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Unas ecoinnovaciones llevan a otras

14/04/2012

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Un proyecto EUREKA ha adaptado los motores de los coches para que resistan los efectos corrosivos de los biocombustibles, con el fin de afianzar la confianza de los consumidores en esta alternativa ecológica. Sudamérica podría ser el principal mercado.

Un consorcio de universidades, pequeñas empresas y grandes nombres de los sectores de la energía y el transporte, procedentes de cinco países europeos, decidieron unir sus fuerzas para vencer uno de los grandes obstáculos que se interponen entre nosotros y una economía basada en energías verdes. El proyecto EQUIMOTOR PLUS, de tres años de duración y dotado con 2,23 millones de euros, ha rediseñado los motores de los coches para que resistan los efectos corrosivos de los biocombustibles.

La innovación radica en que, en lugar de alterar la estructura fundamental del motor, los investigadores han modificado el acabado de cada componente. Para ello se han sustituido los recubrimientos estándar por otras alternativas más robustas, capaces de reducir la fricción y el desgaste de los motores que funcionan con biocombustibles.

Los biocombustibles se fabrican a partir de vegetales que absorben CO2 de forma natural. El problema es que contienen una gran cantidad de oxígeno y agua, que son sustancias corrosivas para los motores. En la industria del transporte, la solución ha consistido en mezcla el biodiésel con combustible normal para reducir estos efectos al mínimo.

Por desgracia, un combustible híbrido como el E10, que tiene un 10 % de bioetanol y un 90 % de gasolina, ha perdido en popularidad porque los consumidores tienen miedo de que pueda dañar sus automóviles. En Alemania, un país tradicionalmente pionero en el uso de energías renovables, las encuestas revelan que casi las tres cuartas partes de los conductores evitan el bioetanol por este motivo.

Lo que está en juego es la aceptación y el empleo de una de las pocas alternativas viables a los combustibles fósiles. Unos combustibles que, a día de hoy, se emplean en el 96 % del transporte. Que esta dependencia se reduzca a la mitad de aquí a 2050, como plantean los escenarios climáticos más optimistas de la Agencia Internacional de la Energía, depende en gran medida de la implantación de los biocombustibles.

EQUIMOTOR PLUS elimina la dificultad de verificar y mantener la calidad del combustible a lo largo de toda la cadena de distribución; por ello, podría servir para reforzar la confianza de los consumidores. «El resultado no es solo una nueva gama de motores adaptados a los biocombustibles, sino unos motores que, además, son menos ruidosos y más duraderos», explica la Dra. Amaya Igartua, directora del proyecto e investigadora senior en Tekniker-IK4, un instituto de investigación del País Vasco, España.

Aunque es posible que Europa aún no esté lista para la introducción de esta nueva tecnología, un socio industrial tiene interés en comercializarla en países como Brasil o Venezuela, en donde los consumidores sí perciben los biocombustibles como una solución viable. Por otro lado, los resultados podrían aplicarse igualmente a la explotación del gas o de la biomasa, que también tienen toda una problemática asociada a la corrosión.

Más información

Una iniciativa de investigación clave para Europa

EQUIMOTOR PLUS se puso en marcha a través de E!SURF, una organización paraguas de EUREKA para la investigación aplicada al mercado en materiales y nanotecnología. EUREKA es una iniciativa de I+D europea en la que participan treinta y nueve países, más la UE en calidad de miembro número cuarenta. Promueve, de forma conjunta, la investigación y la innovación a escala internacional, orientada al mercado; para ello, proporciona apoyo a proyectos transfronterizos en los que participan pequeñas y grandes empresas, universidades y centros de investigación.

Para más información visite:
EUREKA: http://www.eurakanetwork.org