• Versión impresa

Pymes flamencas valoran los pros y los contras de ser europeas

28/07/2011

  • Bélgica
637_es.html

La empresa OWS lleva trabajando en innovación ecológica desde 1993. Dispone de instalaciones de vanguardia y se ha ganado una sólida reputación en los proyectos de la UE. Sin embargo, los responsables políticos no siempre comparten su visión de la innovación.

La pyme belga OWS (Organic Waste Systems) se fundó en 1988 y a día de hoy cuenta con 75 empleados y una facturación anual de entre 10 y 20 millones de euros. Dispone de un laboratorio de primerísima línea creado en parte gracias a su participación en proyectos sobre bioplásticos con financiación comunitaria, principalmente a través de los programas marco de investigación de la UE. Investigadores y empresas de todo el mundo acuden a OWS para estudiar la biodegradabilidad de los bioplásticos.

Por sus amplios conocimientos y su experiencia acumulada, OWS es un socio indispensable en cualquier iniciativa de investigación en este campo. Sin embargo, “tenemos dificultades para acceder a financiación europea para nuestra actividad esencial”, afirma Andy Peene, director de proyectos de OWS.

OWS ofrece algo más que bioplástico; su producto central es un paquete de servicios para la producción de biogás. La empresa diseña y construye plantas de digestión anaerobia de materia orgánica para producir biogás, que puede utilizarse para generar electricidad “verde” en lugar de emplear combustibles fósiles. Esta pyme también ofrece servicios de asistencia, consultoría y seguimiento —incluso para plantas de sus competidores—, y ha desarrollado pruebas de biodegradabilidad que determinan la idoneidad de distintas materias primas para la producción de biogás. Los servicios de seguimiento y las pruebas de biodegradabilidad en laboratorio se llevan a cabo paralelamente a la investigación sobre bioplásticos.

Actualmente, la empresa participa en el proyecto LIFE Plus Ovade, que investiga un prototipo de proceso que haga posible una clasificación adicional de los residuos domésticos, con el fin de recuperar una mayor proporción de materia orgánica y emplearla en la producción de biogás. El socio francés Organom construirá una planta basada en el nuevo proceso. Según Peene, este proyecto requiere una inversión millonaria, mucho mayor que la de todos los proyectos de bioplásticos en los que ha participado su empresa. Entre los proyectos sobre bioplásticos que se están llevando a cabo destaca Hydrus (2008-2012), que desarrolla tuberías y goteros biodegradables para microirrigación.

A pesar de su alto valor y potencial de mercado, ha sido difícil conseguir financiación de la UE para introducir innovaciones en el proceso de producción de biogás, comenta su compañero Bruno Mattheeuws. Los funcionarios de la UE no consideran que aporte innovación a la digestión anaerobia ya que el proceso en sí no es nuevo.

“El desarrollo del proceso de digestión anaerobia DRANCO, patentado por OWS, no consiguió financiación de la UE, a pesar de que era innovador en el sentido de que utilizaba mucha menos agua que otras versiones competidoras”, afirma Mattheeuws. Los responsables políticos no terminan de entender que la pureza de las materias primas que alimentan una planta de producción de biogás influyen mucho en su eficiencia, y que las innovaciones para mejorar esa pureza son interesantes desde el punto de vista económico y medioambiental.

Puede que las cosas estén cambiando. Aparte de Ovade Plus, OWS ha presentado una propuesta de proyecto comunitario, denominada Eosan, para desarrollar la primera aplicación de mercado de un concepto de digestión anaeróbica multifuncional.