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La transición a una economía sostenible exige cambios en el estilo de vida

12/07/2011

  • Entrevistas a expertos
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Tim Jackson, catedrático de desarrollo sostenible de la Universidad de Surrey, cree firmemente que, para salvar el planeta, los responsables políticos deben propiciar cambios en los valores y en el estilo de vida.

Jackson, autor del éxito de ventas «Prosperidad sin crecimiento», sostiene que, para mantenernos dentro de los márgenes de la sostenibilidad, debemos redefinir el concepto de progreso y considerar otros indicadores sociales y medioambientales, aparte del crecimiento económico. Porque, para crear una sociedad verdaderamente sostenible, hace falta algo más que progreso tecnológico: también se necesitan cambios en nuestra forma de vida. Jackson forma parte de diversos comités de asesoramiento a organismos gubernamentales, entre los que destaca su puesto de comisario económico de la Comisión de Desarrollo Sostenible del Reino Unido.

A la hora de moldear una sociedad sostenible, ¿qué es más importante: la tecnología o cambiar nuestro estilo de vida?

Mi argumento es que la tecnología por sí sola no basta. Nuestra forma de vida tiene una naturaleza intrínsecamente consumista que produce un impacto contaminante. Lo que caracteriza a la sociedad de consumo no es tan solo que consuma muchísimo, sino que el consumo impregna todo tipo de actos sociales y psicológicos. Por ejemplo, la identidad. No se puede reducir el consumo material sin cambiar las vidas de las personas.

¿Qué pueden hacer los responsables políticos para facilitar ese cambio de paradigma?

La respuesta a esa pregunta empieza con otra pregunta: ¿qué hacen los responsables políticos para crear una cultura de consumo? Continuamente realimentan la sociedad de consumo mediante sus estructuras institucionales, incentivos fiscales e, incluso, en ocasiones, mensajes muy explícitos. Por ejemplo, cuando se desencadenó la crisis financiera, los políticos de todo el mundo pidieron a los ciudadanos que salieran a comprar y siguieran gastando dinero.

Aquello se apoyó mediante incentivos financieros. Algunos fueron positivos; por ejemplo, se fomentaron las tecnologías verdes. Pero también hubo muchos incentivos negativos, como los planes «renove» de coches usados, concebidos para apuntalar las ventas de coches nuevos.

Mi razonamiento es el siguiente: los gobiernos crean constantemente una cultura de consumo porque necesitan consumidores para que la economía funcione. La crisis ha demostrado con claridad meridiana que los gobiernos no tienen otras alternativas a su alcance. Por eso, la tarea de cambiar el estilo de vida es increíblemente difícil.

Los gobiernos deben examinar su propia responsabilidad como promotores del consumismo, y empezar a desmontarla. Los responsables políticos tienen ante sí una tarea titánica. Tienden a rehuir la idea de considerar el estilo de vida como una cuestión política, pero en realidad ya lo están haciendo.

En términos concretos, ¿qué pueden hacer los responsables políticos para cambiar las cosas?

Hay un amplio espectro de posibilidades, desde incentivos fiscales que fomenten comportamientos más sostenibles hasta una reglamentación más estricta de la publicidad, sobre todo la dirigida a los niños. De hecho, hay países que ya han dado pasos en esa dirección. Los gobernantes pueden animar a la población a ahorrar en lugar de gastar, y asegurarse de que los instrumentos de ahorro a largo plazo sean éticos y se inviertan en tecnologías verdes.

También pueden apoyar a las pequeñas empresas locales que se dedican a actividades ecológicas y sociales. Estas pequeñas organizaciones van a resultar esenciales en sectores como la sanidad, la educación y el trabajo social, pero también para el ocio, las actividades de tiempo libre y las reformas.

Por otro lado, si queremos que las personas se realicen sin recurrir al consumo material, hay que darles los medios para ello. Una forma es replantear los espacios públicos. En buena medida, los bienes materiales son una forma de participar en la sociedad. Pero los espacios públicos son otra forma de conseguir lo mismo. Los gobiernos pueden desempeñar un papel decisivo en la creación y la conservación de bibliotecas, parques, museos y locales comunales, todo ello público.

¿Percibe interés por ideas como el PIB verde o el crecimiento verde?

El crecimiento verde tiene un gran potencial. De forma creciente, definirá el modo en que la corriente dominante de economistas y políticos tratarán de conciliar el medio ambiente con una economía basada en el crecimiento. Es una idea muy poderosa y que, en determinados aspectos, está cargada de razón. Por ejemplo, en que la economía debe basarse en inversiones en tecnologías verdes y que el valor económico debe desacoplarse del consumo de recursos.

La gran pregunta es: ¿es realista pensar que podemos desacoplar nuestras economías hasta el punto de conseguir crecimiento económico manteniéndonos dentro de los límites ecológicos? Eso exige dar muchas cosas por supuestas, sobre todo en lo que respecta a la tecnología. Personalmente, me parece más un producto de nuestra ilusión que una evaluación realista de las evidencias.

Entonces, ¿cómo deberíamos definir el progreso en el futuro?

Yo he hablado de la prosperidad como nuestra capacidad para prosperar y hay muchos indicadores que pueden medir esa clase de prosperidad. Uno es la esperanza de vida, otro la mortalidad infantil; y también se pueden valorar cosas como la participación en la educación y en actividades voluntarias. De alguna manera, todo ello mide la fuerza de una sociedad.

Muchas de esas lecturas no son nuevas. Lo que ocurre es que reunirlas todas en un marco coherente y crear políticas que las potencien es algo que, casi siempre, queda subordinado al crecimiento del PIB.

Más información

  • Biografía de Tim Jackson:
    http://www.ces-surrey.org.uk/people/staff/tjackson.shtml English

    «Prosperidad sin crecimiento: economía para un planeta finito»; Tim Jackson:
    http://www.earthscan.co.uk/tabid/92763/Default.aspx English

    Comisión de Desarrollo Sostenible del Reino Unido
    http://www.sd-commission.org.uk/ English

    Páginas de la UE sobre desarrollo sostenible:
    http://ec.europa.eu/environment/eussd/ English

    Iniciativa «Beyond GDP»:
    http://www.beyond-gdp.eu/ English

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