tanto, se están introduciendo las nuevas categorías A+, A++ y A+++ para estos productos. A+++ está cerca del límite de lo que se considera tecnológicamente posible hoy en día.

Los ahorros reales dependen del producto. Un frigorífico de clase A+++ tendrá de media un 60% menos de consumo de electricidad que una nevera de clase «A», mientras que el ahorro para un lavavajillas o lavadora será de la mitad.

En conjunto, los aparatos domésticos que se incluyen en la propuesta suponen un tercio de las facturas de electricidad domésticas y, por lo tanto, representan un ahorro de energía potencial importante si se aprueban e implementan.

Sin embargo, la asociación de industrias de aparatos domésticos, CECED, ha argumentado varias veces que estas mejoras en la oferta no son la única solución para un ahorro mayor de energía a nivel europeo. Se necesitan incentivos económicos para fomentar que los consumidores compren estos productos más eficientes. También afirma que su elevado precio de compra puede disuadir al consumidor aunque se le diga que, a la larga, va a ahorrar en sus facturas.

Las etiquetas energéticas, al igual que los requisitos de diseño ecológico, son obligatorias para los productos de la UE. Por el contrario, las etiquetas ecológicas son marcadores voluntarios de los productos más respetuosos con el medio ambiente de un sector.

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